De nuevo la historia se repite, unos cuantos vais a por el Chino Minga mientras que otros votan a quien menos les gusta hasta que otro superfriki se destaca y ya todos le votáis a él para salvar al Chino. Yo paso de intervenir, si así se desarrolla esto pues que sea hasta que vosotros queráis, lo que parece es que el chino está bastante bien arropado.
Esta semana el sacrificado ha sido el Jipi Zósimo que con esto del calorcito ya se está poniendo tontorrón y en cuanto finalice los exámenes, que probablemente vuelva a suspender, se pirará con sus colegas jipiosos a pillar pulgas y garrapatas recorriéndo todos los festivales que puedan. El hueco lo ocupará el Lucio, un conocido del barrio.

El Lucio, conocido por todo el mundo del barrio como Lucio el de los cojones sucios, no tengo ni idea del origen de este sobrenombre pero como los tenga igual de negros que los dedos y las uñas debe dar bastante asquito. El Lucio siempre ha sido un vivalavida, hace cosa de diez años se lió con la dueña de la tienda de ultramarinos, la Pura, pero la pobre murió al poco tiempo. El caso es que el Lucio, que no curraba por aquel entonces y vivía de la Pura se quedó en la calle tirado y sin nadie a quien recurrir porque sus padres también fallecieron. Al menos se quedó con la casa de sus viejos y no tiene que dormir en la calle porque vivir, lo que se dice vivir, lo hace fuera, es de los que dicen: si se cae la casa a mi no me pilla dentro.

Lucio saludando mientras le hago una foto
Pero ahí sigue sobreviviendo el tío gracias a las ayudas de los vecinos, algunas chapuzas que le salen, al comedor para pobres de la Tía Felisa y a las colillas que la gente deja a medio consumir en los ceniceros de la entrada de la estación de tren (mmmm, esto sería interesante para otro post).
Por otro lado de nuevo, y por tercera semana consecutiva, el menos votado ha sido el pelopunta Sinesio. A este ritmo se convierte en una superestrella, voy a vigilarle de cerca no sea que me quite protagonismo porque en ese caso tendré que tomar medidas.