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viernes, 18 de marzo de 2011

Las puertas asesinas


¿Quién no sabe que cuando suena la señal de cierre de puertas en el tren o el metro no debes entrar o salir? Creo que todo el mundo, pero ¿cuántos la respetan? Ya os digo yo que no demasiada gente, y es que sobre todo en hora punta los humanos son capazces de agotar todas las energías disponibles para evitar perder un tren.

Al final como os decía antes, ni dios respeta el pitido de cierre de las puertas y la gente acaba entrando o no según vea las posibilidades de éxito. Así si ven que a pesar del pitido las puertas aún no han comenzado a cerrarse, muchos entran o salen sin miramientos; y después ya dependiendo de cuánto se han cerrado y de la temeridad de cada uno, el número de cagaprisas irá disminuyendo.


Pero el verdadero problema de todo esto es la gente que no mide bien y creyendo que es capaz de entrar o salir se queda a medio camino, es decir, ni entra del todo ni se queda fuera del todo. Esto mismo le ha ocurrido hoy a un tipo que al parecer no se ha dado cuenta de que el tren había llegado a su parada, y ha comenzado a correr como un poseso por todo el vagón para salir del tren a tiempo. El caso es que a pesar de ver que las puertas estaban casi cerradas ya, se ha lanzado en plancha hacia el exterior. Resultado: la puerta le ha atrapado el cuello y una mano.

Por suerte, las personas sentadas al lado de las puertas han conseguido abrirlas y liberar al estúpido individuo, que salía del tren echándose la mano al pescuezo y dando las gracias porque yo ya me estaba imaginando una desgracia.

jueves, 3 de marzo de 2011

El mejor conductor de tren


Hoy he conocido al mejor conductor de tren, bueno no sé si el mejor, pero al menos sí el único que conozco hasta ahora capaz de provocar las risas de un montón de usuarios del tren a la vuelta del curro.


Imaginaros la situación, 19:00, tren lleno de gente que viene de currar, muchos de ellos con un humor de perros y con cara de pocos amigos. Pero este ambiente rancio puede volverse gracias al conductor chisposo y dominador de las rimas en la juerga padre, provocando las risas de todo el mundo. El tren llega a una parada, hay gente que baja y otra que sube, se cierran las puertas y a los dos o tres segundos se escucha esto por megafonía:

¡Pulse el botón para abrir!
¡¡¡PULSE EL BOTÓN PARA ABRIR!!!
PERO... ¿CÓMO HA TARDADO TANTO EN SUBIR?

No tengo ni idea de quién provocó (aunque seguro que fue algún viejuno) semejantes comentarios del conductor pero gracias a él regresé a casa con una sonrisa de oreja a oreja.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Las marujas del tren en... El disgusto más grande de su vida


- Ayyy mari, tengo un disgusto con mi hijo.

- ¿Y eso? - le dice la jefa cabezona.

- Que va a casarse por el juzgado y no lo quiere celebrar.

- ¿Pero ni una comida con la familia ni nada?

- Nada, dice que vamos a firmar y como mucho nos tomamos unas cañas. Ayyyy qué disgusto me ha dado, pero si es lo que yo le digo, al menos celebrarlo con la familia en un restaurante que uno no se casa todos los días. Yo no digo que se tenga que casar en la iglesia, aunque es mucho más bonito, ahora muchos jóvenes se casan por el juzgado, si yo por eso no le digo nada, ¿pero que no lo celebré? ¡¡¡Eso está muy mal!!!

- Pero bueno, al menos que lo haga por su madre, ¿no?.

- Eso digo yo, pero nada hija, que el niño no quiere, tengo un disgusto desde que me lo dijo el sábado.

- No me extraña.

jueves, 21 de octubre de 2010

La maruja portaestandarte


Ya os hablé de este grupo de marujas hace tiempo cuando una decía que en vacaciones comió bieterguá y nubes. Pues sigo encontrándomelas bastante a menudo y no cambian, siguen con sus gritos y sus tonterías, sin vergüenza de ser escuchadas por el resto de usuarios del tren.

Esta vez iban criticando a una de sus amigas, la cual por supuesto no estaba presente, y es que como todo el mundo sabe, es el mejor momento para poner a parir a alguien. El caso es que me he dado cuenta de que tienen una líder, la cual se abre camino en las conversaciones a hostias. Sí, como habéis oído, zurra a sus amigas para que la presten atención.

Pero antes de desvelar cómo lo hace, me apetece describirla un poco, aunque pienso ir al grano y es que el elemento definitorio de esta señora es su cabeza, tremenda molondra en la que podría instalarse el primer aeropuerto móvil del mundo. Es una cabeza de tipo alargado, y como parece que no es lo suficientemente grande, la tipa en cuestión se lo ahueca para darle más volumen y así ganar unos centímetros más de almendra. A mi que tenga un cabezón me tiene sin cuidado aunque su cuello y hombros me dan bastante lástima, sin embargo hay una cosa que me preocupa y es que un día el tren dé un frenazo y la señora termine con la cabeza impactando contra el respaldo del asiento, eso podría provocar el desplazamiento del tren en sentido contrario, desrecorriendo lo ya recorrido. Otras cosas no, pero esto podría provocar que la gente del tren se rebotara y la curtiera allí mismo.

La cabezona de pequeña a su madre:
Mamá, mamá, en el colegio me llaman cabezona.
¿Y por qué no les pegas?
Porque se meten por las calles más estrechas.


En cualquier caso, a lo que iba, que la de la calabaza con pelo ahuecado zurra a sus amigas en vivo y en directo, con todo el mundo mirando. Suele dar manguzadas en la mano o en el brazo, pero no creáis que son de coña, no, suenan que da gusto. De todas formas sus amigas ya deben estar acostumbradas porque no se quejan, se limitan a escuchar la sarta de gilipolleces que suele decir, malmetiendo, eso sí, para dar un poco de emoción a sus vidas.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Hola guapa, ¿quieres ver mi pajarito?


Como dice el título, hay gente que siempre está pensando en lo mismo, es decir, en el follisqueo, mancille o refocilación. En este caso la acción de la entrada se desarrolla, cómo no, en el metro y ocurrió este domingo pasado.

El protagonista en cuestión, viejuno con pinta de ir algo pedo o un poco jodido de la cabeza, entró en el tren con una cajita de zapatillas del número 29 en una bolsa de plástico. Tras unos segundos de inspección visual y olisqueo a hembra fue a sentarse al lado de la moza de mejor ver del vagón, que casualmente se encontraba sentada enfrente mío así que pude presenciar toda la escena sin perder detalles. Sacó la cajita de la bolsa y comenzó el diálogo de alto contenido sexual con la muchacha:

- Hola guapa – dijo el tipo con acento sudamericano con un comienzo de partido clásico.
- Hola – respondió ella, también sudaméricana.
- ¿Quieres ver mi pajarito? – dijo, sí, así como suena, yo me quedé flipando.
- ¿Cómo? – dijo ella educadamente pero oliéndose lo peor.
- Sí, es un pajarito amarillo y naranja, ¿quieres verlo? Mira por el agujero – dijo a la chica mientras le acercaba la caja.

Ella miró con desgana, siguiéndole un poco la corriente, él a partir de entonces no paraba de echar un vistazo a su pajarito por uno de los agujeritos de la caja. Pero no quedó ahí la cosa, después le preguntó a la chica de dónde era, la contó unas cuantas historias de los países en los que había estado y que su madre tenía tierras en Argentina. La chavala, probablemente ya un poco cansada, le dijo que se bajaba en la siguiente parada (no sé si se bajó para deshacerse del viejuno o es que realmente aquella era su parada). Llegado este punto, el viejo concluyó el partido de la siguiente forma:

- ¿Qué, vas a trabajar ahora?
- Sí – dijo la chica como siguiéndole el rollo.
- Pues trabajarás porque quieres – le soltó el viejuno haciendo un repaso visual a todo el cuerpo de la moza mientras resoplaba.

El resto del viaje del tío se lo pasó tocándose la dentadura, no sé si se la estaba colocando o bien moviéndose algunos dientes sueltos hasta que le dio una neura, se levantó y gritó (entiendo que refiriéndose al metro):

- ¡¡¡Hay que joderse con la Esperanza, cómo le gustan los agujeros grandes!!! ¡¡¡Los trabajadores siempre por tierra!!!

La frase le salió del alma
(si es que esto del alma existe, que no lo tengo yo muy claro)


A continuación se cambió de vagón, les enseñó el pajarito a otras dos chavalas con tipico, metió la caja en la bolsa de cualquier manera y se bajó mientras seguía hurgándose la boca. Siempre me quedará la duda de si realmente llevaba dentro de la caja un pajarillo o era una simple estrategia para hablar con chiquillas con más de de la mitad de años que él.

martes, 17 de agosto de 2010

Perfumando el metro por la mañana


Con esto del calor es casi inevitable que alguna gente huela pocha en el metro después de currar, algunos no tienen la suerte de trabajar con aire acondicionado así que hasta cierto punto es comprensible. Lo que ya no es tan comprensible es que a las 7:30 de la mañana la gente vaya oliendo mal pero ocurre, vaya si ocurre, ¿dónde? Lo habéis adivinado, en el metro.

Sí, porque el metro es un lugar mágico donde todo puede ocurrir. Estas últimas noches tampoco ha hecho tanto calor, pero si sudas por lo que sea la solución por la mañana para eliminar ese sudor es bien sencilla, aunque algunos no la deben conocer. Y lo peor de todo, no la deben conocer durante días a juzgar por lo visto esta mañana.

No hay nada como una buena ducha para empezar la mañana

Un tío cerca de mí yendo a currar, de unos cincuenta años, con bigote, pelo peinado patrás, bien sujeto sin necesidad de gomina, oliendo a colonia rancia o colonia buena mezclada con perfume personal de varios días. Pero lo que ya me mató fue cuando me fijé en su cuello, donde entre sus pliegues guardaba la mayor reserva mundial de roña. Si se demostrara que la roña es un magnífico combustible, este hombre se forraría.

miércoles, 9 de junio de 2010

La moza con aliento devastador


Si hace poco tiempo os hablaba del hombre con aliento altamente contaminante en el metro, hoy me he vuelto a encontrar con un caso similar en el mismo escenario. Esta vez se trataba de una chica, eran las 8:30 de la mañana y también a parte de tener un aliento realmente asqueroso, era de una potencia y con una capacidad de expansión fabulosa.

En este caso me encontraba sentado con la tipa de aliento mierdolado al lado. Iba con una amiga sentada enfrente y hablaban de que se había comprado un piso con su novio, que le había costado 200.000 €, que la hipoteca la había cogido con Cajamaikel…

--Inciso--

Me imagino a la moza al llegar a casa:

- ¡¡¡Hola cariño, ya estoy en casa!!!
- Espera un momento, no entres aún que no encuentro la máscara antigas.
- Anda no seas exagerado que tampoco es para tanto.
-¿Que no? ¿has visto acaso como todo se vuelve gris allá por donde pasas?
- Chorradas, ¿me quejo yo de tus pedos?
- Mis pedos huelen a rosas comparados con tu aliento.

--Fin del inciso--

Y mientras tanto allí estaba yo, leyendo tranquilamente cuando de repente empiezo a inhalar un aroma mezcla de estiércol, sobaco sudado, cloaca y un ligero toque a café, pero solo ligero, vamos que no enmascaraba el resto de olores. Pero ante esta situación no había alternativa posible para dejar de oler aquello, no podía girar la cabeza hacia la derecha porque tenía el culo gordo de un señor, hacia la izquierda tenía la boca del lobo y (aún) como no tengo cuello de lechuza no soy capaz de girarlo 180º.

Así que allí estuve aguantando, con el vómito a punto de emerger y sintiendo como se ennegrecían mis pulmones durante alrededor de 20 minutos. La única escapatoria era mi imaginación, pero incluso ella en aquellos instantes cerró sus puertas a cal y canto.

martes, 25 de mayo de 2010

¡Menudos desayunos, ricos, ricos!


Con esto de los cambios de temperatura tan raros que hemos tenido, y en otros casos a causa de la alergia, parece que todo el mundo está relleno de mocos. Y una vez tienes en tu interior tanto bicho verde lo suyo es echarlos como se pueda, lo malo es que esto provoca situaciones asquerosas.

Y una de estas situaciones asquerosas provocada por gente sin educación, es cuando con la garganta hacen un carraspeo que logra que los mocos del pecho se impulsen hacia la boca. Llegados a este punto tienen tres alternativas:

1. Echan el moco a un pañuelo de forma discreta.
2. Lo escupen al suelo.
3. Se lo desayunan, comen, meriendan o cenan, dependiendo del momento del día.

En el metro por ejemplo, últimamente por la mañana yendo a currar me estoy topando bastantes veces con un chaval y su novia. El tío lleva al menos dos semanas repletito de mocos, en las cuales mi salud mental y sistema nervioso se están viendo gravemente perjudicados. La razón es que se pasa todo el trayecto carraspeando, comiendo, carraspeando, comiendo... No, si está claro que el tío desayuna fuerte.

Y como este post ya ha sido lo suficientemente asqueroso y vomitivo mejor no os cuento que entre comilona y comilona junta el hocico con la novia y se intercambian fluidos.

martes, 11 de mayo de 2010

Viaje pútrido


Aprovechando que estamos con el concurso del tema del mes de mayo (votad los que aún no lo habíes hecho) voy a contaros lo que me ocurrió ayer, una nueva forma de viajar de manera incómoda y por qué no decirlo, sufriendo una verdadera tortura. Me estoy refiriendo a los vapores pútridos exhalados por la persona que tienes a tu lado cuando el metro va hasta los topes y no tienes posibilidad alguna de escapar. Ya podéis respirar después de leer la frase de corrido.

El aliento de aquel hombre era realmente asqueroso, seguro que a parte de tener todos los dientes podridos debía haberse tomado unas cuantas cervezas y fumado un paquete de cigarros. Si en ese momento alguien nos hubiera hecho una foto habría visto a un hombre en el centro y cinco o seis personas a su alrededor con la cabeza girada hacia el lado contrario de él. Como podéis imaginar 20 minutos con la cabeza en una sola dirección, después de una dura jornada laboral, ocasiona dolor de cuello así que no sé que ha sido peor, si el remedio o la enfermedad.

De todas formas, aquello era tan sumamente asqueroso que prefiero el dolor de cuello que inhalar el dióxido de carbono de aquel tipo. De hecho me estoy planteando denunciarle al ser una seria amenaza para la capa de ozono por los gases contaminantes que expulsa por su chimenea bucal.

domingo, 9 de mayo de 2010

El tema del mes de mayo - participantes


Vaya capacidad de llamamiento tengo, al final solamente dos valientes han cogido el guante lanzado hace unos días y se han atrevido a postear sobre el metro. ¿Tan complicado es el tema? ¡Pero si a mi me salen los posts sobre el metro como churros!

Pero bueno, el caso es que han sido dos los osados y para mí ya ganadores ambos, los que han escrito un post sobre esta maravillosa fuente de inspiración para mí. Ellos son Maitasun y Chapete, así que espero que leáis sus dos textos, reflexionéis cuál os ha gustado más y les deis un votillo.

En la derecha encontraréis los links a sus posts y la encuesta donde votar a vuestro preferido. Y ya sabéis, el ganador elegirá el tema del mes de junio.


Editado: Hay un tercer participante en el tema del mes de mayo. El Doctor Defenesia nos ha deleitado con un estupendo post sobre el metro. Entrad a leerlo y votadle si creéis oportuno.

domingo, 2 de mayo de 2010

El tema del mes de mayo


Hace unos días escribí un post sobre el mejor regalo de mi vida, que no era otro que la vida en sí, pues bien esa entrada me valió para tener la suerte de ser el ganador del tema del mes de abril. ¿Y qué gana el ganador? Elegir el tema del siguiente mes.

El premio mola, todo el mundo que quiera participar (espero que seáis muchos) va a escribir sobre lo que a mi me dé la gana, joer si hasta me siento poderoso. Pero hay un problema: no tengo ni puñetera idea qué tema voy a elegir y como no me pienso devanar el cerebro, voy a quedarme con algo de lo que suelo hablar mucho por aquí: el metro.

Estos dos iban a hacer la banda sonora del concurso pero me han dejado tirado

Os cuento ahora cómo va a funcionar todo esto, el que quiera participar tan solo tiene que escribir una entrada sobre el metro, lo que le dé la gana, real o ficticia, larga o escueta, vale todo, y avisarme de que va a hacerlo mediante un comentario en esta entrada. Ese post que escriba deberá publicarlo el sábado 8 de mayo y yo al día siguiente diré oficialmente quiénes son los participantes para que podáis leer a todos. A su vez también incluiré en la barra lateral un link a cada post y una encuesta para que todos podamos votar a nuestro favorito. La encuesta se cerrará el domingo 23 de mayo a las 12:00.

El que más votos tenga en ese momento se llevará el premio de elegir tema del mes de junio. Fácil eh, pues ale a escribir todo el mundo sobre el metro, y no os olvidéis de decirme en los comentarios si vais a participar.

jueves, 29 de abril de 2010

Mi peor post sobre el metro


He escrito posts de todo tipo sobre el transporte público, sobres sus usuarios, sus instalaciones y las situaciones que pueden darse. Algunas entradas han sido mejores, otras peores, muchas veces con las viejunas como protagonistas, más o menos desagradables, pero siempre con un puntito de humor.

Este post también va del transporte público, sí, pero esta vez me es imposible buscarle un ángulo desde el que explorar una visión humorística del suceso. Hoy he tenido la “fortuna” de ir a trabajar justo en el metro que ha atropellado a un tío en la estación de Sol. Como podéis imaginar la gente que estaba en el andén estaba llorando, con crisis nerviosas, y los que íbamos en el metro hemos estado cinco minutos sin poder salir, todos de pie, mirando a ver qué ocurría porque a decir verdad no hemos notado nada, tan solo el metro se ha parado algo antes de donde lo suele hacer.

Al final abrieron una puerta en la cabecera del metro y todos salimos por allí dirigiéndonos a la salida sin prácticamente ningún tipo de incidente. Por lo que me he enterado después, el tío se ha suicidado.

martes, 20 de abril de 2010

Tren: lugar de experimentos


Como reza el título del post, mejor dicho, como anuncia el título del post tengo la extraña sospecha de que en los trenes de cercanías hacen experimentos con la gente. No sé muy bien lo que buscan o lo que pretenden lograr con ello pero hay cosas imposibles de explicar de manera racional.

Vayamos a los hechos que me hacen pensar en que algo huele a podrido. 19 h. de la tarde, cerca de 20 grados (en la calle), por lo menos 40º en los vagones del tren. ¿Cómo se come esto? Muy fácil, porque llevaban puesta la calefacción. Así que podías ver a la gente quejándose, algunos al borde del desmayo, todos sudando a chorros, pero estoy seguro de que nadie lo hizo constar en una hoja de reclamación (incluido yo porque tenía prisa).

Esto me lleva a pensar a que el experimento consistía en averiguar cuáles eran los niveles de aguante que tenemos los usuarios del transporte público. Y por mi experiencia, nos quejamos mucho pero no hacemos nada.

domingo, 14 de febrero de 2010

Moriré dando mi vida por un asiento


Hoy he sentido como todos mis principios éticos se han desmoronado, como si una patada invisible en los huevos me haya dejado amagado sin respiración. Ain, amigos míos, el día de hoy marcará un antes y un después; el miedo, la duda y la aflicción se han apoderado de mi neurona hasta que seguramente terminen doblegando su voluntad.

¿A qué viene todo esto? - os preguntaréis. La respuesta es rápida y sencilla, además no me veo capacitado para adornar los hechos, el suceso ha sido lo suficientemente terrible como para recrearme en ello. Hoy he ido con mis padres al metro y cuando ha llegado el tren, en vez de dejar salir a la gente, snif snif, mi padre se ha abalanzado cual viejuno, snif snif, a por un asiento.

Al verle hacer esto me he quedado sin palabras, ¿sabéis lo que esto significa? Yo os lo digo, que a medida que cumpla años me voy a convertir en aquello que ahora tanto critico. Seré, muy a mi pesar, un viejuno que guarde todas sus fuerzas para pelearse por un asiento, por mucho que luche por evitarlo o por mucha resistencia que ponga en ello, al final los genes se impondrán. Como un pequeño ejército sin prisa pero sin pausa, se irán apoderando una a una de cada una de las células de mi organismo, llevándome poco a poco a pensar, a actuar y a sentir como lo que seré, un viejuno que sólo tendrá ojos para su ombligo.

Mi vida ahora ya no tiene sentido. Si alguien sabe cómo deshacerme de la tiranía genética, por favor que me lo haga saber de inmediato, si no creo que acabaré volviéndome loco.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Los demoños subterráneos


Desde hace bastante tiempo un diablillo se me instala en el hombro izquierdo cuando bajo las escaleras mecánicas en el metro. Pero no creo que sea el único, es bajar a las profundidades terrestres y a todo el mundo se le posa en el hombro, cual pajarillo colorado, un demoño.

A cada uno supongo que nos dirá una cosa diferente, a las viejunas les dirán que maten por un asiento si es necesario, que los jovunos quieren acabar con ellas, etc.; a otros les dirán que pongan la música a toda hostia porque lo que escucha es lo mejor y debe ser compartido, otros compartirán con todos su periódico, otros su olor, otros su tos, algunos sus mocos; los habrá que no compartan una barra para agarrarse o su espacio vital, irá el metro lleno pero no dejarán de leer y no cederán ni un milímetro del espacio que consiguieron cuando el metro iba vacío.

Pero a lo que vamos, ¿qué me dice a mí el demoño? Pues lo que me dice es que baje corriendo las escaleras mecánicas mientras enchufo collejas a la gente que se queda en el lado derecho de las mismas. Y no es un pensamiento que me haya venido una sola vez, qué va, últimamente lo pienso muy a menudo al observar algunas collejas muy jugosas. Pero bueno, de momento me estoy controlando porque no quiero discriminar al angelito, si no le hago puñetero caso a él tampoco voy a hacérselo al diablillo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Llega el frío polar para todos menos para el tren


La vida está llena de paradojas, de sinsentidos y de situaciones surrealistas imposibles de comprender con nuestro limitado intelecto. ¿Y dónde se dan más todas estas cosas? Efectivamente, en el transporte público.

Y es que con el invierno llega el frío y todos los años ocurre lo mismo: temperatura en la calle: 0º; temperatura dentro de los trenes en hora punta: 25º. Para mi cumpleaños me voy a pedir un termómetro digital para medir la temperatura exacta que hace en los trenes, y así tener una prueba para poner una hoja de reclamación. Porque yo entiendo que el conductor vaya todo calentito en mangas de camisa, pero en los vagones al entrar en el tren, una vez has encontrado un mínimo espacio vital ya no te puedes mover, es imposible quitarte nada de abrigo.

Por ejemplo hoy con el frío que hacía por la mañana, es que se me quitan hasta las ganas de ducharme. Porque a ver, gasto un puñado de agua para no oler mal y un rato después estoy ya sudando a chorros poniendo a prueba al desodorante, pues como que no tiene mucho sentido. Y después de nuevo a la calle con su frío polar, si es que así hasta Chuck Norris se pilla un resfriado.

Si algún conductor de tren escucha mis súplicas, comprendan ustedes que no es lo mismo el calor humano que produce una persona en un cubículo que el que producen cincuenta. Háganlo por el bien común porque como todo el mundo lleve a cabo mi reflexión del párrafo anterior y deje de ducharse (algunos ya lo hacen) puede ocurrir una verdadera catástrofe.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Lo del abono transportes está muy mal montado


Seguro que a todos los que vamos a currar en transporte público se nos ha olvidado el abono alguna vez en casa. A mí varias veces así que cuando llego a la estación me toca darme media vuelta y volver a por él. Si llego tarde al trabajo siempre puedo decir que es por culpa del tren o el metro que se ha escacharrao.

Pero no todo el mundo se lo toma igual de bien que yo. Antesdeayer una chica cabreadísima (y pijísima) iba en el tren hablando por teléfono (léase de la manera más pijapetarda que podáis imaginar):

- Me he dejado el abono en el otro bolso y me ha tocado pagar el tren, y luego tendré que pagar en el metro. Bueno, luego Silvia me puede llevar hasta Atocha para coger allí el tren, pero ya me dejo cuatro euros. Si es que esto está muy mal montado, además es muy fácil que el abono se te olvide un montón de veces.

- Pero si es la primera vez que se te olvida – le debió decir una voz al otro lado del teléfono.

- Ya hijo mío, es una frase hecha (¿¿¿???), pero esto está muy mal montado, deberían hacer algo, bla bla bla, por ejemplo poner unas tarjetas con código o algo así…

Esto ya me dejó con las patas parriba y el culo torcío, la tía estaba tan irritada que no sabía ni lo que estaba diciendo. Pero vamos a ver, se te olvida el abono y no se te va a olvidar una tarjeta, y encima con código, lo que me faltaba, a veces no recuerdo el pin del móvil y el código de la tarjeta de crédito, como para tener que aprenderme más números. Al final me bajé en mi parada y allí la dejé a la chica cabreada con su interlocutor por reírse de ella.

martes, 27 de octubre de 2009

Viejunas en Dolby Surround


Aunque tengo varias alternativas para llegar al curro prefiero, a pesar de tardar un poco más, coger el metro en la primera estación de una línea, de esa manera me siento sin peleas y puedo leer sentado tranquilamente.

De todas formas eso de ir leyendo tranquilamente es relativo, todos los que cogéis el transporte público sabéis las causas que pueden romper la tranquilidad. Y entre esas causas, cómo no, se encuentran las viejunas. Ayer sin ir más lejos en la cuarta estación entraron tres de ellas, una estaba colocada en una puerta y las otras dos en otra, la que iba por libre consiguió un asiento mientras que las otras dos tuvieron que permanecer de pie a pesar de lanzarse a toda velocidad dentro del vagón. Mala suerte.

En el siguiente gráfico (V=Viejunas; Chasky=Chasky; O=Ojetes=Gente sentada en asientos) puede verse más claramente la situación de los hechos:

Viejuna en las puertas con el cuchillo entre los dientes para lanzarse en plancha sobre los asientos haciendo uso de una técnica envolvente

La Viejuna 1 consigue asiento mientras que las otras dos cascurrean de pie

Las viejunas que estaban de pie empezaron a hablar entre ellas, mientras que la viejuna número 1 metía baza de vez en cuando. Os podéis imaginar, si no fuera suficiente con tener al lado a dos cotorras bociferantes, porque además las señoras no sabían hablar bajo, todo el vagón entero se estaba enterando de los peligros de una operación de reducción de estómago, además las tenía que soportar en estéreo (2 voces venían por la derecha y otra por la izquierda). Evidentemente así, mantener la concentración en el libro se hacer una tarea casi imposible.

Al final la viejuna 2, a pesar de estar un poco ternesca se movió con gran velocidad al ver un asiento libre, no dando ninguna oportunidad a que la viejuna 3 la arrebatara el sitio, en el metro impera la ley de la selva y para estas cosas las amistades quedan a un lado. Pero a pesar de alejarse un poco ahora el leer fue algo absolutamente imposible, hicieron una formación en línea de tres que acabó con las esperanzas de los pasajeros cercanos de poder concentrarse en sus libros. Así que a mi no me quedó más remedio que concentrarme en su conversación de dietas, pérdida de peso y operaciones de reducción de estómago.

Así quedó la situación final: viejunas en formación lineal.

De verdad que no entiendo por qué la gente necesita comunicarse a gritos a pesar de tener a su interlocutor a escasos centímetros.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Adivinando comidas en el tren (2/2)


En el post anterior:

- Blablabla…

(quien quiera saber de qué va este post que se lea el anterior si aún no lo ha hecho)

- A mis hijos lo que les gusta mucho son los nubes, compro una caja y se los comen de una sentada para cenar - decía la misma señora protagonista de la primera parte de esta entrada.

Los nubes, no las nubes

Como podéis ver la señora continuó jugando a las adivinanzas con sus amigotas, repartidas por el tren, provocando que todos en el vagón jugásemos obligados.

- ¿Los qué? – le preguntó la amiga que estaba a su lado.
- Los nubes.
- ¿Qué nubes, eso qué es? – la preguntó otra de sus amigas.

¿Alguno de vosotros ya lo ha adivinado? ¿No? Bueno sigamos con más pistas:

- Son de pollo y están rebozados, se llaman nubes, ¿no?

Esta pista ya fue definitiva y las amigas lo pillaron rápido:

- Los nuggets (pronunciado tal como se lee: nuguets), jajajjja – se partían el culo todas al adivinar de qué se trataba.
- Eso, hijas es que les ponen unos nombres más raros a las cosas..., jajajjaja.

Así estuvieron, descojonadas de la risa impidiendo a la gente concentrarse en la lectura, y seguían, cuando yo me bajé en mi parada, dándole vueltas a la biterguá y los nubes.

lunes, 19 de octubre de 2009

Adivinando comidas en el tren (1/2)


Muchas veces por la mañana cuando vas a currar en el maravilloso transporte público te encuentras a un grupo de señoras hablando de sus cosas. Y muchas veces, a parte de criticar a fulanita y menganita, hablan de comidas, de lo que zamparon el día anterior, de lo que van a cenar o de lo que van a preparar para el fin de semana. La mayoría de las veces no presto atención a sus conversaciones puesto que a parte de interesarme poco, tienen poca chicha para hacer un post sobre ellas. Sin embargo, a la que tuvo lugar ayer no pude escapar: primero porque eran cuatro señoras desparramadas por el tren y para hablar entre ellas debían hacerlo a gritos, daba igual si todo el mundo se enteraba de lo que hablaban o si molestaban; y segundo porque jugaron a las adivinanzas.

Fue bastante divertido ver cómo todo el tren que oía a las señoras se devanaba los sesos intentando adivinar cuál era la comida que probó una de ellas en el verano.

- Pues en el hotel de la playa probé un plato que me gustó mucho – decía la viejuna.

Un estofado de lengua pensé yo, porque era indudable que la suya la tenía muy entrenada para darle al palique. Pero sigamos con la segunda pista de la señora:

- ¿Cómo se llamaba?, lo tengo en la punta de la lengua, mmmm, ¡¡¡biterguá!!!
- ¿Biterguá? – preguntaron al unísono sus amigas y dentro de sus cabezas parte del tren.
- Sí, creo que se llamaba así, biterguá.

Si buscas biterguá en google no aparece ningún resultado, nadie ha usado esta palabra ni ha colgado una imagen con este nombre, ¡voy a ser el primero!


Como veis incluso con una pista como el nombre del plato nos costó adivinar de qué se trataba, menos mal que siguió dando pistas:

- Es un plato parecido a la paella pero con fideos gordos, estaba muy rico – continuó la señora.
- ¡Fideuá! – gritó la señora más sabionda, descifrando por fin el enigma.
- Eso, que no me acordaba bien del nombre, jajajja, pues a ver si lo hago un día porque blablabla…