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domingo, 25 de abril de 2010

La señá Paquita y su programa favorito de los domingos


Seguro que todos tenemos algún vecino o vecina que los domingos por la mañana os pone su música a toda hostia. Escuchas Radio Ole mientras tu vecina de al lado hace la cama, Estopa mientras tu vecino de arriba se ducha o La Pantoja, Manolo Escobar o Raphael mientras la señáMatilde (aquí no se dice señora sino señá, unido al nombre y leyéndose todo seguido) limpia su casa y sacude toda la mierda de sus alfombras por la ventana, aunque esté pasando gente por debajo. Hasta aquí como cualquier otro bloque de viviendas.

Sin embargo, mis vecinos son diferentes, casi todos viejunos y a la vez todos únicos. Por ejemplo, la señáPaquita, una viejuna de mil años, bastante agradable y muy maja, todo hay que decirlo, que vive justo debajo de mí. Lo malo es que la edad le ha atacado el oído y ahora su problema de audición nos afecta a todos. Y nos afecta sobre todo porque pone la tele a todo meter incluido su programa favorito de los domingos por la mañana.

Pobres niños, haciendo el paripé junto al viejuno un domingo por la mañana con el buen tiempo que hace

Así que aquí estoy yo, sin haber asistido en persona a una misa en años, pero escuchándolas todos los domingos por la mañana. Otra razón más por la que asquearme tanto la religión.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Ti, ti, ti, ti, ti...


Es domingo, ¿y qué se supone que se hace los domingos a las 8 de la mañana? En mi caso dormir y en el vuestro, a excepción de los gambiteros, seguro que también. Sin embargo hoy llevo con los ojos abiertos desde esa hora y con un despertar de lo más angustioso.

De repente poco a poco algo se ha ido apoderando de mi sueño, por cierto el sueño iba de que tenía un examen y no quedaba ya demasiado tiempo para estudiar, me agobiaba un poco pero después resulta que no era más que un examen de ginebra, materia que tengo más o menos controlada gracias a mi afición a los gin tonics. Pero como os iba diciendo, algo iba tomando el control de mi sueño, ese algo era un ruido como de una alarma, un ti, ti, ti, ti, ti….

Una vez el ruidito dominaba por completo el sueño comenzó a asediar a la conciencia (tampoco es muy difícil porque como bien sabéis sólo dispongo de una neurona, más otra de reserva que vive en un cajón, y que de no trabajar no sé cómo estará). Pero antes de la rendición de las neuronas, las pobres aún medio dormidas intentaron darme alguna explicación lógica a aquel sonidito repetitivo que me estaba taladrando. ¿Y sabéis lo que dedujeron? Que quizás yo fuera un robot y tenia un mecanismo de autodestrucción que se había activado en mi interior. Sí, así como lo oís, ¿yo un robot? No podía ser verdad, si soy un humano con superpoderes de lo más normal, con mi carne, con mis huesos (esta tontería me ha hecho pensar en otro post). Sé que suena a tontada pero estuve como quince minutos pensando si eso podía ser verdad, con una angustia, un regomeyo, una desazón y una inquietud interior (sí, todo junto) que estaba acabando conmigo.

Menos mal que al final abrí los ojos del todo, sin embargo el ruido ahí seguía, me oí a mi mismo y comprobé que el ruido infernal no provenía de mí. Y ahora mismo, al menos hora y media después de que comenzara el ti, ti, ti, ti, ti… sigue igual. Yo creo que viene del piso de arriba aunque no lo puedo asegurar, un momento, ¿y si mis vecinos de arriba son robots y lo que suena es su mecanismo de autodestrucción?

domingo, 31 de mayo de 2009

La vida personal


Ayer estaba tranquilamente en mi habitación con el ordenador cuando comienzo a oír a una vecina hablando con mi madre. Seguro que la vecina escuchó que alguien salía a tender la ropa y no quiso desaprovechar la ocasión para contarle su vida.

A ver, yo comprendo que le pueda contar cómo le va la vida pero esta tía cuando comienza a rajar lo cuenta todo. De primeras empezó soltándole que la tenían que operar de los tendones de la mano, que está nerviosa y lo paga con su Pepe y que ayer estuvo llorando todo el día. Mi madre aquí ya le soltó alguna excusa para pirarse, pero la tía seguía y seguía. Cambió de tema para recuperar la atención de su interlocutor, pasando a hablar de sus hijos, les había tocado un piso de protección pública (ya se lo había dicho días antes) pero ahora resulta que estaban los dos en paro, que andan buscando trabajo pero todo está muy mal, y encima su David se ha peleado con la novia, está el pobre todo el día tirado en el sofá chuchurrío. Y su Pepe (también en paro), menos mal que le sale alguna chapuza (es fontanero) porque sino se volvía loco en casa todo el día. Después de sus hijos y su Pepe, tocó tema decepciones, ella siempre ha ayudado a la gente y cuando lo necesita, todos pasan. Soltó con nombres quiénes la habían decepcionado y el porqué.

Y así siguió erre que erre rajando por la terraza durante por lo menos veinte minutos, hasta que después de tres o cuatro indirectas ya mi madre la paró en seco y la dijo que tenía que marcharse a hacer cosas. Más o menos os podéis imaginar por dónde van los tiros, y no es que esté jodida ahora y tenga que desahogarse, no, es que cuando las cosas la van bien cuenta a todo el mundo lo bien que le va a cada miembro de su familia, con pelos y señales. En resumen, que hay gente que no conoce el concepto intimidad, así que el barrio entero conoce su vida con todo lujo de detalles.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Me han robado el felpudo


Hoy ha ocurrido un hecho que me ha llenado de dudas, llego a casa y mi madre me comunica que nos han hurtado el felpudo. Muchos pensaréis que el felpudo era de esos con una frase original o con un dibujo molón, pero ni mucho menos, era el típico felpudo marrón asqueroso. Es por ello que no logro comprender quién ha podido ser capaz de robar algo así.

Pero es que aquí no queda la cosa, hace una semana una vecina sufrió el mismo hecho que nosotros, también se quedó sin su apestoso felpudo. Así que nos estamos planteando la existencia de una banda organizada de ladrones de felpudos, cuyo centro de operaciones se encuentre situado en estos momentos en mi barrio. Tendremos que preguntar a más vecinos si conocen otros casos similares.

De todas formas, la pregunta del millón es: para qué leches quiere alguien una montaña de felpudos. La verdad es que estoy muy preocupado porque a pesar de haber tenido siempre mucha capacidad deductiva, en esta ocasión no se me ocurre una causa medianamente probable, sólo tonterías: ¿nos los estarán quitando los extraterrestres para sus viviendas marcianas?, ¿habrá algún modisto en bancarrota que esté confeccionando un abrigo hecho de felpudos?, ¿alguna empresa de limpieza de suelos pretende aumentar sus ventas dejando a la gente sin felpudos?, ¿los limpiarán un poco y los venderán después en alguna tienda en la otra punta de España?, ¿los habrá robado un constructor, enriquecido por el boom inmobiliario, y ahora como no vende los pisos está que se sube por las paredes y para no mancharlas las está forrando de felpudos?...

No tengo ni idea qué está ocurriendo, en cualquier caso cuando sepa algo más os mantendré informados.

jueves, 3 de julio de 2008

No tengo patatas

Tenemos una vecina gilipollas perdida, creo que ya en algún post os conté que no la saludaba cuando me cruzaba con ella en la escalera porque la imbécil no decía nada. Pues ayer me enteré de que ahora se ha enfurruñado con mi madre, ya tampoco habla con ella.

La vecina (Bonifacia a partir de ahora) llevaba una temporada bajando a mi casa a pedirle alimentos a mi madre. Llegaba y le pedía por ejemplo un cartón de leche, que como adivinaréis no le devolvía; varios días le preguntó si nos había sobrado pan, más de un huevo le ha dejado... En fin que se estaba pasando, no es que fuera todos los días pero sí de vez en cuando y nunca le ha devuelto nada. Mi madre empezó a refunfuñar pero nunca se ha atrevido a negarle nada, y ahora misteriosamente la Bonifacia deja de hablarla. ¿Qué ha ocurrido?

La respuesta nos la dió mi hermano...

- La Bonifacia es más rara, no entiendo cómo es que ahora no me saluda - dijo mi madre mientras cenábamos.
- A lo mejor se ha cabreado porque el otro día bajó su niño orejón preguntando por ti, le dije que no estabas, me pidió patatas y después de decirle que no teníamos le cerré la puerta en las narices. Creo que la Bonifacia estaba arriba con la puerta abierta escuchándolo todo - respondió mi hermano como si nada.


Cuando lo contó me descojonaba.

martes, 13 de noviembre de 2007

ÉlÉl o EllaElla

Muchas veces he hablado aquí sobre los YoYo, son aquellas personas que solo hablan de ellas mismas: "sí, porque yo juego genial al mus", "yo es que tengo un coche con un motor que es la hostia", "yo es que he de reconocer que estoy bastante bueno", "yo es que me he leído el Ulises de Joyce y me ha encantado".

Hoy vamos a hablar de otra modalidad del YoYo, es el ÉlÉl o EllaElla, dependiendo de si la persona de la que hablan es un tío o una tía. Generalmente este tipo de personas suelen ser señoras con hijos, que como no tienen ninguna conversación a parte de los cotilleos del barrio muy a menudo sacan el tema de su descendencia. Para ellas sus hijos son los mejores del mundo, me parece perfecto, pero cuando siempre están alabando sus excelencias acaban cansando. Son pesadas, cansinas y repetitivas:

"Es que mi David ha empezado a trabajar en una empresa como directivo en el Departamento de Estupideces, no veas que guapo va todos los días a trabajar con su traje de marinero y gorro de vaquero. La verdad es que está muy contento porque gana un pastón, ahora creo que más o menos 20.000 euros del monopoly al mes pero eso es porque lleva poco tiempo, le han prometido que en un año le dan un par de casas y un hotel. Además está haciendo un Máster del Universo en Relaciones con Chupópteros, Gusanos y demás especies repugnantes de la sociedad, le cuesta una pasta pero como es tan inquieto necesita estar aprendiendo contínuamente".

Vecinos con los que me cruzo en la escalera
Son vomitivos

La señora en cuestión podría seguir así durante bastante tiempo, pocas veces se la escuchará hablando de ella misma, sin embargo rara vez se la escuchará hablando de algo distinto a su David. Para terminar quería dedicar el post a mi madre que tiene que soportar a algunas vecinas de este tipo, porque ella es muy educada que si se pareciera un poco a su hijo ya las habría mandando a freir espárragos.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Noches con ritmo

Generalmente en verano uno duerme algo menos: hace más calor, al haber más horas de sol te acuestas un poco más tarde, muchas veces hay chavales hablando en el parquecillo de debajo de mi casa...; pero hay una cosa que no soporto y que me impide conciliar el sueño, es algo superior a mi: no soporto los ronquidos. Y os preguntaréis quién es el causante cuyos ronquidos no me dejan dormir, pues creo que es un tío de enfrente, le he visto alguna vez y es hermosote, más que un 4 x 4 parece un 5 x 5, con su buena barriga y pecho amplio para generar potentes reverberaciones al roncar.

Con la llegada del verano el hombre abre la ventana para no asfixiarse, como hacemos todos, pero lo que no se ha debido dar cuenta aún cuando pasea por el barrio es que las ojeras que llevamos todos los vecinos son causadas por él, en cambio el menda está tan fresco. Lo que no me imagino es a la pobre mujer soportando semejantes berridos a escasos centímetros del mastodonte, lo mismo es sorda. ¿Y la hija que hará para dormir? Lo digo porque la tía está potentorra, no tiene bolsas en los ojos y se la ve fresca y lozana algunas veces que la veo por la mañana. A lo mejor la moza se pone unos tapones cojonudos para los oídos o ha insonorizado su habitación, no tengo ni idea pero debe tener superpoderes para dormirse estando tan cerca de la mala bestia.
En cambio yo lo he intentado todo, con tapones en las orejas le oigo igual y si cierro la ventana no me puedo dormir por el calor, así que ya como último recurso he tenido que recurrir a la imaginación. Comenzé contando ovejitas, cerditos y Rajoys pero no funcionaba, incluso con los Rajoys el insomnio se complicó; a continuación pasé a adaptar mi respiración a los ronquidos del tío, parece que la cosa iba mejor pero no me acababa de relajar del todo. De todas formas ahí debía estar la solución así que poco a poco fui perfeccionando una técinca que me permite dormir aunque sea después de un tiempo considerable. Lo que hago es utilizar el sonido más o menos uniforme y rítmico de los ronquidos para añadirle una serie de sonidos procedentes de mi cabeza, el resultado son lindas tonadas que no recuerdo a la mañana siguiente pero con las que al menos pude conciliar el sueño. Aún así espero que pronto llegue el frío y el tenor cierre las putas ventanas porque nos tiene fritos a todo el barrio.

lunes, 23 de julio de 2007

Pues ahora paso de vosotras, ale

Hay cosas que no entiendo y nunca entenderé. Supongo que como en todos lados hay vecinas buenas, malas, reguleras, cotillas, guapas, feas, gritonas, discretas... y luego están las que te saludan y las que no lo hacen cuando te las cruzas en la escalera. Yo como soy muy educadito siempre saludo a todo el mundo, sin embargo hay veces que algunas de las vecinas no dicen nada o te dicen un hola con un leve hilo de voz.

Pues bien, harto ya de hacer el gilipollas y saludar mientras ellas pasan de ti, decidí hace unos días no volver a saludar a estas vecinas. ¿Y sabéis lo que pasa ahora? pues resulta que al pasar de largo de ellas me miran con mala cara, ya las estoy viendo en casa refunfuñar y decir que el chaval ese del cuarto con la cara amarilla parece medio imbécil, que es un maleducado, un sinvergüenza o que debe tener algún problema mental.

Dos de mis vecinas de morros al pasar de ellas


Eso sí, siempre cuchichearán a la espalda porque no se atreven a decirme las cosas a la cara, además en el fondo las estoy haciendo un favor porque así tienen algo de lo que hablar y entretenerse.