1. El empollón Tommy: se trata de un zanguango superdotado al que le gusta fabricar algunos trastos como por ejemplo unas gafas, que al beber mediante una pajita un líquido cuya fórmula no quiere revelarnos y pasar el líquido alrededor de los ojos, se forma ante nosotros las imágenes que estamos pensando en ese determinado momento.
2. El Chino Minga: ya le conocéis de sobra, pero decir que si le echáis de la cabecera va a seguir teniendo su espacio que me gustó a mi lo último del freaking.
3. El tarado Leoclino: se trata de un tío que a veces va a jugar al frontón y casi nadie quiere jugar con él porque a pesar de que pega bien a la bola de repente se le pira la pinza y se queda parado, no corre a por una bola a la que llegaría la viejuna Jacinta sin hacer un esfuerzo excesivo. Deben tener problemas sus neuronas para relacionarse entre sí.
4. El gafapasta Santi: es el típico gilí de todo instituto, está viciadísimo con el Neverwinter Nights y los únicos amigos que tiene son a través del ordenador y no los conoce en persona. En el colegio cuando juegan al fútbol siempre le ponen de portero y le tiran a dar a las gafas, que por otro lado es difícil no acertar.
5. El pelopunta Sinesio: es un tío que se sabe feo pero se ríe de ello, además va a la moda con su pelo hacia arriba y desde entonces liga mucho más. Para ello utiliza como arma secreta su gran capacidad de comunicación y su fantástica labia con la que es un artista para entrar a las tías, ¿alguna quiere una cita con él?
6. El cagón Gualberto: ahí donde lo veis no es que ponga esa cara al cagar sino que es la que se le ha quedado después de realizar un tremendo esfuerzo en una ocasión, ocurrió cuando tras unos días de estreñimiento acudió al váter y dijo: “de hoy no pasa” y aunque consiguió echar un buen tordo se le quedó esta cara del esfuerzo realizado, desde entonces no es capaz de cambiar los músculos de su cara.
7. Morritos Macedonio: Tiene una extraña habilidad, con un rápido movimiento es capaz de encoger el cuello a la vez que saca los morros para contrarrestrar la fuerza que se ejerce sobre sus cervicales. Y aunque esto pueda parecer sencillo cada vez que lo hace corre el peligro de morir puesto que existe la posibilidad de que se le quede aplastada una de las venas gordas que pasan por su cuello. Es como si jugara a la ruleta rusa.
8. La viejuna Jacinta: al igual que el Chino Minga la podréis quitar de la cabecera pero seguirá formando parte de este blog hasta que la palme, continuará queráis o no dando su opinión sobre las cosas que la salga del chirri y como no, se meterá con los jóvenes a los que parece que no traga demasiado.
9. El locuno Trasildo: Tras ver a Marujita Díaz en pelotas en una playa se llevó un susto del que aún no ha podido recuperarse, estuvo metido 10 años en un manicomio y poco a poco parece que va olvidando aquella tremenda imagen con la que aún tiene pesadillas de vez en cuando. Además aún tiene trastornos psicóticos con ideas delirantes, la mar de cachondos cuando te los cuenta una vez superados.

































