Cual juego de rol durante estos días, ya demasiados días, hay trampas que se activas debajo de nuestros pies. ¿De qué está hablando ahora este tarao? – os preguntaréis. Dejadme que os lo explique porque vais a entenderlo a la perfección.
Aunque no nos percatemos cuando el cielo está soleado, hace buen tiempo y no se ve ni rastro de nubes, debajo de nuestros pies se esconden miles de trampas. Durante esos días de bonanza climática y sol a raudales, las trampas se encuentran desactivadas, en estado de letargo hasta que el tiempo cambie. Y es con esta temporadita de lluvias que llevamos cuando se poden en modo on, causando estragos en el tren inferior de los viandantes.
Después de esta introducción, con la que no os habréis enterado de nada, vamos al grano. Resulta que en Madrid, y seguro que en muchos más lugares, hay un montón de baldosas sueltas, que si las pisas en principio tampoco pasa nada. Pero estas aparentemente baldosas inofensivas con un poco de lluvia se vuelven peligrosísimas para nuestros pantalones. Basta con pisar una para acabar con barro hasta las rodillas y las zapatillas con churretones, así que después de varias experiencias de este tipo, ahora cuando llueve voy en modo detectar trampas por la calle.



