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lunes, 25 de abril de 2011

Buscando en el baúl de los recuerdos


Cada día estoy más convencido de que a medida que te vas haciendo mayor terminas haciendo lo mismo, o adoptando las mismas costumbres, que las generaciones pasadas.

Hoy en concreto me gustaría hablar de las fotos, y yendo aún más al detalle, de la manía que tienen las madres a medida que van cumpliendo años de enseñar esas fotos tuyas en las que eras un renacuajo. Mi madre ya no pierde la oportunidad de una nueva visita para sacar los álbumes.

- Mira Fulanita, qué bien sale aquí cuando tenía 4 años en la playa.

Vale que no es lo mismo que Fulanita te vea en pelotas ahora que cuando tenía 4 años, pero tampoco me hace mucha gracia que mi santa madre vaya enseñando esa foto mía con la cola al aire.

Además es que las madres se pueden tirar horas explicando todo lo que rodea a una foto; y ahí se tiran, sin pasar página, todo el tiempo que sea necesario para que ningún detalle se quede olvidado. Mientras tanto, tú al principio lo llevas con filosofía pero a medida que las fotos van pasando y la madre se va animando a contar cada vez más “detallitos”, sin obviar ninguno que te pueda ridiculizar, tu paciencia se va agotando.

Y precisamente ese es el momento, cuando tu paciencia está llegando al límite, en el cual a tu madre se le ocurre la brillante idea de ir a por el libro sagrado para terminar la fiesta: el álbum de la comunión. Supongo que a alguien le molarán esas fotos con traje de gilipollas pero la mayoría las detestamos, de hecho si por mi fuera las quemaba porque solo con verme en ellas me doy asco a mi mismo. Pero claro, no lo hacemos porque sino destrozaríamos el corazón de nuestras madres...

domingo, 27 de marzo de 2011

El goterón siempre da en la diana


En estos días de lluvia hay un hecho que siempre se repite y ya no sé si es simple casualidad o es que algo le he hecho a la naturaleza y ahora se está vengando de mi.

El caso es que siempre cuando cae una gota de la cornisa y yo paso por debajo termina impactando en el centro de la coronilla. La diana no es para nada fácil porque de momento no se vislumbra calva en esa parte de la cabeza, pero a pesar de ello el impacto siempre es en el mismo punto.

Pero sobre todo es una putada en invierno cuando las goticas se congelan en el trayecto que va de la cornisa a tu cabeza y terminan impactando cual punta de flecha en la zona sin defensa capilar. En fin, que algo malo habré hecho para que siempre me pase lo mismo.


lunes, 6 de diciembre de 2010

¿A mi qué me importan las opiniones de los gafachanclas?


Por qué a la gente le gusta tanto presumir, creerse importantes, tener más que los demás, ser más listos, más guapos y más todo. Y si lo fueran... todavía, pero es que la mayoría de las veces se presume sin motivo.

El viernes estuve en una exposición de pintura y había un tío rallando a su mujer con sus comentarios sobre las obras. Lo peor de todo es que el pavo leía las explicaciones de los cuadros que había a la derecha para a continuación soltarle a la mujer lo mismo con adicciones pedantes de su cosecha. En fin, un auténtico gafachancla.

Me recordó a una escena de Annie Hall.


domingo, 31 de octubre de 2010

Un problema solucionado, ahora falta que me solucione yo


Esta ha sido una semana para olvidar. Comenzó con un problema en mi futura casa (tengo unas ganas de pirarme ya!!!), los radiadores no se llenaban de agua. Hace ya un huevo de tiempo nos cambiaron los radiadores y pusieron alguno adicional en la casa, una vez comprobados que funcionaban los quitaron para que se pudiera pintar bien. Meses después de aquello llegó el momento de ponerlos para comprobar que funcionaba la calefacción.

No empecéis ya a imaginaros que los pusimos mal porque lo hicimos a la perfección, apretando muy profesionalmente las tuercas. El caso es que abrimos todas las llaves y empezamos a llenar poco a poco el circuito, vigilando que no hubiera ninguna fuga, y curiosamente solo se llenan dos radiadores, los purgamos (esto se me da fenomenal) pero nada, que el resto están ahí más secos que la mojama. Acabamos rallados, durmiendo regulero y bastante asqueados. Ya no sabíamos si estaba jodida la caldera, el circuito, los radiadores o qué leches pasaba. Así que recurrimos a Interneeeeeetttt!!!!

Escribimos a un foro y nos dieron la solución, la culpa la tenían los detentores. ¿Los detenqué? Resulta que son también llaves que se encuentran en el tubo que se conecta al radiador, lo chungo es que estas llaves están escondidas detrás de una especie de tapa a rosca y si no sabes que existen tienes poco que hacer. Todos estaban abiertos excepto dos, los abrimos y todo empezó a encajar. Así que nada, la calefacción ya funciona y sin recurrir a un fontanero que nos clave. Otro paso más dado.

De izquierda a derecha, válvula y el maldito detentor de mierda

Pero todo este rollo ha ido acompañado de un dolor de garganta terrible, inflamación del ganglio derecho, dolor de oído, fiebre y más recientemente llagas en la boca e inflamación de las encías. Estoy hecho una mierda y ahora no puedo comer con normalidad, solo sé babear, tomar medicamentos y echarme guarrerías en la boca.

sábado, 16 de octubre de 2010

Jubilación a los 70 y paro juvenil


Hace unos días me mandaron esta viñeta y a pesar de la gravedad del asunto no pude dejar de partirme el culo.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Odio la electricidad


Llevo toda la tarde atareado cambiando de lugar cables de interruptores. Como los interruptores y enchufes que había en la casa estaban viejunos y eran feos de cojones, se me ocurrió la feliz idea de cambiarlos por unos más bonitos y acordes con la pintura de las paredes y futura decoración.

No os creáis que me he puesto esta tarde y he cambiado todos los de la casa, no, que va, llevo ya por lo menos un mes cambiándolos a ratitos y el caso es que no lo veo claro. Tanto el salón como el pasillo es un puto desastre, cuando das a un interruptor se enciende una luz pero no la otra, si das a otro se apagan todas, si cambio un cable por otro no suena el timbre, si cambio el cable marrón por el gris se encienden todas las luces a la vez, y lo peor de todo es que como he toqueteado todos los cables ya no tengo ni puñetera idea de cómo estaban al principio.

Cuando empecé con la tarea pensaba que iba a estar tirado pero después de todo este tiempo estoy comenzando a perder la paciencia.

jueves, 19 de agosto de 2010

Señora de la limpieza enseñando cacha


La señora que nos limpia la oficina está de vacaciones y en su lugar para que la mierda no nos llegue al cuello y cagar en el baño sea algo realmente placentero, otra la está sustituyendo. A esta nueva tía ya la conocemos de otros años y ella nos conoce a nosotros, demasiado bien diría yo. Y es que es una COTILLAAAAAAAAA!!!!! (si, así con mayúsculas y un huevo de admiraciones).

Pero empecemos por el principio, ¿qué hace Azucena (vamos a llamarla así aunque su nombre verdadero es el de otra flor) en cuanto llega cada año a la oficina? Pues aunque parezca increíble, preguntar por qué jefes no están de vacaciones aún, no falla, todos los años igual. Una vez conocida esta información, lo siguiente es ir cotilleando mejor de cada uno y para ello pregunta sin ningún tipo de disimulo, se mete en todas las conversaciones o hace que limpia un teléfono sentada en una silla mientras está más atenta de lo que se cuece a su alrededor que en poner el trapo donde debe.

Yo ya la tengo calada así que le sigo la corriente mientras suelto algunas trolas para que tenga algo de comidilla y temas para darle al coco. Seguro que así la resulta difícil sacarnos de su cabeza, lamentablemente yo ahora también la tengo metida en la almendra y no precisamente por algo agradable. Hoy he podido comprobar, muy a mi pesar, que la señora de cincuenta y tantos años, con la cara llena de las marcas que un puñetero acné juvenil la dejó, a la que han abandonado algunas piezas dentales y el buen aliento, cuando llega a la oficina se pone una bata blanca con tan solo la ropa interior debajo.

Sí, la he visto por la abertura de la bata buena parte del muslamen. Así que a partir de ahora en cuanto llegue esta tipa pienso currar como el que más y no apartar por nada del mundo los ojos de la pantalla del ordenador.

martes, 17 de agosto de 2010

Perfumando el metro por la mañana


Con esto del calor es casi inevitable que alguna gente huela pocha en el metro después de currar, algunos no tienen la suerte de trabajar con aire acondicionado así que hasta cierto punto es comprensible. Lo que ya no es tan comprensible es que a las 7:30 de la mañana la gente vaya oliendo mal pero ocurre, vaya si ocurre, ¿dónde? Lo habéis adivinado, en el metro.

Sí, porque el metro es un lugar mágico donde todo puede ocurrir. Estas últimas noches tampoco ha hecho tanto calor, pero si sudas por lo que sea la solución por la mañana para eliminar ese sudor es bien sencilla, aunque algunos no la deben conocer. Y lo peor de todo, no la deben conocer durante días a juzgar por lo visto esta mañana.

No hay nada como una buena ducha para empezar la mañana

Un tío cerca de mí yendo a currar, de unos cincuenta años, con bigote, pelo peinado patrás, bien sujeto sin necesidad de gomina, oliendo a colonia rancia o colonia buena mezclada con perfume personal de varios días. Pero lo que ya me mató fue cuando me fijé en su cuello, donde entre sus pliegues guardaba la mayor reserva mundial de roña. Si se demostrara que la roña es un magnífico combustible, este hombre se forraría.

lunes, 2 de agosto de 2010

Coche con bombas lapa


El anterior consejo está dedicado a mi chica, la cual tuvo la maravillosa idea de dejar su coche debajo de un árbol, ya harta de dar vueltas buscando aparcamiento. Pues bien, dos días después aquello era un coche lleno de mierdas de pájaro de todos los tamaños, colores y formas adheridas al coche. Yo la verdad es que soy un poco dejado para estas cosas del coche, total ahí en la calle se va a llenar de mierda en seguida, mientras se vea por los cristales… Pero mi chica no es así, ella tiene que tener el coche siempre limpito, así que tocó ir a limpiar el coche a la gasolinera.

Así estaba la luna delantera del coche

Fuimos a la zona esa en las que hay cubículos con una manguera de agua a presión y ahí nos pusimos a dar manguerazos al bólido. Primer euro que se traga la máquina y resultado poco satisfactorio, las mierdas siguen incrustadas, como si hubieran echado raíces sobre la chapa. Le doy con el cepillo pero no se despegan ni el 5%. Así que otro euro que sale del bolsillo a la máquina.

Ahora la cosa iba mejor, parecía que los truños de pajarraco se estaban empezando a ablandar. Entre chorrazo y chorrazo intentábamos raspar como podíamos las mierdacas, con un trapo o bien directamente con las uñas. Era increíble lo duras que estaban las cabronas después de un buen rato a remojo, por ejemplo algunas de los cristales eran imposibles desprender. Segundo euro que se traga la máquina, resultado: un 50% de los tordos despegados. Así que otro euro que sale del bolsillo a la máquina.

Antes de darle caña al agua a tope de presión, continuamos raspando y raspando con un trapo lleno de mierda, y con unas uñas en las que la mierda había comenzado a penetrar hasta dentro (este sería un buen método para dejar de comerse las uñas aquellos que tengan la manía). Al final le enchufamos de nuevo agua a cascoporro y sin piedad, centrándonos ya solo en las mierdas más resistentes. Resultado: un 90% de los tordos despegados.

Me acabo de enterar de la existencia de este producto

Y como ya estábamos cansados y con pocas ganas de continuar, así lo dejamos. En cualquier caso, fijaros si las mierdacas de pájaro eran resistentes que no se diluyeron con el agua sino que cambiaron de casa. Los chorrazos de agua impulsaron las mierdas del coche hacia las paredes del cubículo, las cuales terminaron pintadas con gotelé.

lunes, 12 de julio de 2010

Holanda y el antifútbol


Poco más se puede añadir a la victoria de la selección de fútbol en el día de ayer. Tan solo dar gracias a ese personajillo, aparentemente enclenque, enfermo y debilucho, que ha dado una lección al mundo mundial: al final en esta vida los que van de hijos de puta lo acaban pagando. Además me alegro de que la derrota de los holandeses haya sido casi al final del partido porque así escuece más.

Fijaros niños, esto es solo amarilla así que por partido
tenéis la oportunidad de matar a uno de vuestros rivales

Porque ayer llegué a odiar el fútbol, y es que quizás se debería inventar otro deporte que fuese el antifútbol (donde probablemente Holanda jugando como ayer sería la mejor del mundo). Y es que se puede plantear un partido de mil millones de maneras pero cuando la marrullería, la violencia y la antideportividad son las mejores armas de un equipo, dice muy poco de él. Y lo peor es que lo está viendo todo el mundo, dejando por los suelos a un país que tan buen gusto futbolístico ha demostrado a lo largo de la historia.

domingo, 20 de junio de 2010

La Trolacas de la cocina


Esta semana he estado totalmente ausente del mundo blogueril por una cuestión de prioridades. Y es que en teoría el martes debía tener la cocina del piso totalmente montada, a excepción de la encimera. Pero por alguna extraña razón el metro que utilizó la tía de las cocinas, a la que a partir de ahora vamos a llamar La Trolacas, no tenía las rayas de los centímetros a la misma distancia que la de la mayoría.

Así que allí llegaron los montadores de la cocina el martes, se pusieron a montar y por alguna extraña razón 12 centímetros que debería haber allí se habían esfumado, ya no cabía una campana de 70, ni un costadillo a la derecha de la nevera para que pudiera abrirse la puerta sin chocar con la pared. Además un mueble visto iba por fuera sin forrar y en parte de otro ocurría exactamente lo mismo, por último otros dos muebles no podían abrirse del todo porque el tirador de la puerta chocaba con una pared. Por su puesto, se lo dijimos a la Trolacas pero ésta en vez de reconocer su error dijo que estaba bien medido y que lo de la nevera no pasaba nada, que se abriría sin problemas, lo de la campana que no podía ser y que lo de los muebles en blanco por fuera deberíamos haberla dicho el color que queríamos poner.

En fin, que dejó la tienda, fue a medir y una vez medido seguía sin reconocer su error hasta que se montó la bronca. Y así hemos estado prácticamente toda la semana, el jueves fuimos a hablar con la tipa con malas intenciones, ya íbamos con nuestro escrito preparado por si era necesaria la hoja de reclamación y estábamos dispuestos a llegar donde hiciera falta porque no pensábamos soltar un duro más. Sin embargo cuando llegamos lo que anteriormente habían sido malos humos y el no reconocimiento de sus errores ahora todo era calma y buenrollismo, quería llegar a un acuerdo. Y llegamos a él, nosotros tuvimos que ceder en algo y ella en mucho, así que más o menos conformes.

Ahora a esperar a que la encimera quede bien y algún otro detalle que todavía tenemos pendiente para olvidarnos de esta sinvergüenza.

miércoles, 9 de junio de 2010

La moza con aliento devastador


Si hace poco tiempo os hablaba del hombre con aliento altamente contaminante en el metro, hoy me he vuelto a encontrar con un caso similar en el mismo escenario. Esta vez se trataba de una chica, eran las 8:30 de la mañana y también a parte de tener un aliento realmente asqueroso, era de una potencia y con una capacidad de expansión fabulosa.

En este caso me encontraba sentado con la tipa de aliento mierdolado al lado. Iba con una amiga sentada enfrente y hablaban de que se había comprado un piso con su novio, que le había costado 200.000 €, que la hipoteca la había cogido con Cajamaikel…

--Inciso--

Me imagino a la moza al llegar a casa:

- ¡¡¡Hola cariño, ya estoy en casa!!!
- Espera un momento, no entres aún que no encuentro la máscara antigas.
- Anda no seas exagerado que tampoco es para tanto.
-¿Que no? ¿has visto acaso como todo se vuelve gris allá por donde pasas?
- Chorradas, ¿me quejo yo de tus pedos?
- Mis pedos huelen a rosas comparados con tu aliento.

--Fin del inciso--

Y mientras tanto allí estaba yo, leyendo tranquilamente cuando de repente empiezo a inhalar un aroma mezcla de estiércol, sobaco sudado, cloaca y un ligero toque a café, pero solo ligero, vamos que no enmascaraba el resto de olores. Pero ante esta situación no había alternativa posible para dejar de oler aquello, no podía girar la cabeza hacia la derecha porque tenía el culo gordo de un señor, hacia la izquierda tenía la boca del lobo y (aún) como no tengo cuello de lechuza no soy capaz de girarlo 180º.

Así que allí estuve aguantando, con el vómito a punto de emerger y sintiendo como se ennegrecían mis pulmones durante alrededor de 20 minutos. La única escapatoria era mi imaginación, pero incluso ella en aquellos instantes cerró sus puertas a cal y canto.

martes, 11 de mayo de 2010

Viaje pútrido


Aprovechando que estamos con el concurso del tema del mes de mayo (votad los que aún no lo habíes hecho) voy a contaros lo que me ocurrió ayer, una nueva forma de viajar de manera incómoda y por qué no decirlo, sufriendo una verdadera tortura. Me estoy refiriendo a los vapores pútridos exhalados por la persona que tienes a tu lado cuando el metro va hasta los topes y no tienes posibilidad alguna de escapar. Ya podéis respirar después de leer la frase de corrido.

El aliento de aquel hombre era realmente asqueroso, seguro que a parte de tener todos los dientes podridos debía haberse tomado unas cuantas cervezas y fumado un paquete de cigarros. Si en ese momento alguien nos hubiera hecho una foto habría visto a un hombre en el centro y cinco o seis personas a su alrededor con la cabeza girada hacia el lado contrario de él. Como podéis imaginar 20 minutos con la cabeza en una sola dirección, después de una dura jornada laboral, ocasiona dolor de cuello así que no sé que ha sido peor, si el remedio o la enfermedad.

De todas formas, aquello era tan sumamente asqueroso que prefiero el dolor de cuello que inhalar el dióxido de carbono de aquel tipo. De hecho me estoy planteando denunciarle al ser una seria amenaza para la capa de ozono por los gases contaminantes que expulsa por su chimenea bucal.

jueves, 29 de abril de 2010

Mi peor post sobre el metro


He escrito posts de todo tipo sobre el transporte público, sobres sus usuarios, sus instalaciones y las situaciones que pueden darse. Algunas entradas han sido mejores, otras peores, muchas veces con las viejunas como protagonistas, más o menos desagradables, pero siempre con un puntito de humor.

Este post también va del transporte público, sí, pero esta vez me es imposible buscarle un ángulo desde el que explorar una visión humorística del suceso. Hoy he tenido la “fortuna” de ir a trabajar justo en el metro que ha atropellado a un tío en la estación de Sol. Como podéis imaginar la gente que estaba en el andén estaba llorando, con crisis nerviosas, y los que íbamos en el metro hemos estado cinco minutos sin poder salir, todos de pie, mirando a ver qué ocurría porque a decir verdad no hemos notado nada, tan solo el metro se ha parado algo antes de donde lo suele hacer.

Al final abrieron una puerta en la cabecera del metro y todos salimos por allí dirigiéndonos a la salida sin prácticamente ningún tipo de incidente. Por lo que me he enterado después, el tío se ha suicidado.

martes, 20 de abril de 2010

Tren: lugar de experimentos


Como reza el título del post, mejor dicho, como anuncia el título del post tengo la extraña sospecha de que en los trenes de cercanías hacen experimentos con la gente. No sé muy bien lo que buscan o lo que pretenden lograr con ello pero hay cosas imposibles de explicar de manera racional.

Vayamos a los hechos que me hacen pensar en que algo huele a podrido. 19 h. de la tarde, cerca de 20 grados (en la calle), por lo menos 40º en los vagones del tren. ¿Cómo se come esto? Muy fácil, porque llevaban puesta la calefacción. Así que podías ver a la gente quejándose, algunos al borde del desmayo, todos sudando a chorros, pero estoy seguro de que nadie lo hizo constar en una hoja de reclamación (incluido yo porque tenía prisa).

Esto me lleva a pensar a que el experimento consistía en averiguar cuáles eran los niveles de aguante que tenemos los usuarios del transporte público. Y por mi experiencia, nos quejamos mucho pero no hacemos nada.

miércoles, 14 de abril de 2010

Metiendo llaves en el llavero


Hoy vamos a hablar de llaveros. Como todo el mundo sabe su función es llevar llaves agrupaditas para que no se nos pierdan por ahí. Los hay para todos los gustos pero todos ellos tienen una pieza en común.

Llavero-linterna, llavero-metro, llavero-pelota antiestrés

Esa pieza en común es el aro metálico en el cual se insertan las llaves, una pieza con una utilidad incuestionable pero enemiga para nuestras uñas. Veámoslo de cerca:

Aro típico de un llavero

Fijaos bien en los extremos del aro, esos son los responsables de que yo ahora tenga heridas por dentro de las uñas de mis dos pulgares al intentar meter unas cuantas llaves.

miércoles, 7 de abril de 2010

Chino Minga, ahora artista de culto (Parte II)


La Viejuna Jacinta, así es, aquella señora que protestaba por todo pero que decía las verdades como puños, que tuvo un rollete veraniego con el Chino Minga pero que no pasó de ahí, quedando aquella bonita relación en aguas de borrajas, iba a verse de nuevo las caras con el chinorri. El motivo del encuentro estaba claro, iba a camelársela de nuevo para sacarle las pelas que la viejuna tenía escondidas debajo de algunas baldosas del baño.

Viejuna Jacinto y el Ugenio cruzando por la Nacional que pasa por el pueblo

Y allí se plantó, delante de una Jacinta poco receptiva que ni siquiera le dio la oportunidad de hablar. Cuando llamó al portero y le dijo quién era, lo único que le respondió fue: “Vete a la mierda, guarro”, y es que jamás le perdonará que se limpiara los mocos a las sábanas de la cama que alguna vez compartieron. Pero el Minga no cesó en su empeño de lograr los euros que aliviasen un poco su penosa situación económica.

Cuando la Jacinta estaba fuera de su casa, pasando el domingo en el baile, el Minga entró dentro con su kit de McGyver, haciéndose con la bolsa escondida en las baldosas del baño. La verdad es que esta desesperada acción le reportó unos estupendos días en los que dio a su vida exquisitos homenajes. Lástima que al final la policía le detuviera acusándolo, no de robo, sino de falsificación de billetes. Por muchas explicaciones que dio acerca de su robo a la viejuna Jacinta, no le creyeron, según los polis aquella adorable anciana era un ejemplo de educación y civismo, así que no aceptaron oír ni una sola palabra más de aquella invención cogida por pinzas para evitar la cárcel.

Minga saludando como los políticos a la entrada de la cárcel, no tenía seguidores pero le hacía ilusión

lunes, 5 de abril de 2010

Chino Minga, ahora artista de culto (Parte I)


¿Qué fue del Chino Minga después de su expulsión del reality bloguero más cutre de los últimos tiempos? ¿Cuánto tiempo pasó en la Isla de la Mierda? ¿Rehizo su vida? ¿Qué es de él? ¿Sigue bebiendo anticongelante para ahogar las penas? ¿Le siguen gustando tanto las mozas? Estas y otras interrogantes, hoy, en…La vida de las estrellas.

Lo tenía todo: fama, el cariño del público (excepto algún que otro detractor), belleza, algunos euros para comprarse bocatas de chorizo y litronas, qué más se podía pedir. Sin embargo cuando estaba en la cima, un conjunto de sucesos hicieron tambalear su estatus, y lo que vino se fue. De la noche a la mañana se encontró vagabundeando en la Isla de la Mierda; Chasky, su mecenas, dejó de confiar en él perdiendo prácticamente su principal fuente de ingresos. A raíz de dejar de escribir sus afamados posts, su vida entró en una espiral de olvido mediático a medida que los agujeros de sus bolsillos se hacían más y más grandes. Los amigos comenzaron a darle la espalda, no podían prestarle dinero día sí y día también, máxime cuando el dinero lo empleaba en putas y en Tang Limón, el cual mezclaba con cerveza, consiguiendo un brebaje riquísimo pero no demasiado bien visto por una sociedad aún no preparada para algo tan maravilloso.

Chino Minga con uno de los tigres de su íntimo amigo Ángel Cristo

Pero cuando las cosas iban ya de puto culo, ese magnífico espíritu de supervivencia de nuestro Minga salió a la luz, la bombillita se le encendió tras una buena cagada y raudo y veloz partió camino de su salvación. Y su salvación tenía nombre propio: Viejuna…

martes, 16 de marzo de 2010

Alvaro era un cerdo gordo


Soy de los que opinan que Internet tiene muchísimas más cosas buenas que malas, y seguramente todos los que lo utilizamos a diario pensaremos lo mismo. Pero no por ello hay cosas realmente detestables, y una de ellas es la publicidad.

A veces tengo miedo del poco control que algunas páginas (más o menos serias y con bastante tráfico) tienen sobre la publicidad que exponen. Un ejemplo es el siguiente encontrado en Bloglines:

Lo que se publicitan son pastillacas que te ponen cachas. El impactante titular y las imágenes te llevan a la penosa historia de un chaval de tu misma ciudad que se pone cachas a base de pastillacas que toman los actores de Hollywood. Paso de hablar más del tema porque estas cosas me cabrean.

sábado, 13 de marzo de 2010

La inteligencia de los palitos del café


La vida es una caja de sorpresas, cada día estoy más convencido de ello. Ayer sin ir más lejos descubrí que estamos rodeados de seres inteligentes…, no, no he descubierto ahora, aunque tuviese mis dudas, que algunos seres humanos son inteligentes. Lo que se me ha puesto de manifiesto es la inteligencia de los palos del café.

Típico palo para remover el café

¿Recordáis mi don para doblar palos de las máquinas de café? Pues bien, ya no los doblo, ahora me ha dado por morderlos. Y precisamente en este aparentemente irrelevante hecho he descubierto la inteligencia de estos palos, o al menos la evidencia de que sienten dolor como nosotros. Porque todo el mundo sabe que las piedras son tontas, que no tienen neuronas, pero los palos del café, eso era otra cosa. Se les intuía su punto blandito, eran maleables, se les podía convencer para doblarse, vamos, que a lo mejor resulta que no eran imbéciles.

Demostrando mi habilidad dobladora

Lo malo de todo este asunto es que el descubrimiento se ha producido gracias al sacrificio de varios de estos palitos. Como os decía al principio, ayer lo descubrí, cuando tras remover el café con leche empecé a mordisquear el palito, con tan mala suerte que en uno de estos mordisquillos me quedé con un cacho de palo en la boca. Pensé, bueno no pasa nada, seguro que no ha sentido dolor, y seguí mordisqueando. Pero justo en el momento de hincar el diente, el palo dio un saltito precipitándose hacia el suelo, en cuestión de milésimas de segundo se encontraba yaciendo inerte en el suelo. Sin embargo yo presencié la escena como si fuese a cámara lenta, hasta pude sentir como me ponía pucheritos mientras terminaba con su vida.

Esta situación me ha hecho replantearme muchas cosas, de ser un asesino de palos del café ahora pienso ser un firme defensor de su derecho a llevar una vida digna sin ser mutilados. Este es su primer mensaje a los humanos, el segundo es que les gusta que les chupen la puntita manchada con café.