Como dice el título, hay gente que siempre está pensando en lo mismo, es decir, en el follisqueo, mancille o refocilación. En este caso la acción de la entrada se desarrolla, cómo no, en el metro y ocurrió este domingo pasado.
El protagonista en cuestión, viejuno con pinta de ir algo pedo o un poco jodido de la cabeza, entró en el tren con una cajita de zapatillas del número 29 en una bolsa de plástico. Tras unos segundos de inspección visual y olisqueo a hembra fue a sentarse al lado de la moza de mejor ver del vagón, que casualmente se encontraba sentada enfrente mío así que pude presenciar toda la escena sin perder detalles. Sacó la cajita de la bolsa y comenzó el diálogo de alto contenido sexual con la muchacha:
- Hola guapa – dijo el tipo con acento sudamericano con un comienzo de partido clásico.
- Hola – respondió ella, también sudaméricana.
- ¿Quieres ver mi pajarito? – dijo, sí, así como suena, yo me quedé flipando.
- ¿Cómo? – dijo ella educadamente pero oliéndose lo peor.
- Sí, es un pajarito amarillo y naranja, ¿quieres verlo? Mira por el agujero – dijo a la chica mientras le acercaba la caja.

Ella miró con desgana, siguiéndole un poco la corriente, él a partir de entonces no paraba de echar un vistazo a su pajarito por uno de los agujeritos de la caja. Pero no quedó ahí la cosa, después le preguntó a la chica de dónde era, la contó unas cuantas historias de los países en los que había estado y que su madre tenía tierras en Argentina. La chavala, probablemente ya un poco cansada, le dijo que se bajaba en la siguiente parada (no sé si se bajó para deshacerse del viejuno o es que realmente aquella era su parada). Llegado este punto, el viejo concluyó el partido de la siguiente forma:
- ¿Qué, vas a trabajar ahora?- Sí – dijo la chica como siguiéndole el rollo.- Pues trabajarás porque quieres – le soltó el viejuno haciendo un repaso visual a todo el cuerpo de la moza mientras resoplaba.El resto del viaje del tío se lo pasó tocándose la dentadura, no sé si se la estaba colocando o bien moviéndose algunos dientes sueltos hasta que le dio una neura, se levantó y gritó (entiendo que refiriéndose al metro):
- ¡¡¡Hay que joderse con la Esperanza, cómo le gustan los agujeros grandes!!! ¡¡¡Los trabajadores siempre por tierra!!!
La frase le salió del alma
(si es que esto del alma existe, que no lo tengo yo muy claro)A continuación se cambió de vagón, les enseñó el pajarito a otras dos chavalas con tipico, metió la caja en la bolsa de cualquier manera y se bajó mientras seguía hurgándose la boca. Siempre me quedará la duda de si realmente llevaba dentro de la caja un pajarillo o era una simple estrategia para hablar con chiquillas con más de de la mitad de años que él.