Mañana y durante una semana cambiaré de aires. Por fin unos días de relax.
Playa, sol y sobre todo, nada de preocupaciones.<
Si hace poco tiempo os hablaba del hombre con aliento altamente contaminante en el metro, hoy me he vuelto a encontrar con un caso similar en el mismo escenario. Esta vez se trataba de una chica, eran las 8:30 de la mañana y también a parte de tener un aliento realmente asqueroso, era de una potencia y con una capacidad de expansión fabulosa.
Con esto de los cambios de temperatura tan raros que hemos tenido, y en otros casos a causa de la alergia, parece que todo el mundo está relleno de mocos. Y una vez tienes en tu interior tanto bicho verde lo suyo es echarlos como se pueda, lo malo es que esto provoca situaciones asquerosas.
Recuerdo que cuando empecé a jugar al fútbol en un equipo tenían estos balones, no podía levantar la bola ni un metro del suelo y cada vez que le arreaba una patada me dolía el pie, con este balón descubrí lo que era el punterazo y romperme la uña del dedo gordo, lo que era un círculo rojo en tu piel de una semana de duración y marearte tras el impacto de un buen pelotazo en invierno. Por eso, hasta a mi me duele cada vez que veo a esta gente golpear la pelota con la mano.
Aprovechando que estamos con el concurso del tema del mes de mayo (votad los que aún no lo habíes hecho) voy a contaros lo que me ocurrió ayer, una nueva forma de viajar de manera incómoda y por qué no decirlo, sufriendo una verdadera tortura. Me estoy refiriendo a los vapores pútridos exhalados por la persona que tienes a tu lado cuando el metro va hasta los topes y no tienes posibilidad alguna de escapar. Ya podéis respirar después de leer la frase de corrido.
Ayer vino de Galicia una compañera que tengo al lado en el curro. La jodía se ha pasado una semanita descansando, comiendo bien y bebiendo mejor en un hotel donde estaba alojado un grupo de alcohólicos anónimos.
Ayer al abrir mi lector de feeds me encontré con el banner que podéis ver a la izquierda (clic para ampliar). Lo cierto es que es imposible que los ojos no se fueran a él, cuanto mínimo es atrayente.
Hace poco una amiga, un pelín hipocondríaca, nos contó lo que le recetó una médica cuando llegó a la consulta quejándose de sus problemas para poder conciliar el sueño. A ella no le hizo mucha gracia pero yo no pude evitar partirme el culo.
Si nos pusiéramos a hacer una lista de la cantidad de gente que ha pasado por nuestras vidas, a las que hemos conocido en mayor o menor medida, seguramente algunos de nosotros ya tendría tarea para varios años.
Toda esta reflexión viene a cuento de que recientemente me han comentado que dos chavales con los que solía jugar al frontón están jodidos con sus enfermedades. Uno de ellos a los que hacía mucho que no veía tiene una extraña enfermedad en los huesos, parecida a un cáncer, ha sido tratado en EE.UU. y parece que está mejor pero el asunto parece muy serio. Con el otro últimamente coincidía de vez en cuando, pero le veía en muy baja forma, fallando bolas fáciles y la causa me la dijeron ayer: tiene esclerosis múltiple.
El enfermo fue el nombre que le dimos a un personaje que pasaba la mayor parte de su tiempo sentado en una silla de la terraza de un apartamento, situado en el edificio de entrente al que yo estuve durante las vacaciones. El enfermo, de estatura media, delgado, con el pelo negro, tendría unos treinta y muchos años, se encontraba con su padre, el cual rondaría los sesenta y tantos. Cada vez que me asomaba a la ventana los veíamos, así que día tras día nos fuimos montando una peli en torno a ellos dos.
Más vale tarde que nunca, y al final he aguantado como un campeón hasta las ansiadas vacaciones. Mañana a las 15 h. puedo decir oficialmente que estoy de vacaciones, sin tener que currar durantes tres semanas. Houdini decía que su mente es la llave que le liberaba; y algo similar nos pasa a todos nosotros, pero para liberarnos hemos de tener la mente clara, limpia de cagarrutas y mierdas secas, que sólo hacen que estorbar y rebotarnos dentro de la cabeza cada dos por tres. Así que precisamente para dejar la molondra bien limpita, aseada y de nuevo medianamente amueblada, necesitaba unas vacaciones.
Hoy, después de dormir todo lo que pude me encontraba con fuerzas así que decidí salir a correr un ratejo. Desafiando a este terrible calor me puse en marcha sobre las 12 de la mañana, comenzando a sudar antes de dar la primera zancada. Llegué a un parque desierto, donde no estaban ni los tradicionales viejunos porque allí no había nada de fresco que tomar. Con el único que me crucé fue con otro incauto corredor que no podía con su alma (estaba bastante gordito) y algunos paseantes de perros que buscaban las sombras como si les fuera la vida en ello.
A ver, yo comprendo que le pueda contar cómo le va la vida pero esta tía cuando comienza a rajar lo cuenta todo. De primeras empezó soltándole que la tenían que operar de los tendones de la mano, que está nerviosa y lo paga con su Pepe y que ayer estuvo llorando todo el día. Mi madre aquí ya le soltó alguna excusa para pirarse, pero la tía seguía y seguía. Cambió de tema para recuperar la atención de su interlocutor, pasando a hablar de sus hijos, les había tocado un piso de protección pública (ya se lo había dicho días antes) pero ahora resulta que estaban los dos en paro, que andan buscando trabajo pero todo está muy mal, y encima su David se ha peleado con la novia, está el pobre todo el día tirado en el sofá chuchurrío. Y su Pepe (también en paro), menos mal que le sale alguna chapuza (es fontanero) porque sino se volvía loco en casa todo el día. Después de sus hijos y su Pepe, tocó tema decepciones, ella siempre ha ayudado a la gente y cuando lo necesita, todos pasan. Soltó con nombres quiénes la habían decepcionado y el porqué.
Después de quince días desde que se me fue la rodilla para Albacete, parece que va respondiendo, aún de vez en cuando me da un latigazo pero esto marcha a mejor.
Ayer fue el último partido de la liga de furgol sala en la que estoy apuntado desde hace tiempo. Este año ha sido para olvidar, comenzamos bien pero poco a poco nos hemos ido desinflando, pero lo que es peor, ha sido una temporada para olvidar en el plano de las lesiones.