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domingo, 12 de septiembre de 2010

Ya estoy aquí porque he llegado


Ya estoy aquí de nuevo después de las vacaciones con la alegría y alborozo (nótese asco supremo por empezar a currar mañana) de volver a la rutina.

Paso de haceros un resumen exhaustivo de estos días, simplemente comentaros que estuve unos días en la playa...

Playita no atestada de gente aunque venían los viejunos y plantaban
la sombrilla a escasos centímetros de tu toalla

...y otros cuantos días perdido en el monte.

Me levantaba con esta vista


Y me tomaba unos gin tonics al fresco con esta otra vista

De todas formas las vacaciones han dado para algún que otro post que iré publicando en los próximos días.

martes, 29 de diciembre de 2009

Adios 2.009. Hola 2.010


Creo que en lo que llevo de blog nunca he hecho un resumen del año que se va ni he he hecho una lista con los deseos o propósitos para el que entra, así que este post va a ser el primero de este tipo. A ver qué tal me sale.

Este año 2.009 me ha dejado 365 días más en mi vida y como en cualquier año ha habido de todo: cosas buenas, otras regulares y algunas malas.

Lo único que pido al 2.010 es que vuelva a vivir otros 365 días, todo lo demás ya es cosa mía y pondré todo de mi parte para que la mayoría de esos días estén repletos de buenos momentos y copitas de burbujeante felicidad.

Felices fiestas, muchos besos y que todos disfrutemos este próximo 2.010.

martes, 13 de octubre de 2009

Puente gambitero


Aunque no haya salido fuera este puente no puedo decir que haya pasado mucho tiempo en casa. El viernes fui a ver Ágora, el sábado teatro, el domingo spa por la mañana y comida con gin tonics incluidos que se alargó hasta las 19 h., y ayer frontón por la mañana y teatro de nuevo por la tarde. La obra en la que estuve ayer fue Spamalot.

La verdad es que los musicales siempre me han echado para atrás pero en este caso como estaba basado en la peli de los Monty Python’s Los caballeros de la mesa cuadrada hice una gustosa excepción. La obra estuvo bien, hubo adaptaciones de la peli que me encantaron, me partía recordando escenas y algunos de los actores lo hicieron estupendamente. Aunque también eché en falta algunas partes de la peli es comprensible que no todo sería representado, pero me quedó un regustillo agridulce.

Algunas letras no pegaban ni con cola, con tanta cancioncita y tanto bailoteo en plan cabaret se perdía la gracia del argumento, y los diálogos absurdos, donde los Monty Python’s tienen más gracia, son interrumpidos en seguida por la música y el canturreo. Pero sobre todo no soportaba a la diva tetona con estupenda voz, saliendo cada dos por tres para demostrar lo bien que cantaba, jodiéndome ese momento en el que mejor me lo estaba pasando. Que no pasa nada que demuestre lo bien que canta durante un par de veces, pero metían sus apariciones con calzador, y aunque a la mayoría del público allí presente parecía extasiado al escucharla cantar, a mí me ponía de mala leche. Conclusión: veo difícil que vuelva a ver un musical, nunca hay que decir nunca jamás pero puede que esta haya sido la primera y la última.

lunes, 14 de septiembre de 2009

El niño malo


¿Quién era el niño malo? El niño malo era un niño de unos dos o tres años que con su sola presencia hacía cundir el pánico entre la gente que estaba en la playa, sobre todo entre los edificadores de castillos o de construcciones de arena en general. Pero quizás la que más sufría la hiperactividad del niño malo era su madre, que se pasaba todo el tiempo detrás del diablillo inquieto. Así pues, por lo que podéis ver tenía espectáculo gratuito en la playa para echarme unas risas.

Pero entremos en el detalle, como antes os adelantaba una de las aficiones del niño malo era destruir construcciones hechas con arena. Se acercaba sigilosamente, con cara de niño bueno, simulando interesarse por el castillo, se quedaba un rato observando en cuclillas y cuando todos estaban confiados y le aceptaban como un admirador, el niño malo se levantaba y le arreaba una patada o un pisotón a la obra. Más de una vez escuché de boca de algún niño: ¡Qué viene el niño malo!, pero como era tan pequeñajo y tan mono al final les resultaba imposible negarle el acceso a la zona de obras, con el consabido riesgo para su construcción.

Porque realmente el niño molaba un montón, era muy pequeñín, con una cabeza bastante grande igual que sus mofletes y con un culillo respingón que movía graciosamente cada vez que salía corriendo, así sin avisar, de repente le daba el venazo y salía disparado hacia cualquier sitio. La madre que ya se conocía el tema, se pasaba todo el día detrás de él, y a pesar de que le regañaba o le advertía de posibles castigos nada funcionaba, el niño malo sentía un picor en el culo y ponía pies en polvorosa cada dos por tres.

Ya nos conocíamos la zona donde se solía poner en la playa y ahí cerquita estábamos nosotros. Así, cuando te cansabas de bañarte, estar tirado al sol o leer te sentabas tranquilamente a ver al niño malo y disfrutar con sus travesuras.

jueves, 20 de agosto de 2009

En tres semanas, más y mejor


Más vale tarde que nunca, y al final he aguantado como un campeón hasta las ansiadas vacaciones. Mañana a las 15 h. puedo decir oficialmente que estoy de vacaciones, sin tener que currar durantes tres semanas. Houdini decía que su mente es la llave que le liberaba; y algo similar nos pasa a todos nosotros, pero para liberarnos hemos de tener la mente clara, limpia de cagarrutas y mierdas secas, que sólo hacen que estorbar y rebotarnos dentro de la cabeza cada dos por tres. Así que precisamente para dejar la molondra bien limpita, aseada y de nuevo medianamente amueblada, necesitaba unas vacaciones.

¿Y qué me depararán las vacaciones? Pues primeramente dejar de pensar en el curro durante un tiempo, a estas alturas de año he llegado a un nivel importante de saturación. Desde el inicio del año las responsabilidades han ido en aumento y esta carga poco a poco va pasando factura. Por mucho que me guste lo que hago y que el tiempo se me pase volando mientras trabajo, las continuas llamadas, las prisas y las muchas historias que tengo que tener en la cabeza al mismo tiempo acaban agotando.


Y una vez deje de pensar en el curro, lo que espero sea pronto, habrá que disfrutar lo máximo posible: ir a la playita, disfrutar de la comida, leer, escribir posts chorras con toda la plenitud de mi neurona (a veces la tengo un poco mohína y se hace difícil escribir), dar largos paseos, dormir hasta reventar…, pero sobre todo, deleitarme con la compañía a todas horas de mi chica.

Así que amigas, amigos, me desconecto de la rutina de los últimos meses, y eso incluye el blog. Seguro que el descanso me va a venir estupendamente para volver un poco más fresco, o eso espero si con los excesos no termino con la neurona. Lo dicho, en tres semanas, más y mejor.

martes, 28 de julio de 2009

Noveno meme (o premio) del año


Silvia me ha elegido como uno de los candidatos a continuar con un meme que consiste en decir el peor sitio en el que hayas comido.

El caso es que aunque pueda parecer mentira este es el primer meme que me deja pensativo y casi sin palabras. Pues sí, amigos lectores, no sé qué contestar. Me gusta cualquier tipo de comida, desde el solomillo de buey que me he zampado este sábado, pasando por el delicioso cochinillo que me comí la semana pasada en Arenas de San Pedro, una ricas verduritas a la plancha, el salmorejo me encanta, la pasta cocinada de todas las maneras, el arroz a la cubana, la fabada, una ensalada fresquita, el emperador a la plancha, una merlucita blanca de pincho, una paella, una ración de oreja bien fritita a la plancha, un bocata de calamares de la Plaza Mayor de Madrid, esos pescaítos fritos del sur, garbanzos con callos, guisantes con jamón, ensaladilla rusa, tortilla de patatas con pimientos rojos asados…

Y aunque es cierto que no en todos los restaurantes se come igual, yo puedo disfrutar con todas las comidas, me encanta comer y no soy para nada selectivo, como de todo y no hago ascos a probar cosas nuevas. De hecho sería capaz de comerme cualquier tipo de bicho por muy raro que fuera. Así que lo siento Silvia pero no recuerdo ningún sitio donde haya comido especialmente mal, supongo que habrá alguno pero mi neurona no lo encuentra entre la cantidad de chorradas que tengo en la cabeza.

Eso sí, si alguno quiere contarnos el peor lugar donde haya comido que se dé por invitado a continuar el meme.

domingo, 12 de julio de 2009

Placeres para mi estómago: las filloas


Este domingo estuve zampando en un restaurante gallego, todo estaba muy rico pero rematamos la jugada con un postre que nunca había probado pero que me encantó: las filloas.

Estas en concreto iban rellenas de crema pastelera, supongo que sólo así estarían riquísimas pero para hacerlas aún un poco más exquisitas llegó el camarero con un vaso de orujo que echó por encima, a continuación le prendió fuego y a esperar a que el alcohol fuera desapareciendo. Bueno, no os podéis imaginar lo rico que estaba aquello, con deciros que se me caían las lágrimas de pena cuando nos las acabamos.

Menos mal que quedaba el remate final. Cogí todo el liquidillo que quedó en el plato y me lo eché a la taza donde me había bebido el café, ufff, eso sí que estaba también para llorar. El orujo había perdido casi todo el alcohol, con el azúcar y algunos posos de filloa aquel brebaje se había transformado en ambrosía, que paladeé de forma muy placentera.

lunes, 4 de mayo de 2009

¿Cuál es el colmo de alguien que se va cagando?


Hoy a pesar de ser lunes, me siento de lo más ligero, y es que me he pasado un puente adelgazando. ¿Qué cómo lo he hecho? Pues muy fácil, gracias a una gastroenteritis, en este caso ha sido enteritis, enteritis, porque me he vaciado entero por dentro.

El viernes por la tarde ya me di cuenta de que las cosas no andaban bien, estaba pasando demasiado tiempo en el baño. El caso es que ayer estaba mucho mejor así que aprovechando que al ser el primer finde de mes abren las tiendas, fui al Decathlon a llevar a encordar una raqueta. Tardo unos diez minutos en metro así que supuse que no tendría muchos problemas en regresar sano y salvo de la excursión.

Pues bien, eso es lo que yo creía. Fue dejar la raqueta al mozo del Decathlon, salir de allí y volver a la estación de metro, cuando me dio un apretón. Decidí aguantar, entrar en el metro y soportar la presión. Así que ahí estaba yo en el metro, sudando a chorros, con la cara desencajada y la mirada perdida, mientras apretaba el culo con todas mis fuerzas. ¿Pero cuál es el colmo de alguien que se está cagando? En ese momento lo descubrí, es encontrarse a un tío con la tapa de una taza del váter. El hombre vendría de comprarla, pero podía haberse entretenido un poco más y cogido el siguiente metro.

Al final salí a la superficie, camino a casa adopté un ritmo más bien lento pero constante, porque si iba muy rápido podía parir al mulatito. Abrí la puerta con la cara demacrada aunque puedo decir que, después del sufrimiento, la sensación de alivio y placer que sentí fue impagable. Porque cuando lo pasas así de mal, te das cuenta de que cagar es un placer.

lunes, 27 de abril de 2009

Una mañana en el balneario


Después de una dura semana me merecía un premio, así que el sábado me fui a un circuito termal de esos que están tan de moda. El asunto duraba tres horas y podías ir a tu bola, así que me convencieron rápido para ir.

Esta era la piscina grande, con chorros por todos lados para cada parte del cuerpo

Lo malo es que te tenías que levantar pronto para no pillar a la marabunta humana (que al final no evitamos porque habrá toda la crisis del mundo pero la gente no para de hacer cosas y dejarse los leuros). Y he aquí el problema, me levanté con el tiempo pegado para desayunar rápido, lavarme un poco (pasando de ducharme que según me contaron ya te obligaban allí a hacerlo antes de meterte en el agua), vestirme y… ¿cortarme las uñas de los pies?, la verdad es que estaban largas.

En este preciso momento, mientras me miraba las uñas de los pies apareció un chaskyangelito sobre mi hombro derecho:

- Chasky, no seas guarro y córtate esas uñacas que ya casi las tienes más largas que los dedos.

El caso es que me convenció y me puse a buscar las tijeras de las uñas en el cajón en el que siempre deberían estar, pero que ahora no estaban. En este momento, sobre mi hombro izquierdo apareció un chaskydemoño:

- Chasky, pero no seas tonto, para qué vas a estar perdiendo el tiempo cortándote las uñas si en el balneario ese te dan unos patucos de goma y no se te van a ver las uñas.

Estas son las cosas que me dieron para los pies

Pues también tenía razón el chaskydemoño, me convenció totalmente así que dejé de buscar las tijeras, me puse los calcetines, las zapatillas y salí por la puerta.

Llegados al centro termolúdico (vaya manía de usar palabrejas raras, si esto mismo se podría llamar sitio con agua y chorros) efectivamente nos dieron los patucos de goma. Me los puse como pude porque para nada era sencillo, me obligaron a darme una duchita, y comencé a meterme en todas las piscinas y jacuzzis. No sé si os pasa a vosotros pero a mí con tanto agua me dan unas ganas tremendas de mear, así que a eso de llevar hora y media tuve que salirme de un jacuzzi calentito para ir al baño, y ¿qué pasó a continuación?

Opción 1: Me tropecé al salir, cayendo de boca y haciéndome un daño atroz en la rodilla, ante la risión general de los bañistas (la mitad viejunas) allí presentes.

Opción 2: Camino al baño alguien me empezó a llamar desde la piscina grande, giré la cabeza y allí metido, estaba mi jefe.

Opción 3: Una señorita del balneario me dijo que si quería darme un masaje gratuito de treinta minutos cuando terminaran mis tres horas de baños. Estaban haciendo pruebas para contratar a unos cuantos y necesitaban de mi ayuda, que por supuesto les di encantado.

Opción 4: Pisé un charquito con agua y resbalé, haciendo el patuco de goma presión sobre mis uñas que debían estar, además de largas, afiladas. El resultado: se rajó el calzado, dejando al descubierto mis uñacas.

Opción 5: Al llegar al baño y comenzar a mear, el ruido del pis chocando con el agua del váter se entremezclaba con gemidos provenientes de allí cerca. Deduje que había alguien allí que se lo estaba pasando muy bien.

En breve diré la opción correcta.

viernes, 17 de abril de 2009

El test de alcoholemia de Guinness


Como ya algunos sabéis, soy un enamorado de la Guinness, por supuesto me gustan otras cervezas pero una buena pinta de Guinness por la tarde o noche no tiene precio, sentado tranquilamente, saboreándola poco a poco, excepto el primer trago que me gusta que sea contundente para revivirme y prepararme para una experiencia orgásmica.

Además me resultaría bastante complicado emborracharme con esta cerveza porque, excepto el primer trago, me gusta saborearla y tomármela con tranquilidad. Además llega un punto en el que no me entra más (jamás he pasado de tres pintas y generalmente con dos tengo más que suficiente). Sin embargo cuando estuve en Dublín veía como aquellos señores achaparrados y sin cuello, igual de anchos que altos, se metían las pintas de tres tragos, como si nada, debían estar hechos de otra pasta, o bien desde pequeños les echaban Guinness en el biberón para entrenarlos.

Lo que me ha gustado ha sido esto que he encontrado en Internet, se trata de una alfombra para comprobar tu estado de embriaguez al salir del pub.

domingo, 11 de enero de 2009

Los extraterrestres nos vigilan en el Cirque du Soleil


Ayer estuve viendo Varekai, el último espectáculo del Circo del Sol. Una fiesta para el espíritu porque sales de allí feliz como una perdiz y flipando por el derroche de imaginación, color y música, al final terminas babeando y con la boca abierta.

Por todo ello es imposible mantenerse hierático ante algo tan sorprendente, aplaudir hasta terminar con las palmas de las manos rojas o eharte unas risas con los números cómicos. Pues bien, seguramente en toda la carpa había una única persona que no exteriorizaba ningún tipo de sentimiento (si lo tenía) ante lo que estaba viendo. ¿Y dónde se fue a sentar? Efectivamente, a mi lado.

La tía no hacía nada, ni se inmutaba por los ejercicios en la altura, la flexibilidad de la moza que al final se casa con el prota (si has leído esto último te he fastidiado el desenlace), la potencia en las piernas de los que dan volteretas a un tío encima de sus extremidades, la fascinante belleza visual de un mundo onírico lleno de colores y de seres formidables, o a los niños chinorris dando saltos y volteretas. Nada, la tía era inmune a todo, ¿a todo?, bueno a todo no, vino del descanso con palomitas y se puso morada, eso sí que la gustó porque las últimas no las compartió con su acompañante.

En fin, que estoy acojonado, no hay persona humana que no aplauda, se ría o se le quede la boca abierta con algo así. Estoy seguro de que esa tía es una extraterrestre o un robot, una de las dos cosas, no me cabe la menor duda.

Amigos, amigas, cuidado porque están entre nosotros.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Días de comida y alcohol


Esto de la navidad es harto peligrosa para nuestra barriguilla. Entre unas cosas y otras cometemos un montón de excesos de los que luego cuesta librarse: comemos bastante más de lo que solemos hacerlo, la ingesta de dulces es incontrolable y el alcohol está presente en cualquier comida o cena, por no decir en esas noches del 24 y el 31.

Cinturón-metro para controlar el aumento de nuestra barriga

¿Pero qué podemos hacer para no tener que autoproponernos la obligación de ir al gimnasio el año que viene?, ¿alguién tiene una respuesta?, es que está tan rico todo que es imposible privarse de las deliciosas viandas que se sirven en mi casa estos días.

Ya habrá tiempo de preocuparse el año que viene si no me caben los pantalones. Por cierto, ayer tiré unos que reventaron a la altura del culo, mi hermano dice que es por los gases pero no tengo yo muy claro que puedan rajarse por ese motivo.

Entre lo del eructo y ahora lo del agujero en el pantalón estoy dando una imagen lamentable.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Se me resiste la oreja


A veces por casualidades de la vida hay algo que se nos resiste, no sabemos muy bien cuál puede ser la razón (o ración en este caso) pero por una u otra cosa no consigues lo que llevas persiguiendo durante bastante tiempo; al final decides no darle más vueltas y acabas pensando que llegue el momento cuando tenga que llegar.

Este es el caso de mi persecución por comerme una buena ración de oreja a la plancha, desde hace tiempo tengo antojo pero se me resiste. Un día, así de repente, pensé (fijaros la importancia del hecho: ¡pensé!): "Pues me comería una orejita a la plancha que hace mucho tiempo que no la cato". Así que como me quiero mucho, y en la medida de mis posibilidades me doy los caprichos que puedo, convencí a una amiga y me fui con ella a un mesón famoso por su oreja. Nos sentamos y nos dicen que se les ha acabado el manjar porcino, la última ración la habían puesto a una mesa cercana a la nuestra. Primer fiasco.

Mirad que pinta tiene esta oreja

Un par de semanas después, fui a otro sitio donde también ponen la oreja muy rica. Llego y me lo encuentro cerrado por traspaso de negocio. Fiasco número dos. Esta semana he vuelto al mesón al que fui por primera vez, porque digo yo que en algo más de un mes habrán tenido tiempo de comprar oreja. Pues que sepáis que siento fastidiaros la "Ley de a la tercera va la vencida", es una absoluta gilipollez, no es ni siquiera capaz de cumplirse con las raciones de oreja. El señor dueño del mesón no tenía de nuevo, ¿qué hace el tío, se la come nada más comprarla?, mmm, eso explicaría el porqué está ternesco...

El caso es que he decidido que ya paso de ir a buscar a la oreja, si quiere ser comida que venga ella a buscarme.

viernes, 25 de julio de 2008

Adiós a mis días en la playa

Como ya sabéis he pasado una semanita en la playa para ver si era capaz de desconectar del curro y lo cierto es que lo he hecho, me he olvidado por completo. Así que una vez conseguido esto sólo he podido disfrutar.

Lo primero que he hecho ha sido comer mucha fruta, en un programa mierdoso de la tele dijeron que en estas fechas, y más si ibas a tomar el sol, era bueno tomar mucha fruta. Y eso es lo que he hecho, me he inflado a fruta, la fruta de la sangría que nos hacíamos diariamente, mmmmm qué rica estaba toda empapadita en su vinacho. También dijeron que era muy malo tomar alcohol pero ahí ya no les hice mucho caso, menudos gintonics ricos nos pimplábamos todas las noches de Bombay Sapphire con tónica Nordic (qué pijo me he vuelto, hay que ver).

Una vez protegido con la fruta (que tomaba durante todo el día) y la crema protectora nos íbamos a la playita a hacer lo que se hace allí: revolcarse en plan croqueta, darse un bañito, jugar a las palas para matar el mono del frontón, ver mozas de buen ver, y de no tan buen ver, haciendo top less y en una ocasión el huevo izquierdo de un tío que se le salía del bañador mientras estaba sentado. Y cómo no, en un sitio donde estoy rodeado de gente es inevitable no poner el radar para escuchar las conversaciones de alrededor u observar las aventuras y desventuras de niños dignos de aparecer en un concurso de Niños Frikis del Verano.

Aquel niño, con su bañador marcapollita, con arena por las orejas y la cabeza, ese bambino horripile con sus lorzas morenitas, su culo gordo y sus andares torpes era verle y saber que en cualquier momento podía liar alguna de las suyas. Aunque parezca mentira así es como me pasé una tarde entera, observando a un niño, ya sé que es lamentable perder el tiempo de esa manera pero estaba asombrado por la estupidez y gilipollez absoluta que presentaba aquel especimen en sus chichas. Como creo que este bambino merece un post sólo para él habrá que esperar a que lo escriba que no quiero olvidarme de ningún detalle.

lunes, 19 de noviembre de 2007

La ducha

Esta mañana me he levantado con más sueño del habitual, arrastrándome por el pasillo llego al baño, echo un caño, me lavo las manos y me quito las legañas de los ojos, a los cinco segundos como por arte de magia vuelvo a tener legañas. Me dirijo a la cocina a desayunar, tardo el doble de lo habitual en prepararme el desayuno (dos tostadas con tomate y aceite, cereales y zumito de piña).

Ya con la tripa llena, pero igual de empanado, voy al cuarto de baño a darme una duchita, me quito el pijama y los gallumbos, abro el agua caliente, joder que frío hace, me meto debajo del chorro de agua, ¡qué bien se está, es la gloria!. Ahora estaréis esperando a que me ocurra algo, alguna de mis torpezas pero esta vez, y sin que sirva de precedente, no me pasó nada destacable. Ese es el problema, que no me pasó nada, como si mi cerebro me abandonara por el desagüe me quedé en blanco, en modo zombie hasta que de repente escuché a la neurona bostezar y me desperté. No sabía cuánto tiempo llevaba en la ducha pero debía ser bastante, salí corriendo, me sequé a medias, me vestí y salí pitando.

Normalmente suelo estar en la ducha de 5 a 10 minutos y esta vez fueron 20. Estoy un poco acojonao porque lo mismo mi neurona se me está haciendo mayor y necesito comprarme otra, ¿alguién sabe cuánto cuestan?.

jueves, 25 de octubre de 2007

Los comentarios

¿Qué nos lleva a abrir un blog? Supongo que la inquietud de dar rienda suelta a nuestros sentimientos, compartir conocimientos, comunicar experiencias... Pero todas estas razones en breve se ven imbuidas por el entorno y cada vez nos preocupa más que nos lean, tener un montón de visitas y comentarios. A veces no te das cuenta y caes en la trampa, comienzas a escribir cosas distintas a aquellas que tenías pensadas en un primer momento, pero no porque tú hayas cambiado sino porque el círculo de blogueros que te leen te han cambiado. Llega un momento en que escribes para ellos más que para ti, te obsesionas con las estadísticas y quieres tener muchos más comentarios.

Mucha gente no se da cuenta de lo que ocurre en su vida porque no se analiza a si mismo, qué era, qué es ahora y sobre todo cómo quiere ser en el futuro, qué valores priman en él, cuáles son sus puntos débiles y fuertes. Yo lo suelo hacer bastante a menudo porque creo que en esta vida cuanto mejor te conoces más rápidamente te adaptas a algo nuevo, sobre todo a los acontecimientos chungos. Algo así ocurrió con mi blog, por ello he comenzado a escribir aquellas historias que me apetecen, antes todo eran gilipolleces, ahora hay gilipolleces más otras cosas. ¿Y qué es lo mejor de todo? Que sigo manteniendo un número de comentarios similar y eso me llena de alegría porque pienso que los que pasáis por aquí a menudo no sólo buscáis posts divertidos sino que os gusta leer lo que escribo, trate del tema que trate.

Por todo ello, muchas gracias a todos porque a parte de ser feliz escribiendo también lo soy leyendo vuestros comentarios. Por cierto, ¿sabiáis que existe una página en la que podéis comprar comentarios? Se llama Buy Blog Comments.

lunes, 8 de octubre de 2007

Un paseo

Música en los oídos, no hay prisa, toda la tarde por delante, sin rumbo establecido, sentir el placer de pasear, una agradable temperatura, dos coches a punto de darse una hostia, gente acelerada a tu alrededor, ¡pelea, pelea!, dos muchachos se reparten caricias al ritmo de mi música, la gente se congrega para ver el espectáculo, una niña le da un poco de su piruleta al hermano, un coche de policía pasa a toda velocidad por la carretera, dos chicos se besan en la concurrida calle, alguna cara de asco, un chico le grita a la que parece ser su novia, lágrimas descendiendo atropelladamente por sus mejillas mientras grita un explícito ¡vete a tomar por culo!, me enamoro de una hermosa mujer al cruzarme con ella, un vagabundo pide dinero mientras apura la botella de vino, me desenamoro de la hermosa mujer, los últimos rayos de sol se posan en los edificios, en las fuentes, en el asfalto y en las mejillas de la gente, me encanta esta ciudad.

Pd.: Post dedicado a Fergus que ha padecido hoy esta ciudad.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Me gusta el lomo

Hay gente a la que le gustan las chicas con los ojos azules, verdes, el pelo castaño, rubio o pelirrojo, altas, o que no sean demasiado, delgadas, con buen culo y grandes tetas... Pues no sé qué me pasa a mi que me gustan todas las chicas, sean como sean, aunque he de confesaros que siento debilidad por el lomo.

Esta no tiene lomo

¿A qué me refiero con que me gustan las chicas con lomo? Pues a esa deliciosa carne que sale por encima del pantalón justo encima de la cintura, puedes engancharlo con las manos, morderlo, acariciarlo.

Ahora sólo necesito que alguien me invite a una ración de lomo, mientras tanto habrá que conformarse con verlos pero no catarlos.

martes, 3 de julio de 2007

Os lo vengo avisando pero no me hacéis caso

Hoy traigo un documento que espero que sirva para haceros entrar en razón a todos esos jovenzuelos que os la meneáis todos los días. Por mucho que ahora los sexólogos digan que masturbarse no tiene peligro y que es muy sano hacerlo he encontrado algo que lo desmiente.

Se trata de Las fatales consecuencias de la masturbacion, publicado en el Livre sans titre, 2ª ed. Paris, 1844. Aquí podemos encontrar como un zagal de 17 años muere porque tiene el feo vicio de andarse pajeando día sí, día también.

A mi hay varias cosas que me han hecho abrir los ojos, por ejemplo creía que con una pajilla antes de irte a la cama dormías mucho mejor, pues no, el libro este dice que tendrás pesadillas y no podrás dormir. Además en el proceso de deterioramiento físico hasta morir se te caerán los dientes y el pelo, escupirás sangre, vomitarás la comida, se te cubrirá el cuerpo de pústulas, hasta que al final mueras en un horrible tormento. Bueno mejor que veáis vosotros lo que cuenta que es la mar de entretenido seguir la evolución de la enfermedad con sus contundentes imágenes que nos harán abrir los ojos.

De todas formas yo ya he pasado de los 17 y aún sigo aquí haciéndome mis gallolas, aún puedo andar y tengo pelo, no sé, no sé si en realidad lo que querían es meter miedo en el cuerpo a los chavalitos del siglo XIX o soy inmortal. Aún así supongo que si la masturbación se considera una enfermedad debe ser la más extendida del mundo.


Pincha sobre la imagen para hacerla grande

martes, 9 de enero de 2007

¡¡¡Al rico bocata de calamares!!!

Pues sí, mira que están buenos los bocatas de calamares. Recuerdo cuando en fechas navideñas iba con mi madre al centro de Madrid y siempre nos comíamos un bocadillo de calamares para reponer fuerzas mientras esperábamos a mi padre, que venía de currar. Y este fin de semana le he vuelto a dar a los calamares.

Ahora siempre vamos a un bar situado en una de las calles que salen de la Plaza Mayor, aquí los bocatas cuestan solo 2 euros y encima están de puta madre. No sé a qué es debido pero yo me decanto a pensar que ese estupendo sabor es causado por el aceite, millones de veces utilizado para freir multitud de alimentos, lo cual produce un estallido de sabores en tu boca a cada mordisco. Cojonuda también es la forma de partir el pan por la mitad, meten un par de dedos entre medias (para qué utilizar un cuchillo si el resultado es el mismo) y a continuación te echan los calamares ardiendo con las manos.

Ya con tu bocata sales a comértelo a la calle, ñam ñam, que rico está con este fresquete, además parece que en esta calle la fuerza de la gravedad es mayor que en el resto del planeta, ¿por qué será? lo mismo influye que esté toda pringosa de los restos de calamares, minis caídos y grasa acumulada durante años, el caso es que las plantas de las zapatillas se te quedan pegajosas y te cuesta andar más de lo normal.