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jueves, 16 de septiembre de 2010

Las hormigas y los mocos


Como no podía ser de otra forma, las hormigas son seres inteligentes que saben lo que es bueno así que no desperdiciaron la posibilidad de comerse un buen moco ni una sola vez, al igual que hacen los entrenadores de furgol. Cada vez que lo veían se lanzaban a por él como posesas, y en un abrir y cerrar de ojos ya lo estaban metiendo en su agujero para almacenarlo en la despensa de los manjares.

Para los más escépticos hice un reportaje gráfico, así no cabe lugar a las dudas. Eso sí, perdonad porque las fotos están algo movidas.

Una pequeña hormiga detecta el mocarro

No puede creérselo, ha encontrado la ambrosía

En seguida llega un hormigón armado a echarle una mano

Con un poco de ayuda la tarea es más sencilla

Al ver todas las hormigas el moco se desata la locura

Antes de que lleguen hormigas ladronas lo mejor es poner el moco bajo tierra

Así que ya sabéis, si estáis por el campo y sentís la necesidad de hurgaros la nariz, no desperdicéis la pesca tirándola en cualquier lugar. Esos mocos pueden servir de comida a estos pequeños y entrañables bichejos, buscad un hormiguero y depositadlos allí, seguro que os lo agradecerán. Os animo a probarlo porque ya os confirmo que no falla nunca, las hormigas al igual que los humanos comen mocos.

martes, 14 de septiembre de 2010

Mis amigas las hormigas


En los días en los que estuve perdido en medio del campo me dio por hacer fotos de bichejos: mariposas, escarabajos, grillos, arañas, gusanos, lagartijas, hormigas, saltamontes, moscas… Pero entre todas ellas creo que me quedo con una que hice a un saltamontes verde, debajo podéis ver un primer plano de su carita:

Chasky cabrón, me voy a comer a tus hormigas

Pero sin duda con los bichos con los que hice mejores migas fue con mis amigas las hormigas (qué bien traído ehhh, migas, amigas y hormigas, buahhh si es que vengo de las vacaciones con una chispa…). El caso es que me harté a matar asquerosas moscas borriqueras y avispas y como no era plan de desperdiciar semejante fuente de alimento se las daba a las hormigas. Las cabronas pillaban los cadáveres y se los metían al agujero en cuestión de segundos, si la que encontraba la comida era demasiado pequeña iba corriendo al hormiguero y en nada emergían de allí unos cuantos hormigones armados que arrastraban el bicho como si tal cosa.

Las hice unas cuantas fotos pero como soy un mierda con la cámara,
casi todas me han salido algo movidas


Las tenía mimadas, lo reconozco, llegó un punto en el que hasta me cargué a los hombros la responsabilidad de alimentar a mis ahijadas. Tenía que matar más y más moscas para que dispusieran de suficiente alimento para pasar la dura temporada invernal. Pero la vida es dura y reflexionando sobre el tema llegué a la conclusión de que no podía pasar todo mi tiempo alimentándolas, además las hormigas son seres muy inteligentes que saben buscarse las habichuelas por si mismas.

Pero como soy un buen tipo se me ocurrió darles unas vitaminas para que aumentasen su capacidad intelectual y se volviesen, si cabe, aún más listas. Eso las permitiría crear trampas o inventar mejores técnicas de ataque para machacar a otros insectos. Y es que ya le decía mi tío a mi primo: “tú di que sí hijo, cómete los mocos que así te volverás más listo”. Como podéis deducir, se me ocurrió la brillante idea de formar superhormigas alimentadas a base de mocos.

Este es uno de los mocos con el que hice el experimento

¿Qué creéis que pasó tras dejar un moco en varias ocasiones cerca de su agujero hormiguil?

1. Se lanzaron en todas las ocasiones a por el moco como si un cadáver de mosca se tratara, metiéndolo al hormiguero en cuestión de segundos mientras podías apreciar como iban relamiéndose ante semejante manjar.

2. A veces cogían el moco y lo metían al hormiguero y otras veces no. Supongo que hay hormigas a las que no les gusta probar nuevas comidas, en fin ellas se lo pierden.


3. Observaban el moco, lo tocaban inclusive pero lo dejaban allí sin moverlo como si fuera una piedrecilla del camino.


4. Cogían el moco y lo movían a los alrededores del hormiguero para que no estorbara.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Blanqueador de piñata


Ayer al abrir mi lector de feeds me encontré con el banner que podéis ver a la izquierda (clic para ampliar). Lo cierto es que es imposible que los ojos no se fueran a él, cuanto mínimo es atrayente.

Pero una vez sales del impacto visual empiezas a analizar el anuncio y por poco que lo examines no comprarías el producto ni de coña, al menos yo. No sé, pero no me resulta creíble en absoluto:

1. ¿Tienes dientes amarillos? Puedes tenerlos amarillos pero los de la imagen además están llenos de mierda.
2. ¿Te da pena que se vean tus dientes amarillos? La chica parece que los tiene un poco amarillos pero no es en los dientes en lo primero en lo que te fijas sino en lo que tiene encima de los ojos.
3. No pagues por tener dientes blancos. Para enterarme de esto ya he tenido que clickar en el banner y me he encontrado con una página absolutamente mierder, una tipa contaba que usando dos productos que vio en TeleCino (así escrito) se le han quedado los dientes blanquísimos. Y encima le dieron productos gratis.

Al final mi espíritu detectivesto acabó llevándome a la web del producto donde se dicen un montón de cosas buenas sobre el blanqueante pero al final, si lees la letra pequeña dice claramente (ni siquiera es necesario deducir nada, se dice explícitamente):

1. Los productos no han sido evaluados por ningún organismo público, ni americano ni de la U.E.
2. Te mandan una muestra gratuita (los portes los paga el solicitante), si a los 15 días no dices nada te mandan un producto (te cargan 76 euros a tu tarjeta), y si cada mes no dices nada te mandan otro, y así indefinidamente. Para cancelar todo esto has de llamar a un teléfono que está en el Reino Unido (y lo mismo si no sabes inglés te comes el blanqueante durante toda tu vida).
3. No garantizan que los informes y estudios en los que se basan para decir que el producto blanquee los dientes sean ciertos.
4. Esto lo copio textualmente porque es para fliparlo: No declaramos ni garantizamos que Nuestros Productos le proporcionarán algún beneficio específico o que Sus resultados serán equiparables a los de otras personas que consumen Nuestros Productos. Los resultados individuales son diferentes para cada a persona.

En fin, que me da mucha pena que haya empresas que engañen a la gente de esta manera. Y siempre, siempre, antes de comprar o firmar nada leed la letra pequeña porque cuanto más enana seguro que más trampas esconde.

martes, 5 de junio de 2007

¿Se lavan los tíos después de mear?

Hoy pienso desvelar algo que me puede causar la enemistad de la mitad de la población pero me da exactamente igual porque escribo lo que me da la gana, además en esta vida hay que arriesgarse y por ese motivo no me lo he pensado dos veces. Chicas que leéis esto, estad muy atentas porque lo vais a flipar.

Para que no salgan los listos de turno e intenten refutar mi teoría, he pensado que lo mejor es tomar datos y de esa manera poder apoyarme en los resultados que obtenga para hacer mis conclusiones. Vamos allá: ¿se lavan los tíos las manos después de mear?. Para el estudio tengo la suerte de trabajar en un lugar por cuyos baños pasan distintas personas de forma que la muestra puede ser mayor que si la reducimos a los compañeros de curro, además de este lugar he tomado datos de baños de pubs. Vamos con los datos obtenidos:

- Muestra: 50 personas humanas de género masculino.
- Tíos que se han lavado las manos después de mear: 23 (46 %).
- Tíos que no se han lavado las manos después de mear: 27 (54 %).

Yo solo digo una cosa tras estos resultados, a partir de ahora quiero que cuando me presenten a alguien me dé dos besos antes que la mano. Pero es que además me he emparanoiado de tal manera que no toco el pomo de la puerta del baño y si lo hago es con un cacho de papel, ¿os dáis cuenta de la cantidad de pollas que podemos tocar a lo largo del día? las barras del metro tienen que tener restos de polla humana, los productos que compramos en el supermercado, que asco, ¿tanto cuesta lavarse las manos? pero si se tarda 10 segundos. Y ahora venga, a ver cómo os defendéis los que no os laváis las manos después de echar un caño.

miércoles, 10 de enero de 2007

Experimento asqueroso

Leyendo el post del otro día de la Viejuna Jacinta enseguida me vino a la mente el dificultoso trayecto que tengo desde mi casa al tren todas las mañanas por culpa de la calle de las minas. Me estoy refiriendo a la calle de los gapos, la cual termina o empieza, según la dirección que lleves, en la estación de tren y por la mañana es una calle intransitable por varios motivos encadenados: 1. hace frío; 2. la gente se pilla más catarros; 3. hay muchos que se han propuesto dejar de fumar este año; 4. la peña se levanta echando mocos por todos lados; 5. la gente es una guarra y los echa en forma de escupitajos en medio de la calle; 6. hay que ir esquivando escupitajos todo el rato; 7. con el sueño que llevas alguno acabas pisando; 8. con el frío que hace se producen heladas; 9. los escupitajos se hielan y puedes resbalar.

Como véis es un tremendo problema y para que no salga algún espabilado que diga que soy un exagerado llevo desde la semana pasada haciendo un experimento consistente en contar los pasos que tiene esa calle y contar el número de escupitajos que me encuentro para sacar una proporción. Elementos necesarios: mi cabeza junto con mi capacidad para contar, además del móvil que ponía en la pantalla de escribir mensaje e iba pulsando cada vez que veía un esputo.

Después de 5 días de pruebas el resultado es el siguiente:

Media de pasos: 472.
Media de escupitajos: 48, 4.
Número de pasos necesarios para encontrarse un escupitajo: 9,75.

¿Qué? ¿Exagerado? ¡Cojones!, que me encuentro un gapo cada menos de diez pasos, estoy hasta las narices de ir mirando al suelo por las mañanas mientras se me revuelve el estómago viendo los mocos y las babas de gente asquerosa si no quiero acabar con las zapatillas y los bajos de los pantalones llenos de su mierda. No estaría nada mal una patrulla que pusiera buenas multas a los cerdos que viera escupir en medio de la calle.