Mostrando entradas con la etiqueta educación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta educación. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de diciembre de 2010

El chico crema en la cena de empresa


Este jueves tuvimos la cena de empresa y la verdad es que no hay mucho que resaltar a excepción claro está de la presencia del chico crema. ¿Y sabéis dónde se sentó? Efectivamente, a mi lado.

Esta privilegiada situación me sirvió para saber más cosas sobre él: vive con sus padres y todos excepto él están en paro; gracias a su sueldo del mes no les han cortado la luz; se ha hecho un tatuaje con su nombre en la espalda y como no tenía pelas no se ha echado durante varios días la crema desinfectante; un día su novia y él se liaron a hostias; su novia quería adoptar a un niño; canta en un grupo de rap; no come nada de verdura, y de fruta tan solo le gustan las manzanas; cuando tenga más pelas se va a comprar un portátil y unos altavoces mazo crema para su coche (al cual le ha echado varias veces la culpa por llegar tarde).

Si adoptan un niño, en unos años será algo así

Pero lo mejor es que bebió como un campeón, se metió más de una botella de vino el solo y la cena la remató con ocho o nueve chupitos de orujo (sin exagerar). Después estuvimos en un garito, yo me tomé una copa y me largué que al día siguiente había que currar, sin embargo el chico crema allí se quedó.

Resultado: el viernes a las 12 de la mañana llama al curro y dice que está destrozado, le duele mucho la garganta y que no va a ir a currar.
Futuro inmediato: el chico crema abandonará la empresa y con ello mi miedo a ser esperado a la salida.

jueves, 21 de octubre de 2010

La maruja portaestandarte


Ya os hablé de este grupo de marujas hace tiempo cuando una decía que en vacaciones comió bieterguá y nubes. Pues sigo encontrándomelas bastante a menudo y no cambian, siguen con sus gritos y sus tonterías, sin vergüenza de ser escuchadas por el resto de usuarios del tren.

Esta vez iban criticando a una de sus amigas, la cual por supuesto no estaba presente, y es que como todo el mundo sabe, es el mejor momento para poner a parir a alguien. El caso es que me he dado cuenta de que tienen una líder, la cual se abre camino en las conversaciones a hostias. Sí, como habéis oído, zurra a sus amigas para que la presten atención.

Pero antes de desvelar cómo lo hace, me apetece describirla un poco, aunque pienso ir al grano y es que el elemento definitorio de esta señora es su cabeza, tremenda molondra en la que podría instalarse el primer aeropuerto móvil del mundo. Es una cabeza de tipo alargado, y como parece que no es lo suficientemente grande, la tipa en cuestión se lo ahueca para darle más volumen y así ganar unos centímetros más de almendra. A mi que tenga un cabezón me tiene sin cuidado aunque su cuello y hombros me dan bastante lástima, sin embargo hay una cosa que me preocupa y es que un día el tren dé un frenazo y la señora termine con la cabeza impactando contra el respaldo del asiento, eso podría provocar el desplazamiento del tren en sentido contrario, desrecorriendo lo ya recorrido. Otras cosas no, pero esto podría provocar que la gente del tren se rebotara y la curtiera allí mismo.

La cabezona de pequeña a su madre:
Mamá, mamá, en el colegio me llaman cabezona.
¿Y por qué no les pegas?
Porque se meten por las calles más estrechas.


En cualquier caso, a lo que iba, que la de la calabaza con pelo ahuecado zurra a sus amigas en vivo y en directo, con todo el mundo mirando. Suele dar manguzadas en la mano o en el brazo, pero no creáis que son de coña, no, suenan que da gusto. De todas formas sus amigas ya deben estar acostumbradas porque no se quejan, se limitan a escuchar la sarta de gilipolleces que suele decir, malmetiendo, eso sí, para dar un poco de emoción a sus vidas.

domingo, 16 de mayo de 2010

Teoría y práctica


En una de las enseñanzas de preparación a la vida, estaban esta tarde dos padres con su hijo de dos o tres años. Este, tenía entre las manos el palo de una piruleta que había cogido del suelo y raudo el padre le instó a tirarlo, mientras le daba una lección todo serio:

- Tira ese palo, las cosas del suelo no se cogen, son caca – le dijo el padre.

- Vaya putada, con lo que me gustaba este palo blanco lleno de mierda - pensaría el niño antes de la puntillita de la madre.

- Bueno, si es dinero sí se coge – añadió la madre metiendo la excepción lo más rápido que pudo.

Y es que, qué sería la vida sin excepciones...

martes, 6 de octubre de 2009

Extraterrestres al lado de mi casa


Desde hace unas semanas (o al menos desde entonces me consta) tengo nuevos vecinos. Según me ha contado mi madre, que dice que no es una cotilla pero se entera de todo, son de origen marroquí y en el piso deben vivir ciento y la madre. Viven en el edificio pegado al mío y justo su salón, donde hacen vida, da hacia mi dormitorio, aunque ellos están en un segundo y yo en un tercero. Además da la casualidad de que deben ser inmortales, robots o extraterrestres porque no necesitan dormir; o eso es lo que a mi me parece porque por la noche, sea la hora que sea, siempre tienen la luz del salón encendida.

Todo esto no tendría nada de particular si no fuera porque los moradores de esta vivienda se hacen notar. Por un lado porque cada dos por tres están con broncas entre ellos, o eso, o hablan a gritos. Hace unos días por ejemplo escuché gritos y me asomé a la ventana, no me podía creer lo que estaba viendo, una chica de no más de 18-20 años estaba con una pierna por fuera de la ventana y en ese momento sacando la otra, pocos segundos después se debió tranquilizar y volvió al interior. En este caso hubo suerte y no se la ocurrió tirarse, sin embargo lo que se les cae continuamente (esto chivateado por mi madre) es la ropa que tienen tendida, enganchándoseles muchas veces en las cuerdas de la ropa de los vecinos que tienen debajo. Mi madre dice que es porque no deben conocer la existencia de unos instrumentos generalmente de madera que sirven para sujetar la ropa.

De momento estas cosas son las que menos inciden en mi vida pero lo que si me fastidia y bastante es que ponen música a las tantas de la noche. La semana pasada pusieron a las 2 de la madrugada música a tope, ¿y qué escuchaban?, ¿música marroquí? Nop, pusieron ni más ni menos que a María del Monte, sip, como lo estáis leyendo, la hermana de Falete, y encima se sabían de memoria la de cántame a la sombra de los pinos. ¡Acojonante! Yo al menos me quedé acongojado, tragaba saliva con dificultad, un sudor frío recorrió mi frente, me eché la sábana por encima mientras comenzaba a temblar. ¡¡¡Sin duda era un grupo de invasores interestelares!!!

Pero ya la confirmación llegó ayer a las 00:30, cuando de repente me desperté sobresaltado por una música infernal, canciones interpretadas por una voz capaz de reventarte las neuronas como cuando explotas las pompas de plástico de los envoltorios de burbujas. Me estoy refiriendo a Mónica Naranjo. Sorprendentemente una voz masculina que venía del interior de la vivienda habitada por extraterrestres acompañaba al unísono a la Naranjo. Así estuve, anaranjado, sin poder dormir y con los ojos como discos chinos, chinos, filipinos, durante por lo menos media hora, momento en el que supongo alguien les debió de dar un toque.

María del Monte-Mónica Naranjo: combinación mortal

Según me cuenta mi madre, la paciencia de los vecinos se está empezando a acabar así que a ver en qué acaba todo esto.

martes, 7 de julio de 2009

Matando ovnis en clase


No sé si vosotros habéis llegado a jugar al jueguecillo que veis debajo, pero recuerdo aquellas partidas en el colegio, entre clase y clase o a veces en medio de una cuando el profesor o profesora de turno nos aburría con sus historias. Historias que en el instituto se fueron haciendo más personales y ya en la universidad parecía que fuéramos sus psicólogos. En cualquier caso, sinceramente pienso que la profesión de profesor no es para nada sencilla.

El juego en cuestión consistía en crearte un arsenal de platillos volantes y distribuirlos por tu mitad de la hoja. Después con un rotulador hacías una bomba en tu “campo” y al doblar la hoja debías intentar que ésta cayera sobre el ovni del contrario. Así de sencillo, pero hubo una temporada en la que estuvimos jugando todos los días a este juego. También hubo momentos de hundir la flota, las tres en raya (que me parece un juego coñazo donde los haya porque al menos que alguno cometa un error es imposible ganar), al ahorcado…

Pero tranquis, que a pesar de jugar a estas cosas, cuando tenía que estar atento en clase lo estaba.

jueves, 2 de abril de 2009

Viejuna, ¡que no me mires!


Los que a menudo utilizáis el transporte público seguro que vais leyendo o escuchando música, pero si os fijáis, las viejunas no hacen nada de eso. La primera razón es para no llevar ningún tipo de peso y de esa manera ser más rápidas a la hora de lanzarse en plancha al primer asiento libre que ven; y en segundo lugar, ellas no necesitan nada para entretenerse, tienen las conversaciones ajenas para hacerlo.

Ayer por la tarde venía conmigo una compañera en el tren rumbo a casa después del curro, cuando una señora se sienta enfrente de nosotros. Mi compañera y yo hablamos como si nada de una compañera un poco pelota, cotilla, rastrera y que viste fatal. Al poco tiempo noto como si me estuvieran observando, levanto la cabeza y allí veo a la señora mirándonos fijamente. Desde ese momento ya nada fue lo mismo, la señora no apartaba la vista de nosotros, solo la faltaba intervenir.

Y como sólo la faltaba eso, al final acabó haciéndolo. Le pregunté a la compañera qué iba a hacer el fin de semana y me respondió que iba a Zamora (al pueblo de sus padres). Fue decir Zamora y la viejuna ya no pudo aguantar más: “Ahhh, ¿eres de Zamora?, yo también soy de allí, soy de Toro, ¿y tú?”. Mi compañera la respondió y siguió hablando conmigo como si nada pero ya era imposible estar a gusto, menos mal que solo me quedaba una parada sino le monto el numerito. Por lo que me ha dicho hoy la compi, la tía estuvo braseándola el resto del trayecto.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Los porteros


Desde hace tiempo llevo observando una situación que se está convirtiendo en habitual en el transporte público. Hasta ahora era de lo más frecuente ver a las típicas viejunas y garrulos malotes entrando a tropel en el metro, unas para sentarse en el asiento que su escáner de sitios libres les ha indicado y los otros porque no conocen ningún tipo de educación. Pues bien, ahora hay gente que directamente no deja entrar.

Explico la situación que veo cada día en el Cercanías. Resulta que hay un grupo de gente (no sólo viejunas) que tiene la manía de al subir al tren quedarse en las puertas. Suelen esperarse a que suban todos para ser ellos los últimos y así después poder salir los primeros. Evidentemente esto sólo lo hacen cuando no hay asientos, si los hay abandonan rápidamente la puerta y sientan el culo. ¿Y qué es lo que ocurre en las siguientes estaciones? Pues que se apartan un poquito para que suba la gente pero siempre sin abandonar la puerta, quien quiera pasar que pase, pero el sitio no se lo arrebata nadie.

Llegados a este punto seguro que más de uno habrá pensado que lo hacen porque tienen prisa. Pues sí, en algunos casos esa es la razón pero tengo comprobado que la mayoría lo hacen por manía, son unos agonías. Porque lo que no me cabe en la cabeza es que si tienen tanta prisa, al apearse del tren y llegar a las escaleras mecánicas no las bajen a pata. Se quedan clavados en la derecha mientras todos los pasamos.

Esta es una de las razones por las que a veces pienso que somos unos borregos, además si tienen prisa, ¿no se dan cuenta que así tardan más? Por su culpa, en todas las etaciones en vez de subir la gente de dos en dos en el tren tienen que subir de uno en uno; y por la mañana con la cantidad de gente que hay, el tiempo que está el tren parado se duplica.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Qué pena me dan algunos


Es cierto que la sociedad española ha avanzado en cuanto a derechos en los últimos años, sobre todo desde que la democracia se instauró a finales del año 78. Es digno de alabar cómo se manejó la transición, evitando una posible guerra civil, aunque finalmente una democracia unida a la palabra monarquía, no tiene mucho sentido, ¿no?, es que incluso los dos términos son contradictorios. Si la democracia significa igualdad entre personas y el pueblo es el que elige a sus representantes, cómo puede ser que exista una figura elegida por Dios que, no lo olvidemos, firma todas las leyes para que entren en vigor.

No sé a cuento de qué ha venido este rollo, el caso es que yo lo que os quería contar es que esta sociedad aún tiene mucho que avanzar. Entiendo que a los viejunos y viejunas les cueste más cambiar su mentalidad (sólo tienen ojos para los asientos del metro) pero que algunos jóvenes, mozos y mozas sigan pensando como sus abuelos es algo que me deprime.

Sin ir más lejos el otro día iba en el metro leyendo cuando vi que un grupo de zanguangos, sentados enfrente de mi, iban cuchicheando y riéndose, mientras miraban disimuladamente hacia su izquierda. Así que levanté la vista de mi librico y observé como dos chicas se estaban dando besetes, en seguida comenzó a aumentarme la mala leche, ¿cómo aquellos chavales podían reírse de aquello? pero si el amor es lo mejor que hay en esta vida, ¿aún siguen viendo extraño que una pareja de homosexuales o lesbianas manifiesten su amor en público?, ¿no lo hacemos los heterosexuales y a todo el mundo le parece de lo más normal?.

En fin, que me da mucha pena que este grupito de adolescentes aún tengan la mente tan cerrada y no vean como normal algo tan bonito como el amor entre personas.

domingo, 5 de octubre de 2008

Suspendida en perroflautismo


Como en cualquier profesión, los hay buenos profesionales y otros desastrosos, algo así ocurre también en el gremio de los perroflauta.

Hay perroflautas que van por los lugares turísticos de cualquier ciudad tocando su flauta, haciendo pulseras o pidiendo pelas con más o menos gracia para que su perro y él puedan llevarse algo al buche. Sin embargo como comentaba al principio del post, hay perroflautas que son un auténtico desastre, como por ejemplo la chica a la que vi en acción ayer.

Natalie Portman y Devendra Banhart jugando a ser perroflautas

Iba yo tan tranquilo andando por la calle Arenal de Madrid rumbo a Ópera cuando veo como una perroflauta hiperactiva se avalanza encima de dos guiris blancuzcos:

- Hola amigos, ¿me podéis dar algo de dinero para cenar?

- No entiendo - acertó a decir uno de ellos porque probablemente en castellano no supiera decir mucho más.

¿Qué creeís que respondió la moza?: ¿les dijo educadamente que pasen buena tarde? o ¿intentó explicarles con su mejor inglés que quería money?. Pues ninguna de las dos opciones, hasta yo me quedé alucinado con la contestación:

- Ahhhhhhhhh, ¡que no me entiendes!, ¡Cabrón!

domingo, 15 de junio de 2008

"No he leído ni los libros del colegio"

A la derecha tenéis al tío que ha dicho la frase que lleva título al post. Quién va a ser sino uno de los furgolistas que tanto admiramos en este país y que forma parte de la selección que va a ganar la Eurocopa (hasta que caiga en cuartos).

Sergio García, jugardor que seguramente no juegue ni un minuto en la Eurocopa, pero que a pesar de ello tiene cierta proyección mediática no ha dudado en contestar sin rodeos a las preguntas que le hacían en forma de test. Y una de estas preguntas giraba en torno a la lectura:

¿Qué libros lleva en la maleta? ¿Cuál es último qué ha leído?
Ninguno. No he leído ni los libros del colegio.

En fin, un gran ejemplo para los niños que ven en los futbolistas a sus ídolos.


Entrevista completa en Público.es