Ha llegado a mis oídos que al parecer gustan mis posts sobre el metro, lo cierto es que este maravilloso transporte te da la posibilidad de analizar al género humano en sentido puro. Por ejemplo, gracias al metro sé que la mayoría de la gente quiere pasar desapercibida, excepto algunas personas a las que le gusta ser el centro de atención a casi ninguno nos gusta tener un montón de miradas posadas en ti.¿A aquellos que cogéis el metro no os ha pasado nunca encontraros una botella, lata u objeto semejante rodando por el suelo del vagón? Eso es lo que me pasó ayer, una botella de agua iba y venía al vaivén del metro chocándose con los pies de la gente. ¿Cuál era el problema? Que la botella señalaba a la persona en la cual iban a centrarse unos cuantos ojos y nadie quería que eso le ocurriera. Así que la botellita lo mismo estaba parada en los pies del botaspuntiagudas, en los de la viejuna, al lado de mis zapatillas cochambrosas o en los zapatos de la hija de Tina Turner, que por cierto vaya mata de pelo tenía en la cabeza.
A mi se me paró una vez en el pie derecho y no se iba la cabrona así que le pegué disimuladamente una patadita, la hija de Tina Turner se descojonó. Al principio hacía gracia pero al poco empezó a cansar el asunto, en circunstancias normales alguien cogería la botella para que dejara de molestar, en el mundo del metro la cosa no es así, en una ocasión estuvimos aguantando a una lata yendo de un lado al otro durante media hora. Aunque en este caso la hija de Tina recogió finalmente la botellita atrayendo hacia si todas las miradas, que por otro lado también hubiera tenido posadas en ella flipando con el pelo que tenía.






































