En los días en los que estuve perdido en medio del campo me dio por hacer fotos de bichejos: mariposas, escarabajos, grillos, arañas, gusanos, lagartijas, hormigas, saltamontes, moscas… Pero entre todas ellas creo que me quedo con una que hice a un saltamontes verde, debajo podéis ver un primer plano de su carita:
Chasky cabrón, me voy a comer a tus hormigas
Pero sin duda con los bichos con los que hice mejores migas fue con mis amigas las hormigas (qué bien traído ehhh, migas, amigas y hormigas, buahhh si es que vengo de las vacaciones con una chispa…). El caso es que me harté a matar asquerosas moscas borriqueras y avispas y como no era plan de desperdiciar semejante fuente de alimento se las daba a las hormigas. Las cabronas pillaban los cadáveres y se los metían al agujero en cuestión de segundos, si la que encontraba la comida era demasiado pequeña iba corriendo al hormiguero y en nada emergían de allí unos cuantos hormigones armados que arrastraban el bicho como si tal cosa.
Las hice unas cuantas fotos pero como soy un mierda con la cámara,
casi todas me han salido algo movidasLas tenía mimadas, lo reconozco, llegó un punto en el que hasta me cargué a los hombros la responsabilidad de alimentar a mis ahijadas. Tenía que matar más y más moscas para que dispusieran de suficiente alimento para pasar la dura temporada invernal. Pero la vida es dura y reflexionando sobre el tema llegué a la conclusión de que no podía pasar todo mi tiempo alimentándolas, además las hormigas son seres muy inteligentes que saben buscarse las habichuelas por si mismas.
Pero como soy un buen tipo se me ocurrió darles unas vitaminas para que aumentasen su capacidad intelectual y se volviesen, si cabe, aún más listas. Eso las permitiría crear trampas o inventar mejores técnicas de ataque para machacar a otros insectos. Y es que ya le decía mi tío a mi primo: “tú di que sí hijo, cómete los mocos que así te volverás más listo”. Como podéis deducir, se me ocurrió la brillante idea de formar superhormigas alimentadas a base de mocos.
Este es uno de los mocos con el que hice el experimento ¿Qué creéis que pasó tras dejar un moco en varias ocasiones cerca de su agujero hormiguil?1. Se lanzaron en todas las ocasiones a por el moco como si un cadáver de mosca se tratara, metiéndolo al hormiguero en cuestión de segundos mientras podías apreciar como iban relamiéndose ante semejante manjar.
2. A veces cogían el moco y lo metían al hormiguero y otras veces no. Supongo que hay hormigas a las que no les gusta probar nuevas comidas, en fin ellas se lo pierden.
3. Observaban el moco, lo tocaban inclusive pero lo dejaban allí sin moverlo como si fuera una piedrecilla del camino.4. Cogían el moco y lo movían a los alrededores del hormiguero para que no estorbara.