Seguro que todos tenemos algún vecino o vecina que los domingos por la mañana os pone su música a toda hostia. Escuchas Radio Ole mientras tu vecina de al lado hace la cama, Estopa mientras tu vecino de arriba se ducha o La Pantoja, Manolo Escobar o Raphael mientras la señáMatilde (aquí no se dice señora sino señá, unido al nombre y leyéndose todo seguido) limpia su casa y sacude toda la mierda de sus alfombras por la ventana, aunque esté pasando gente por debajo. Hasta aquí como cualquier otro bloque de viviendas.
Sin embargo, mis vecinos son diferentes, casi todos viejunos y a la vez todos únicos. Por ejemplo, la señáPaquita, una viejuna de mil años, bastante agradable y muy maja, todo hay que decirlo, que vive justo debajo de mí. Lo malo es que la edad le ha atacado el oído y ahora su problema de audición nos afecta a todos. Y nos afecta sobre todo porque pone la tele a todo meter incluido su programa favorito de los domingos por la mañana.
Pobres niños, haciendo el paripé junto al viejuno un domingo por la mañana con el buen tiempo que haceAsí que aquí estoy yo, sin haber asistido en persona a una misa en años, pero escuchándolas todos los domingos por la mañana. Otra razón más por la que asquearme tanto la religión.






