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lunes, 9 de mayo de 2011

Tómate la última


¿Por qué si dices que te marchas después de tomarte unas cañas o copas, alguien salta con: tómate la última?

Porque digo yo, si dices que te vas será por algo y si quisieras tomarte una más te quedarías, ¿o no? Y de todas formas, por muchas explicaciones que des siempre el pesado de turno continua haciendo todo lo posible por retenerte.

viernes, 18 de marzo de 2011

Las puertas asesinas


¿Quién no sabe que cuando suena la señal de cierre de puertas en el tren o el metro no debes entrar o salir? Creo que todo el mundo, pero ¿cuántos la respetan? Ya os digo yo que no demasiada gente, y es que sobre todo en hora punta los humanos son capazces de agotar todas las energías disponibles para evitar perder un tren.

Al final como os decía antes, ni dios respeta el pitido de cierre de las puertas y la gente acaba entrando o no según vea las posibilidades de éxito. Así si ven que a pesar del pitido las puertas aún no han comenzado a cerrarse, muchos entran o salen sin miramientos; y después ya dependiendo de cuánto se han cerrado y de la temeridad de cada uno, el número de cagaprisas irá disminuyendo.


Pero el verdadero problema de todo esto es la gente que no mide bien y creyendo que es capaz de entrar o salir se queda a medio camino, es decir, ni entra del todo ni se queda fuera del todo. Esto mismo le ha ocurrido hoy a un tipo que al parecer no se ha dado cuenta de que el tren había llegado a su parada, y ha comenzado a correr como un poseso por todo el vagón para salir del tren a tiempo. El caso es que a pesar de ver que las puertas estaban casi cerradas ya, se ha lanzado en plancha hacia el exterior. Resultado: la puerta le ha atrapado el cuello y una mano.

Por suerte, las personas sentadas al lado de las puertas han conseguido abrirlas y liberar al estúpido individuo, que salía del tren echándose la mano al pescuezo y dando las gracias porque yo ya me estaba imaginando una desgracia.

jueves, 3 de marzo de 2011

El mejor conductor de tren


Hoy he conocido al mejor conductor de tren, bueno no sé si el mejor, pero al menos sí el único que conozco hasta ahora capaz de provocar las risas de un montón de usuarios del tren a la vuelta del curro.


Imaginaros la situación, 19:00, tren lleno de gente que viene de currar, muchos de ellos con un humor de perros y con cara de pocos amigos. Pero este ambiente rancio puede volverse gracias al conductor chisposo y dominador de las rimas en la juerga padre, provocando las risas de todo el mundo. El tren llega a una parada, hay gente que baja y otra que sube, se cierran las puertas y a los dos o tres segundos se escucha esto por megafonía:

¡Pulse el botón para abrir!
¡¡¡PULSE EL BOTÓN PARA ABRIR!!!
PERO... ¿CÓMO HA TARDADO TANTO EN SUBIR?

No tengo ni idea de quién provocó (aunque seguro que fue algún viejuno) semejantes comentarios del conductor pero gracias a él regresé a casa con una sonrisa de oreja a oreja.

miércoles, 30 de junio de 2010

Dark Vader sigue vivo


Es curioso como la influencia de una persona puede cambiar tu vida. Te cruzas con ella un buen día y de repente cambia tus hábitos. La persona de quien hoy quiero hablaros es muy especial para mí, puesto que representa como ser vivo la reencarnación de un personaje mítico en la historia del cine.

Desde hace aproximadamente un mes, en muchas ocasiones me cruzo con esta persona en el parque al que voy a correr. Él también corre, y en sentido contrario al mío, él es Dark Vader. Hasta tal punto decía al principio que ha cambiado mi vida que gracias a él no pienso volver a correr a ese parque. Lo de que correr en sentido contrario al mío es un dato muy importante porque significa que me cruzo con él al menos un par de veces, que son las vueltas que suelo dar al circuito.

¿Y por qué me ha echado del parque Dark Vader? - os preguntaréis. Mejor os explico por qué le llamo Dark Vader y lo comprenderéis en seguida. El tío tendrá unos 45-50 años, con un estilo particular de correr aunque va bastante deprisa, pero con una nefasta manera de respirar. Yo no tengo ni idea de cuál es la mejor forma de respirar cuando vas corriendo pero lo que tengo claro es que no es haciéndolo por la boca constantemente. Y eso es lo que hace el Dark Vader, todas las veces que me he cruzado con él, y sin excepción, va respirando con la boca como si fuera la última vez, emitiendo el famoso ruidito de Dark Vader. Más o menos respira así:


Pues gracias a este tío me he dado cuenta que esa forma de respirar por la boca, inhalando el aire de forma tan brusca y soltando ese sonido, me saca de mis casillas, hasta incluso a veces me han dado ganas de vomitar al pasar a su lado. En fin, que no puedo con ello, así que lo mejor será dejar al tío ese ahí llevándose todo el aire del parque, me retiro, me voy a buscar otro sitio para correr.

jueves, 27 de mayo de 2010

¿Qué pasa que aquí no come nadie?


El centro de Madrid entre semana y a partir de las 12 del mediodía es un hervidero de gente repartiendo papelotes de restaurantes en los que llenar la barriga. Sin ir más lejos, ayer dando una vuelta en mi descanso de 15 minutos alrededor del barrio de las letras pude llenarme las manos con 6 panfletos distintos.

Como comprenderéis a estas alturas ya tendría suficientes alternativas para elegir un lugar para comer, demasiadas opciones me aturullan y atoran mi sistema decisorio. Así que al pasar al lado de otro repartidor y ofrecerme la octavilla le dije “No, gracias”. El señor que ya debía estar harto de pasar calor, gritó saliéndole del alma: “Joder, ¿qué pasa que aquí no come nadie?”.

Yo seguro que no iba a comer ni en su restaurante ni en ningún otro porque en el curro me esperaba mi táper relleno con la suculenta lasaña de mi madre.

En las terrazas de la Plaza de Santa Ana los guiris se cangrejean al sol

martes, 27 de abril de 2010

A veces no es bueno tomar caminos alternativos


Generalmente voy a correr siempre al mismo parque. Un parquecillo con un camino que le rodea de dos kilómetros de diámetro, césped, árboles y un laguillo con agua verdosa donde he visto bañarse a algunos gitanillos.

El parque lo hicieron hará cosa de cuatro o cinco años, justo cuando edificaban esta zona que antes era campo y que se encuentra bastante cerca de mi casa (corriendo tardo unos cinco minutos). Desde hace unos dos años suelo ir a correr aquí porque es el que más cerca me pilla y puedo tomar tiempos de paso sin dificultades. El problema es que ya me estoy aburriendo de hacer siempre el mismo circuito, así que ayer, presa de un espíritu aventurero decidí desviarme del camino habitual siguiendo a dos corredores que iban delante de mi.

Llegados a un punto se desviaron a la izquierda por un carril bici y tiraron todo para delante hasta que unos cuatro o cinco minutos después pensé que era suficiente y decidí tomar un camino que tenía más o menos claro en mi cabeza. En el dibujo de abajo podéis verlo claramente:

Sin embargo por alguna extraña razón que no logro explicarme, el camino realizado no fue el de arriba, sino más o menos el mostrado aquí abajo:

No os riáis que os estoy viendo, incluso aunque no os lo creáis llegué a pasar miedo, me encontraba perdido dentro de una maraña de edificios, urbanizaciones a medio construir, chalets con perros ladradores, muchachos arreglando un coche medio desguazado en la calle; era como si hubiera atravesado un portal y hubiera llegado a un mundo paralelo, a un laberinto sin salida y encima sin saber si existía un minotauro que pudiese acabar con mi vida, algo que le resultaría muy sencillo a juzgar por lo pesadas que se encontraban ya mis piernas.

Pero bueno, al final encontré de nuevo el parque y pude volver sano y salvo a casa tras haber corrido más de lo que tenía pensado. La próxima vez creo que iré a lo seguro y no buscaré caminos alternativos.

miércoles, 14 de abril de 2010

Metiendo llaves en el llavero


Hoy vamos a hablar de llaveros. Como todo el mundo sabe su función es llevar llaves agrupaditas para que no se nos pierdan por ahí. Los hay para todos los gustos pero todos ellos tienen una pieza en común.

Llavero-linterna, llavero-metro, llavero-pelota antiestrés

Esa pieza en común es el aro metálico en el cual se insertan las llaves, una pieza con una utilidad incuestionable pero enemiga para nuestras uñas. Veámoslo de cerca:

Aro típico de un llavero

Fijaos bien en los extremos del aro, esos son los responsables de que yo ahora tenga heridas por dentro de las uñas de mis dos pulgares al intentar meter unas cuantas llaves.

martes, 23 de marzo de 2010

Carrera de niño contra viejuna


Algunos ya pensamos que vivimos en una sociedad totalmente deshumanizada, en donde lo importante es sobrevivir uno mismo sin pensar en los demás, pero me temo que lo peor está aún por venir. Las nuevas generaciones van a venir pisando, o mejor dicho, pisoteando fuerte, con un nivel de competitividad extremo se dejarán la vida por llegar a la cima de la montaña.

Y así lo pude comprobar este finde en una tienda de ropa, iba un niño de unos tres o cuatro años hablando con su madre y su abuela con el carrito cinco o seis metros delante de ellos. En estas que al niño le viene el venazo competitivo y le dice a la madre: Vamos mamá, vamos a adelantar a la vieja.

El niño salió disparado y la adelantaron, eso sí, le costó una regañina de su madre por utilizar la palabra vieja para referirse a la abuela. De todas formas, me gustaría ver al niño compitiendo por un asiento del metro, ahí las fuerzas se igualarían bastante.

martes, 15 de diciembre de 2009

El móvil mágico


El sábado fui a ver un monólogo de Luis Piedrahita y vale que el tío estuvo gracioso, pero el mejor número cómico fui sin duda el protagonizado por mi persona. Llevaba bastante tiempo sin organizar alguna situación de las mías así ya iba tocando.

Llegamos, nos sentamos en una mesa, nos ponen una cervecilla y aprovecho el momento para llamar a un coleguilla, quedo con él para el día siguiente, quito el sonido al móvil y me lo guardo en uno de los bolsillos con cremallera de la cazadora (o eso creo). Termina el monólogo, nos levantamos, vamos hacia la salida, voy a quitarle al móvil el modo silencio y sorpresa la mía, el móvil ya no estaba en su sitio.

Hasta ahora todo lo he descrito muy rápido pero bajemos el ritmo. No puede ser que no tuviera el móvil encima, si lo había guardado perfectamente, con cremallera y todo, pero qué se hace en estos casos, efectivamente, me llamaron al móvil perdido para localizarlo. Pero nada, bueno nada, nada, no, sentí una leve vibración encima de mí, de hecho pensé que lo llevaba encima, me miré bien, incluso por si tenía un agujero en algún bolsillo y se había colado por el forro, pero nada, no lo localicé. Tocaba pasar al paso 2, es decir, pedir a los de la sala que me dejaran volver a entrar para buscar mi móvil, fue fantástico cómo tres o cuatro de ellos buscaban conmigo el aparato en un radio de 1 metro cuadrado, pero nada, no aparecía, lo pobres incluso parecían preocupados, me daban ideas sobre dónde podría estar pero yo ya sólo pensaba en mi agenda, que perdería por segunda vez en dos años (la primer vez fue cuando me robaron el móvil en el metro).

Pero cuando ya todo parecía estar perdido, abrí otro bolsillo de la cazadora y apareció por arte de magia. Estaba tan contento que ni sentí la vergüenza o ridículo provocado por las miradas de cachondeo de los camareros y demás personal de la sala.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

100 minutos juntos... y casi muero


El finde pasado estuve en el cine viendo 500 días juntos, la que dicen puede ser película independiente del año, y la verdad es que con los toquecillos de buena música que aparecen en la cinta, he de decir que me gustó bastante.

Pero por supuesto últimamente no puedo ir al cine sin que me pase algo con esos seres que junto a mi también pululan por esas salas. En este caso, sentada a mí lado junto a su marido estaba una viejuna que ya me empezó a mosquear antes de que comenzara la película: hablaba mucho. Pero eso no fue nada comparado con la que me tenía reservada, ni corta ni perezosa se quitó los zapatos y puso los pies encima del asiento delantero, pero tranquilos que no se los puso en la cabeza a nadie, el asiento estaba vacío.

Y digo yo, no sólo me parece una falta de respeto que se ponga así con los pezuños sino que al menos podría llevarse sus medias de gala porque las tenía todas remendadas. Así que al final tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano (menos mal que soy un superhéroe) para concentrarme en la peli. Pero no fue sencillo dejar de mirar sus pies con dedos torcidos y callosos, debajo de las medias llenas de remiendos, y no distraerme por sus comentarios: ‘qué rara es esta película’, ‘no me estoy enterando de nada’, ‘¡mira se ha casado la amiga!’, y más comentarios de este tipo. La verdad es que la pobre señora estaba más perdida que un pedo en un yacuzzi, hasta el marido la tuvo que decir que se callara un poco.

Tuve la sensación de que aquella viejuna pagó la entrada del cine para ver una imagen detrás de otra sin ningún tipo de relación, aún así seguro que es lo mismo que la ocurre cuando en su casa se sienta delante de la tele mientras cose los agujeros de sus medias.

martes, 27 de octubre de 2009

Viejunas en Dolby Surround


Aunque tengo varias alternativas para llegar al curro prefiero, a pesar de tardar un poco más, coger el metro en la primera estación de una línea, de esa manera me siento sin peleas y puedo leer sentado tranquilamente.

De todas formas eso de ir leyendo tranquilamente es relativo, todos los que cogéis el transporte público sabéis las causas que pueden romper la tranquilidad. Y entre esas causas, cómo no, se encuentran las viejunas. Ayer sin ir más lejos en la cuarta estación entraron tres de ellas, una estaba colocada en una puerta y las otras dos en otra, la que iba por libre consiguió un asiento mientras que las otras dos tuvieron que permanecer de pie a pesar de lanzarse a toda velocidad dentro del vagón. Mala suerte.

En el siguiente gráfico (V=Viejunas; Chasky=Chasky; O=Ojetes=Gente sentada en asientos) puede verse más claramente la situación de los hechos:

Viejuna en las puertas con el cuchillo entre los dientes para lanzarse en plancha sobre los asientos haciendo uso de una técnica envolvente

La Viejuna 1 consigue asiento mientras que las otras dos cascurrean de pie

Las viejunas que estaban de pie empezaron a hablar entre ellas, mientras que la viejuna número 1 metía baza de vez en cuando. Os podéis imaginar, si no fuera suficiente con tener al lado a dos cotorras bociferantes, porque además las señoras no sabían hablar bajo, todo el vagón entero se estaba enterando de los peligros de una operación de reducción de estómago, además las tenía que soportar en estéreo (2 voces venían por la derecha y otra por la izquierda). Evidentemente así, mantener la concentración en el libro se hacer una tarea casi imposible.

Al final la viejuna 2, a pesar de estar un poco ternesca se movió con gran velocidad al ver un asiento libre, no dando ninguna oportunidad a que la viejuna 3 la arrebatara el sitio, en el metro impera la ley de la selva y para estas cosas las amistades quedan a un lado. Pero a pesar de alejarse un poco ahora el leer fue algo absolutamente imposible, hicieron una formación en línea de tres que acabó con las esperanzas de los pasajeros cercanos de poder concentrarse en sus libros. Así que a mi no me quedó más remedio que concentrarme en su conversación de dietas, pérdida de peso y operaciones de reducción de estómago.

Así quedó la situación final: viejunas en formación lineal.

De verdad que no entiendo por qué la gente necesita comunicarse a gritos a pesar de tener a su interlocutor a escasos centímetros.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Peñascal y música búlgara


Estando en la playa me ha sucedido un hecho insólito. Después de pasar la mañana tomando el sol, leyendo, jugando a las palas y dándome refrescantes chapuzones, degusté una sabrosa comida con un vinito rosado bien fresquito: un Peñascal. El vino además de estar muy bueno, bien frío entra sin sentir así que no es excesivamente complicado pimplarse una botella uno solo. Sin embargo, los resultados son desconcertantes.

Al principio notas lo habitual cuando el vino se convierte en tu fiel amigo y haces buenas migas con él: pesadez de párpados, nubecilla cerebral y en general una zorrera global que te impulsa a echarte una siestecita cuya duración total se pueda contabilizar en horas. Pero a la vez de estos síntomas noté una extraña fuerza cantora en mi interior, y así como quien no quiere la cosa comencé a cantar una bella tonada en un idioma que no comprendía en absoluto, las notas conformaban una melodía con un pegadizo estribillo que repetía hasta la extenuación. No entendía un pimiento lo que decía pero no podía parar de cantar.

Al final, en un momento de lucidez la neurona reaccionó dando por acabada la sesión musical búlgara. Decidí que cantaba en búlgaro porque es el primer idioma que me vino (bravo Chasky, ¡qué bien traído!) a la cabeza, cayendo posteriormente desplomado en la cama, agotado y esperando que la siesta lograra expulsar al espíritu búlgaro que se había alojado en mi interior.

Estos tres angelitos ponían la música mientras yo cantaba

No me pidáis muchos más detalles porque no los tengo, el aturdimiento general me impidió tener más recuerdos. Lo único que sí hice fue comprobar que el origen del vino es de Laguna de Duero (Valladolid) y no de un país del sureste de Europa.

jueves, 13 de agosto de 2009

Magnífica muestra de humor


Quizás uno de los conceptos más complicados de definir es el humor, ¿qué es el humor? Yo no me atrevo a dar una definición porque cualquier idea que me surge en seguida se ve invadida por la subjetividad y lo que para mi es humor seguramente para mi vecino no lo sea, y viceversa. Por ejemplo, humor podría ser algo que nos hace reír, algo que es gracioso; pero luego lo pienso un poco y ya no estoy de acuerdo porque hay situaciones que me resultan ingeniosas, que siento que me producen humor pero por las cuales no tengo por qué reírme.

Pero lo que tengo claro es que desde mi punto de vista el humor debe ir siempre unido al ingenio, el humor siempre ha de proceder de la inteligencia y cuanto más fresco mucho mejor. ¿Y dónde se encuentra esa fuente de la sabiduría humorística? Lo tengo clarísimo: en los niños. Primero: cuentan con todas las neuronas y segundo: observan y sueltan lo que se les pasa por la cabeza, aún no se encuentran aplastados bajo una losa de normas sociales. Y como ejemplo la escena a la que asistí ayer cuando venía de correr:

- Carlos, ¿ya estás cansado? – le decían los abuelos al nieto de tres o cuatro años montado en su bici.
- No – dijo el pequeñajo.
- Como te estás todo el rato parando, si quieres nos vamos a casa, ¿a que ya estás cansado?
- ¡Que he dicho que no!, lo que me pasa es que me duele la cabeza de oíros gritar.

No pude evitar reírme en la cara de los viejunos. Fue una magnífica muestra de humor.

lunes, 20 de julio de 2009

Un pedo de órdago


Cada vez tengo más claro que uno de los objetivos de los guiris jovunos cuando vienen de vacaciones a España es emborracharse todo lo que puedan. Es el caso de un guiri con el que me crucé este fin de semana en Madrid, lo que me extrañó es que fuera sólo, no sé, a lo mejor le dejaron tirado sus colegas.

Yo califico los pedos (de borrachera, no de cuescos) en tres tipos: los depresivos, los violentos y los graciosos. Afortunadamente en este caso estaba en el tercer grupo. Cuando le vi a lo lejos se cruzó con una viejuna que iba con su perrillo, el animalillo, de raza perro patada, comenzó a ladrarle (como hacen con casi todo el mundo) y el guiri en vez de soltarle cualquier improperio intento hacerse amigo de él. Para ello se puso a cuatro patas y le empezó a ladrar, el perrillo hizo lo mismo, fijaros que por un momento hasta pensé que estaban comunicándose entre ellos. Pero al final, la viejuna acabó cortando el rollo cogiendo al perrete y pirándose de allí a pesar de los ladridos de pena del guiri.

Vuelta a su forma humana, el guiri decidió fumarse un cigarrito, cogió el tabaco sin problemas pero tuvo la mala suerte que al sacar el mechero del bolsillo se le cayó al suelo. Vaya, ahora tendría que agacharse, y es lo que hizo pero tuvo de nuevo la mala fortuna de que a causa de un movimiento de tierra bajo sus pies, cayó de culo. El tío se descojonaba mientras tirado en el suelo se estiraba para activar los músculos, ya que iba a necesitarlos para volver a ponerse de pie de nuevo. Primero, con mucho esfuerzo se puso a cuatro patas y luego, a pesar de que las piernas le tambalearon un poco, consiguió sostenerse de pie. Y qué mejor para celebrarlo que metiéndose en un bar a tomarse algo.

Ahí es donde le perdí la pista pero seguro que aún le quedaba noche para disfrutar.

jueves, 18 de junio de 2009

Barcelona, bicis y los callos del señor Manolo


Lo prometido es deuda, así que hoy toca hablar del ya lejano puente, aunque sólo hayan pasado cuatro días desde que estaba tan feliz sin trabajar (tampoco me quejo que este finde me voy a Alicante). Lo cierto es que por muy increíble que pueda parecer, no hice ninguna de las mías, me lo pasé estupendamente y desconecté un montón.

Pero como podéis suponer, esté donde esté ahí habrá una viejuna dispuesta a protagonizar un post en este cutreblog. Y allí estaba la viejuna de turno junto a dos viejunas más, el marido de una de ellas, y una chica joven que no sé que pintaba, sentados en la terraza del bar más cutre de toda la calle. Y cómo no, si hay 30 bares con terraza el Chasky siempre acabará en el más cutre salchichero: “El bar Manolo”.

Pues eso, que estaban los viejunos con la jovuna cenando algo tan ligero como unos garbanzos con callos, tan felices ellos:

- María, si es que pareces otra, no sé, no me hago a tu cara ahora – le dice el marido a la que debía ser su mujer.
- Pues así estoy más hermosa – le responde.
- Sí, tú crees que a estas alturas porque te quites el bigote vas a estar más hermosa, jajajajja – se descojonaba el hombre.
- Ain, anda que cómo eres – salió la jovuna en defensa de la mujer.
- Jjajajaja, aunque la mona se vista de seda, mona se queda, jjajajajaja, seguía partiéndose el culo el viejuno.

En esto que pasan dos bicis por la acera, estando a punto de atropellar al bueno del Manolo que acababa de llevar una cerveza y una fanta naranja a unos guiris (que por cierto le habían pedido primero cava, les puso una cara que era un poema). Los de las bicis siguen para adelante y todos nos quedamos diciendo que ya les vale, teniendo el carril bici al lado. Pero todavía faltaba por hablar la más viejuna de la terraza, que rondaría los 70, muy prudente ella terminó de masticar bien los callos antes de gritarles a los bicicleteros: “¡¡¡Como me levante os parto la cara!!!”.

Upppsss...

Todos nos quedamos boquiabiertos, ¿a qué venía ese ataque de ira?, ¿quizás fue la excesiva injesta de intestinos de cerdo, o acaso la señora tenía rabia contenida por algún motivo? Lo que sí senti fue terror, estoy seguro de que aquella señora les hubiera dado dos manguzadas al que se hubiera puesto delante. En cualquier caso después todos nos reímos, incluídos los guiris que lo debían estar flipando con el espectáculo.

Por cierto, jamás he comido una tortilla de patatas tan mala como la del señor Manolo.

Y ya por último aprovecho el post para decir que también vi como robaban en el metro a unos guiris, y enseñaros una foto que hice a una bici navideña cerca de la Sagrada Familia.


jueves, 4 de junio de 2009

Mi capacidad destructora se ha agravado


Retomando lo que os contaba en el post anterior, mi preocupación sobre la capacidad devastadora que poseo ha aumentado una burrada tras la última cagada. He dejado las figuritas y vasos por empresas mucho mayores.

Salíamos de una reunión una compañera, un compañero y yo, y para regresar al curro fuimos a una parada de taxis para coger uno. Nos dirigimos al que estaba en primer lugar cerca de un árbol, el compañero se subió detrás y me dijo que me pusiera yo delante. Pues nada, abrí la puerta delantera y no, que ya os veo venir, no le pegué al árbol con la puerta, tuve cuidado en no hacerlo. ¿Dónde me había quedado?, ahhh sí, abrí la puerta y me senté cuidadosamente porque iba cargado. En el momento en que me subía también entró en el coche la otra compañera, mientras tanto yo cerré la puerta.

Curiosamente la puerta presentó algunas dificultades para ser cerrada, como si su resistencia fuera mayor a cuando la abrí hace tan solo unos segundos. En cualquier caso la cerré y comencé a ponerme el cinturón. En esto que el taxista sale del coche y se dirige al lado en el que yo estoy, miro a través del cristal para ver qué ha ocurrido y observo que junto al árbol está el guardabarros de la puerta, yaciendo inerte en el suelo. Mis compañeros se empezaron a descojonar pero a mi no me hizo gracia, seguro que aquel taxista estaba loco, iría al maletero y sacaría un cuchillo de un metro para separarme la cabeza del resto del cuerpo. Afortunadamente no fue así, colocó la pieza de nuevo en la puerta a base de hostias y volvió a entrar en el coche.

- ¿Qué ha pasado? – logré decir tartamudeando.
- Pues que al subiros en el coche, por el peso ha bajado el coche y la puerta se ha quedado atascada en la raíz del árbol.

También me podía haber dado cuenta al cerrar la puerta que algo ofrecía resistencia, pero no es plan de que nos llame gordos a la cara, que al menos yo estoy en mi peso ideal.

martes, 2 de junio de 2009

La torpeza destructora


A estas alturas ya no es necesario que os diga que tengo un don innato para cargarme figuritas decorativas, jarrones, cestas, vasos o platos; en resumen que cualquier cosa rompible con un leve golpe sufre peligro en mi presencia.

Más o menos puedo decir que tenía controlada la enfermedad, lo que hacía era extremar el cuidado cuando iba a casas ajenas concentrándome al máximo en no liar alguna, aunque muchas veces pierdes unos segundos la concentración y la montas:

- Tranquilo, no pasa nada, si era una figura que ya no me gustaba – diría, por no tirarme por la ventana, la dueña de la figurita de 100 años de antigüedad del famoso escultor Rodolfo Abollado y que le regaló su bisabuela, a la que conoció tan solo durante 5 años de su vida, para que se acordara siempre de ella.

- La verdad es que no pegaba con la casa, al final te he hecho un favor, jejeje – diría para darle un toque de humor a la cosa, mientras me fulminan con la mirada.

Esta figurita después de tirarla y romperse en pedacitos es para rematarla

Lo de que me fulminen con la mirada ni si quiera lo llegaría a sentir porque ya tendría a la neurona preocupada en cualquier otra tontería. Aunque tampoco hay demasiado problema en no enterarme en ese momento de que mi vida corre peligro, ya me contará alguien más tarde el valor sentimental y económico de la dichosa figura horripile.

Y a qué viene todo esto, os preguntaréis. Pues aunque no os lo podáis creer mi enfermedad se ha agravado, he pasado a un nivel superior de torpeza destructora. Pero mejor os lo cuento en el siguiente post que hoy no puedo seguir escribiendo, estoy muy preocupado.

domingo, 24 de mayo de 2009

Malditos pimientos infiltrados


Ayer me acordé de todo lo acordable cuando un diminuto pimiento de padrón me destrozó la lengua y la garganta. A los pimienticos estos se les podría comparar con las personas, aparentemente todos son buenos pero hay aproximadamente un 10% que son unos hijos de… su madre (humana o pimiento según el caso).

Fijaros que fino me he vuelto que no he dicho que son unos hijos de puta
.

El caso es que los pimientos estos son unos traidores, adoptan el mismo tamaño y color que sus vecinos buenos, que por cierto bien ricos que están, para clavarte una puñalada trapera. Y precisamente ayer la sentí que se me clavaba hasta dentro porque me dejó insensible la boca y la garganta durante un buen rato, sensación que no cambió a pesar de beber agua, comer pan o filetaco.

Pensándolo bien, en vez de retorcerme de picor y quejarme, aprovechando la insensibilidad que tenía en aquel momento, debería haberme comido todos los pimientos y así matar a los traidores que quedaran.

miércoles, 20 de mayo de 2009

La primavera la sangre altera y las parejas se pelean


Esto de que la primavera la sangre altera debe ser verdad, pero por lo que estoy viendo a mí alrededor, este año no se está entendiendo como algo positivo, o al menos eso me lo parece a mí.

Digo esto porque últimamente veo muchas peleas entre parejas, en restaurantes, en el metro, y sin ir muy lejos ayer presencié una riña en medio de la calle. Un tío sacaba a la que debía ser su novia del coche, ésta le propinó un puñetazo en la espalda, sin ni siquiera girarse él se volvió a meter en el coche y arrancó, dejando a la moza en medio de la carretera, la chica muy excitada le gritó, mientras el coche se perdía poco a poco, que le tenía que devolver un montón de cosas. La tía se quedó parada unos segundos y se puso a llorar a lágrima viva, cuando reaccionó un poco se dirigió a un coche aparcado a escasos metros, se montó en él y arrancó probablemente rumbo a una vida totalmente nueva.

Y como decía al principio, como esta peleilla ya he visto unas cuantas esta primavera. Crucemos los dedos para que el Cupido malo no nos clave a ninguno de nosotros una fecha envenenada.

lunes, 18 de mayo de 2009

Llega el calor y con él las peleillas durante la madrugá


ZZZZZZZzzzzzzz

- Hijo de puta, baja si tienes huevos que te voy a partir la cabeza.
- Como me vuelvas a amenazar llamo al 092, imbécil.
- Desgraciao de mierda, baja si eres hombre.

Llega el calor y con él las peleillas a las 2 de la madrugada.

Ya no sé si me voy a poder volver a quedar dormido…

ZZZZZZZzzzzzzz