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lunes, 18 de abril de 2011

La plaga de ardillas y el cebollón playero


Antes de hablar de las ardillas, voy a comentar lo del cebollón playero. En realidad no debería estar explicándolo sino que bastaría una imagen, pero inexplicablemente mi torpeza me llevó a eliminar la foto. En cualquier caso, lo curioso del tema es que nos encontramos una cebolla de proporciones gigantescas plantada en la orilla del mar.

Y ahora sí, las ardillas. Miles de estos simpáticos y juguetones bichejos pululaban por las zonas rocosas de las playas. Molaban cuando se comían los cacahuetes de nuestras manos, pero ya no tanto cuando emitían una especie de chillido, no sé si pidiendo más comida o llamando a algún pariente o colega.

Ardilla comiéndose uno de nuestros cacahuetes

Luego nos enteramos que esos graciosos animalejos se habían convertido en una plaga en Fuerteventura, alguien las había introducido como una mascota en la isla y ahora estaba acabando con la poca vegetación que hay, incluidos los cultivos. No sabemos qué comen ni qué beben pero ahí están, desertizando la isla.


domingo, 27 de marzo de 2011

El goterón siempre da en la diana


En estos días de lluvia hay un hecho que siempre se repite y ya no sé si es simple casualidad o es que algo le he hecho a la naturaleza y ahora se está vengando de mi.

El caso es que siempre cuando cae una gota de la cornisa y yo paso por debajo termina impactando en el centro de la coronilla. La diana no es para nada fácil porque de momento no se vislumbra calva en esa parte de la cabeza, pero a pesar de ello el impacto siempre es en el mismo punto.

Pero sobre todo es una putada en invierno cuando las goticas se congelan en el trayecto que va de la cornisa a tu cabeza y terminan impactando cual punta de flecha en la zona sin defensa capilar. En fin, que algo malo habré hecho para que siempre me pase lo mismo.


martes, 14 de septiembre de 2010

Mis amigas las hormigas


En los días en los que estuve perdido en medio del campo me dio por hacer fotos de bichejos: mariposas, escarabajos, grillos, arañas, gusanos, lagartijas, hormigas, saltamontes, moscas… Pero entre todas ellas creo que me quedo con una que hice a un saltamontes verde, debajo podéis ver un primer plano de su carita:

Chasky cabrón, me voy a comer a tus hormigas

Pero sin duda con los bichos con los que hice mejores migas fue con mis amigas las hormigas (qué bien traído ehhh, migas, amigas y hormigas, buahhh si es que vengo de las vacaciones con una chispa…). El caso es que me harté a matar asquerosas moscas borriqueras y avispas y como no era plan de desperdiciar semejante fuente de alimento se las daba a las hormigas. Las cabronas pillaban los cadáveres y se los metían al agujero en cuestión de segundos, si la que encontraba la comida era demasiado pequeña iba corriendo al hormiguero y en nada emergían de allí unos cuantos hormigones armados que arrastraban el bicho como si tal cosa.

Las hice unas cuantas fotos pero como soy un mierda con la cámara,
casi todas me han salido algo movidas


Las tenía mimadas, lo reconozco, llegó un punto en el que hasta me cargué a los hombros la responsabilidad de alimentar a mis ahijadas. Tenía que matar más y más moscas para que dispusieran de suficiente alimento para pasar la dura temporada invernal. Pero la vida es dura y reflexionando sobre el tema llegué a la conclusión de que no podía pasar todo mi tiempo alimentándolas, además las hormigas son seres muy inteligentes que saben buscarse las habichuelas por si mismas.

Pero como soy un buen tipo se me ocurrió darles unas vitaminas para que aumentasen su capacidad intelectual y se volviesen, si cabe, aún más listas. Eso las permitiría crear trampas o inventar mejores técnicas de ataque para machacar a otros insectos. Y es que ya le decía mi tío a mi primo: “tú di que sí hijo, cómete los mocos que así te volverás más listo”. Como podéis deducir, se me ocurrió la brillante idea de formar superhormigas alimentadas a base de mocos.

Este es uno de los mocos con el que hice el experimento

¿Qué creéis que pasó tras dejar un moco en varias ocasiones cerca de su agujero hormiguil?

1. Se lanzaron en todas las ocasiones a por el moco como si un cadáver de mosca se tratara, metiéndolo al hormiguero en cuestión de segundos mientras podías apreciar como iban relamiéndose ante semejante manjar.

2. A veces cogían el moco y lo metían al hormiguero y otras veces no. Supongo que hay hormigas a las que no les gusta probar nuevas comidas, en fin ellas se lo pierden.


3. Observaban el moco, lo tocaban inclusive pero lo dejaban allí sin moverlo como si fuera una piedrecilla del camino.


4. Cogían el moco y lo movían a los alrededores del hormiguero para que no estorbara.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Ya estoy aquí porque he llegado


Ya estoy aquí de nuevo después de las vacaciones con la alegría y alborozo (nótese asco supremo por empezar a currar mañana) de volver a la rutina.

Paso de haceros un resumen exhaustivo de estos días, simplemente comentaros que estuve unos días en la playa...

Playita no atestada de gente aunque venían los viejunos y plantaban
la sombrilla a escasos centímetros de tu toalla

...y otros cuantos días perdido en el monte.

Me levantaba con esta vista


Y me tomaba unos gin tonics al fresco con esta otra vista

De todas formas las vacaciones han dado para algún que otro post que iré publicando en los próximos días.

miércoles, 9 de junio de 2010

La moza con aliento devastador


Si hace poco tiempo os hablaba del hombre con aliento altamente contaminante en el metro, hoy me he vuelto a encontrar con un caso similar en el mismo escenario. Esta vez se trataba de una chica, eran las 8:30 de la mañana y también a parte de tener un aliento realmente asqueroso, era de una potencia y con una capacidad de expansión fabulosa.

En este caso me encontraba sentado con la tipa de aliento mierdolado al lado. Iba con una amiga sentada enfrente y hablaban de que se había comprado un piso con su novio, que le había costado 200.000 €, que la hipoteca la había cogido con Cajamaikel…

--Inciso--

Me imagino a la moza al llegar a casa:

- ¡¡¡Hola cariño, ya estoy en casa!!!
- Espera un momento, no entres aún que no encuentro la máscara antigas.
- Anda no seas exagerado que tampoco es para tanto.
-¿Que no? ¿has visto acaso como todo se vuelve gris allá por donde pasas?
- Chorradas, ¿me quejo yo de tus pedos?
- Mis pedos huelen a rosas comparados con tu aliento.

--Fin del inciso--

Y mientras tanto allí estaba yo, leyendo tranquilamente cuando de repente empiezo a inhalar un aroma mezcla de estiércol, sobaco sudado, cloaca y un ligero toque a café, pero solo ligero, vamos que no enmascaraba el resto de olores. Pero ante esta situación no había alternativa posible para dejar de oler aquello, no podía girar la cabeza hacia la derecha porque tenía el culo gordo de un señor, hacia la izquierda tenía la boca del lobo y (aún) como no tengo cuello de lechuza no soy capaz de girarlo 180º.

Así que allí estuve aguantando, con el vómito a punto de emerger y sintiendo como se ennegrecían mis pulmones durante alrededor de 20 minutos. La única escapatoria era mi imaginación, pero incluso ella en aquellos instantes cerró sus puertas a cal y canto.

martes, 11 de mayo de 2010

Viaje pútrido


Aprovechando que estamos con el concurso del tema del mes de mayo (votad los que aún no lo habíes hecho) voy a contaros lo que me ocurrió ayer, una nueva forma de viajar de manera incómoda y por qué no decirlo, sufriendo una verdadera tortura. Me estoy refiriendo a los vapores pútridos exhalados por la persona que tienes a tu lado cuando el metro va hasta los topes y no tienes posibilidad alguna de escapar. Ya podéis respirar después de leer la frase de corrido.

El aliento de aquel hombre era realmente asqueroso, seguro que a parte de tener todos los dientes podridos debía haberse tomado unas cuantas cervezas y fumado un paquete de cigarros. Si en ese momento alguien nos hubiera hecho una foto habría visto a un hombre en el centro y cinco o seis personas a su alrededor con la cabeza girada hacia el lado contrario de él. Como podéis imaginar 20 minutos con la cabeza en una sola dirección, después de una dura jornada laboral, ocasiona dolor de cuello así que no sé que ha sido peor, si el remedio o la enfermedad.

De todas formas, aquello era tan sumamente asqueroso que prefiero el dolor de cuello que inhalar el dióxido de carbono de aquel tipo. De hecho me estoy planteando denunciarle al ser una seria amenaza para la capa de ozono por los gases contaminantes que expulsa por su chimenea bucal.

lunes, 20 de abril de 2009

De botellines en el campo


Este finde salimos a dar una vuelta al campo y a parte de llovernos pudimos comprobar una vez más lo guarra que es la gente. Porque ¿qué hacía una caja de botellines en medio de la nada? El pueblo más cercano debía estar a una hora andando.

A punto estuvimos de que nos cayera una buena tromba de agua, aunque al final el cielo aguantó

La única explicación que tengo es que un grupo de imbéciles se haya llevado consigo una caja de botellines hasta allí, se los hayan pimplado con un bocata de chorizo y la hubieran dejado abandonada a su suerte. A lo mejor para portar la caja se la pusieron a modo de mochila, para ello la sujetaron con cuerdas amarradas al pecho y a la cintura. Se podría decir que iban con un caparazón, en vez de tortuga, de águila.

Lo que no vi cerca fueron los cascos vacíos, lo mismo se los llevaron para reciclar o para que el dueño del bar del pueblo les diera unos céntimos.

domingo, 8 de febrero de 2009

Los del tiempo me hacen perder el tiempo


Últimamente no sé porqué pero me ha dado por no tragar a los hombres y mujeres del tiempo. ¿Será porque no atinan ni una con esto de las nevadas? Pues seguro que influye, porque no es normal que cuando ni siquiera dicen que va a nevar en Madrid, caiga en un solo día tal cantidad de nieve como para hacer muñecos de un metro de altos. Sin embargo, cuando dicen que tengamos mucho cuidado y no cojamos el coche, no nieva ni una hora seguida, si es que nieva.

Pero no, no es lo que más me repele de ellos, lo que no soporto es que se tiren un buen rato fundamentando sus predicciones. ¿A mí qué me importa si viene un frente por aquí o por allá, que si hay un centro de bajas presiones o nubes de tipo alto? Es que no soporto esto, si yo lo único que quiero es que pongan el mapa con los solecitos o nubecitas. ¿No sería mejor dejarse de monsergas, poner el mapita y san se acabó? Aunque mirándolo bien, a saber con qué rellenan ese espacio, lo mismo es peor el remedio que la enfermedad.


Por cierto, no sólo los del tiempo están quedando como el culo este año, los refranes tampoco se libran. Me estoy refiriendo concretamente a este: Año de nieves, año de bienes.

lunes, 2 de julio de 2007

Contaminando el aire que respiramos

Voy el otro día caminando por la calle con una amiga y escucho un prrrrrrrrrr, ¡joder qué ha sido eso!, mmmm, no me lo puedo creer, cómo va a haber sido un pedo, ejem ejem eso ha parecido al menos, ¿peeeeeero habrá sido mi amiga?, la miro de reojo, sudor frío en la frente, joer pues se ha despachado a gusto. Ella me mira, aparto la vista, no me atrevo a mirarla a los ojos y me dice: ¿has escuchado lo mismo que yo?, - respondo, creo que la vieja esa se ha quedado bien a gusto - añade. Ahhhhhh la viejuna, qué cabrona, si es que pasan de todo, tienen ganas de tirarse un pedo pues se lo tiran - intento disimular, joer y yo pensando que había sido ella, jejejeje.

Evidentemente fue el tema de conversación en los siguientes minutos, es que todos nos tiramos pedos y si es al aire libre mucho mejor porque se nota menos pero lo de esta señora fue con premeditación y alevosía. Yo cuando tengo el pedo en la punta lo intento retener un poquito para que salga con silenciador, pffffffffff, la viejuna no, parecía que quería decir aquí estoy yo, porque para tirarse uno así tiene que poner de su parte y tirárselo con ganas. Además fueron dos disparos estilo metralleta de los que dejan casquillos de munición en la ropa interior y hay que abrir las patas para no rasgarse las paredes del ojete.

Eso sí, la señora viejuna siguió sin inmutarse parada delante de la Casa del Jamón a pesar de la bruma que la rodeaba y que delataba lo allí acontecido.

lunes, 2 de abril de 2007

Ratas, preservativos y chavales con pocas luces

Todos sabemos los perjuicios que crean para el medio ambiente las anillas que se utilizan para sujetar los packs de seis latas de refrescos. Si las tiramos a los ríos o al mar los peces pueden quedarse enganchados y morir.

Pero ahora me planteo yo: ¿Les ocurrirá lo mismo a los seres que viven en las alcantarillas, ratas mayormente, cuando la gente tira los condones por el váter? Porque en primer lugar, eso de tirar los preservativos por la taza del váter es una cochinada pero es que me estoy imaginando a las pobres ratitas atrapadas en ellos y me dan mucha pena.

Esta paranoia mental viene porque recuerdo un programa de radio en el que un muchacho llamó todo preocupado porque había tirado un preservativo al WC que se le había quedado pegado y por más que tiraba de la cadena no se iba. La sexóloga toda flipada le dijo, aguantando la risa, que sin pornerse nervioso metiera la mano en el váter, lo cogiera despegándolo y lo tirara a la basura que es donde se debían meter. Así que ya sabéis, follad todo lo que podáis, con protección siempre y al acabar los preservativos a la basura, nunca al váter que se quedan pegados y es una putada tener que meter la mano ahí.

miércoles, 10 de enero de 2007

Experimento asqueroso

Leyendo el post del otro día de la Viejuna Jacinta enseguida me vino a la mente el dificultoso trayecto que tengo desde mi casa al tren todas las mañanas por culpa de la calle de las minas. Me estoy refiriendo a la calle de los gapos, la cual termina o empieza, según la dirección que lleves, en la estación de tren y por la mañana es una calle intransitable por varios motivos encadenados: 1. hace frío; 2. la gente se pilla más catarros; 3. hay muchos que se han propuesto dejar de fumar este año; 4. la peña se levanta echando mocos por todos lados; 5. la gente es una guarra y los echa en forma de escupitajos en medio de la calle; 6. hay que ir esquivando escupitajos todo el rato; 7. con el sueño que llevas alguno acabas pisando; 8. con el frío que hace se producen heladas; 9. los escupitajos se hielan y puedes resbalar.

Como véis es un tremendo problema y para que no salga algún espabilado que diga que soy un exagerado llevo desde la semana pasada haciendo un experimento consistente en contar los pasos que tiene esa calle y contar el número de escupitajos que me encuentro para sacar una proporción. Elementos necesarios: mi cabeza junto con mi capacidad para contar, además del móvil que ponía en la pantalla de escribir mensaje e iba pulsando cada vez que veía un esputo.

Después de 5 días de pruebas el resultado es el siguiente:

Media de pasos: 472.
Media de escupitajos: 48, 4.
Número de pasos necesarios para encontrarse un escupitajo: 9,75.

¿Qué? ¿Exagerado? ¡Cojones!, que me encuentro un gapo cada menos de diez pasos, estoy hasta las narices de ir mirando al suelo por las mañanas mientras se me revuelve el estómago viendo los mocos y las babas de gente asquerosa si no quiero acabar con las zapatillas y los bajos de los pantalones llenos de su mierda. No estaría nada mal una patrulla que pusiera buenas multas a los cerdos que viera escupir en medio de la calle.

jueves, 4 de enero de 2007

No puedo andar a gusto por la calle

Estoy harta, estoy harta y estoy harta de no poder andar a gusto por la calle. Todo está lleno de mierda y ¿por qué? la respuesta es muy fácil, porque somos unos guarros todos. Entre lo que más odio están los escupitajos, todo está lleno de babas de la gente, algunos incluso he visto que tienen ese tic; de las caquitas perrunas mejor no hablar pero hay algo en lo que me he fijado últimamente y con lo que no puedo.

Yo no he fumado nunca pero si lo hiciera no iría por ahí tirando las colillas al suelo, ¿acaso las tiran en casa a la alfombra? A ver, ¿cuántos de los fumadores que están leyendo esto tiran las colillas en las papeleras? Supongo que la minoría por lo que veo, no sabéis lo feo que es ir por la calle y ver que está todo sucio lleno de colillas, aunque más feo es ver a algunos drogadictos de mi barrio recogerlas.

Pero el colmo de los colmos de los guarros de las colillas es echar al suelo todo el contenido del cenicero de sus coches. Eso lo he visto yo con mis propios ojos cuando me iba a pasear anteayer por la mañana, un señor vaciando todo el cenicero lleno de restos de cigarrillos en la carretera al lado del bordillo. Esto es de cerdos y de falta de civismo, son ustedes unos cochinos, coñe.

lunes, 25 de diciembre de 2006

También odio a Papa Noel

Atentos a lo que vi hace una semana en un edificio cercano a mi casa, esto sí que es originalidad, lástima que al día siguiente lo quitaran porque realmente era una bonita estampa antinavideña que me hizo sonreír y ser un poquito más feliz.

De todas formas yo no soy tan extremista y aunque no me sirva de nada me consuelo con estos gallumbos que me pongo después de comerme unas ricas judías y que se jodan los Papas Noel.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Las chulas de Madrid

En muchos sitios de la geografía española se les asocia a sus habitantes con una forma de ser, por ejemplo los madrileños son unos chulos. Bien, no sé de dónde vendrá esa gilipollez pero ahora mismo sé quiénes son unos chulos y unas chulas en esta región. No me estoy refiriendo a ninguna persona o grupo de gente sino a las putas palomas.

¿Por qué digo esto? Pues lo hago por conocimiento de causa, llevo dándole vueltas al asunto durante más de un año y los que me conocen lo saben. He hecho pruebas en diferentes puntos de España y se ha ratificado mi sospecha: las palomas y palomos madrileños son unos putos chulos. He llegado a esta conclusión porque cuando vas andando por cualquier ciudad de España y hay una paloma delante rápidamente se aparta de tu camino con un rápido vuelo y se para a un lado. Las de Madrid no, las de aquí se quedan dando saltitos delante de ti, chuleándote y riéndose en tus narices, como si dijeran píllame si puedes.

Y así están un rato hasta que creo que intuyen que están llegando al límite de tu paciencia y entonces se apartan a un lado pero a mi ya me tienen hasta los cojones, al final una va a pagar por todas y la voy a pegar una patada que no va a necesitar las alas para volar. No te jode, que se vayan a chulear a los gurriones.