Después de una dura semana me merecía un premio, así que el sábado me fui a un
circuito termal de esos que están tan de moda. El asunto duraba tres horas y podías ir a tu bola, así que me convencieron rápido para ir.
Esta era la piscina grande, con chorros por todos lados para cada parte del cuerpoLo malo es que te tenías que levantar pronto para no pillar a la marabunta humana (que al final no evitamos porque habrá toda la crisis del mundo pero la gente no para de hacer cosas y dejarse los leuros). Y he aquí el problema, me levanté con el tiempo pegado para desayunar rápido, lavarme un poco (pasando de ducharme que según me contaron ya te obligaban allí a hacerlo antes de meterte en el agua), vestirme y… ¿cortarme las uñas de los pies?, la verdad es que estaban largas.
En este preciso momento, mientras me miraba las uñas de los pies apareció un chaskyangelito sobre mi hombro derecho:
- Chasky, no seas guarro y córtate esas uñacas que ya casi las tienes más largas que los dedos.
El caso es que me convenció y me puse a buscar las tijeras de las uñas en el cajón en el que siempre deberían estar, pero que ahora no estaban. En este momento, sobre mi hombro izquierdo apareció un chaskydemoño:
- Chasky, pero no seas tonto, para qué vas a estar perdiendo el tiempo cortándote las uñas si en el balneario ese te dan unos patucos de goma y no se te van a ver las uñas.
Estas son las cosas que me dieron para los pies
Pues también tenía razón el chaskydemoño, me convenció totalmente así que dejé de buscar las tijeras, me puse los calcetines, las zapatillas y salí por la puerta.
Llegados al centro termolúdico (vaya manía de usar palabrejas raras, si esto mismo se podría llamar sitio con agua y chorros) efectivamente nos dieron los patucos de goma. Me los puse como pude porque para nada era sencillo, me obligaron a darme una duchita, y comencé a meterme en todas las piscinas y jacuzzis. No sé si os pasa a vosotros pero a mí con tanto agua me dan unas ganas tremendas de mear, así que a eso de llevar hora y media tuve que salirme de un jacuzzi calentito para ir al baño, y ¿qué pasó a continuación?
Opción 1: Me tropecé al salir, cayendo de boca y haciéndome un daño atroz en la rodilla, ante la risión general de los bañistas (la mitad viejunas) allí presentes.
Opción 2: Camino al baño alguien me empezó a llamar desde la piscina grande, giré la cabeza y allí metido, estaba mi jefe.
Opción 3: Una señorita del balneario me dijo que si quería darme un masaje gratuito de treinta minutos cuando terminaran mis tres horas de baños. Estaban haciendo pruebas para contratar a unos cuantos y necesitaban de mi ayuda, que por supuesto les di encantado.
Opción 4: Pisé un charquito con agua y resbalé, haciendo el patuco de goma presión sobre mis uñas que debían estar, además de largas, afiladas. El resultado: se rajó el calzado, dejando al descubierto mis uñacas.
Opción 5: Al llegar al baño y comenzar a mear, el ruido del pis chocando con el agua del váter se entremezclaba con gemidos provenientes de allí cerca. Deduje que había alguien allí que se lo estaba pasando muy bien.
En breve diré la opción correcta.