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domingo, 25 de octubre de 2009

Mejor no tener suerte que tener mala suerte


Si nos pusiéramos a hacer una lista de la cantidad de gente que ha pasado por nuestras vidas, a las que hemos conocido en mayor o menor medida, seguramente algunos de nosotros ya tendría tarea para varios años.

¿Qué será de cada uno de ellos, cómo les irán las cosas? Seguramente habrá de todo, a los que les vaya estupendamente, mil veces mejor que a nosotros, y también indudablemente a los que les vaya mucho peor. Creo que en la vida la suerte es un elemento esencial, en muchas de las cosas importantes de nuestra vida no hemos intervenido para nada, por una casualidad no hemos topado con esa persona que nos hace tan feliz, con un trabajo en el que nos sentimos a gusto y ganamos una pasta, o ha salido ese número en la lotería que da un giro radical a nuestra vida. Esto es la suerte.

Creo en la suerte, sí, pero no creo que la suerte sea decisiva en la vida, cada uno de nosotros ha de buscarla, currárselo, y si nunca la encontramos no pasa nada, podemos ser igual de felices. Digo esto porque prefiero mil veces no tener suerte, tener que esforzarme por lograr algo y dar lo mejor de mi mismo en cada minuto de mi vida que tener mala suerte. Y para mí la mala suerte tiene un nombre: enfermedad. Puedes llevar una vida sanísima pero no estás a salvo de una enfermedad grave que condicione el resto de tu vida, o que incluso acabe con ella antes de lo que te gustaría.

Toda esta reflexión viene a cuento de que recientemente me han comentado que dos chavales con los que solía jugar al frontón están jodidos con sus enfermedades. Uno de ellos a los que hacía mucho que no veía tiene una extraña enfermedad en los huesos, parecida a un cáncer, ha sido tratado en EE.UU. y parece que está mejor pero el asunto parece muy serio. Con el otro últimamente coincidía de vez en cuando, pero le veía en muy baja forma, fallando bolas fáciles y la causa me la dijeron ayer: tiene esclerosis múltiple.

No cabe duda de ellos han de seguir luchando por ser felices y que no es el fin del mundo pero es una puta mierda que la mala suerte de una enfermedad caiga sobre ti. A veces pensamos que no tenemos suerte en la vida, que nos podría tocar la lotería para que cambiara, pero sólo con pensar un poco podemos llegar a la conclusión de que en realidad muchos de nosotros somos muy pero que muy afortunados.

domingo, 13 de abril de 2008

El chulo del frontón

¿Cuántos de vosotros aborrecéis a los chulos? Seguro que al 95 % no os molan nada, pero entonces por qué la gente es chula o va de chula, ¿es que no se dan cuenta de que va en contra de ellos mismos?.

Pues parece que no, el caso más extremo es el de un tío que va a jugar al frontón y que se cree el mejor. Es innegable que es bueno pero hay otros tantos que le pueden ganar aunque él achaca eso a su forma física: "Si yo me cuidara no me ganaba nadie, con el golpe que tengo sería invencible, lo que pasa es que me gusta mucho comer y la juerga".

Si yo fuera como él podría también decir: "Si tuviera superpoderes dominaría el mundo, con lo friki que soy sería invencible, lo que pasa es que no tuve suerte de nacer con poderes".

De todas formas, allá él con su bocaza, lo que está claro es que a la gente ya le está empezando a caer muy gordo.

martes, 26 de junio de 2007

Al rico pelotazo, oigaaaa!!!!!

Como sabéis los que me lleváis leyendo un tiempo además del furgol hay otro deporte que practico frecuentemente, el frontenis. También sabéis que por culpa del fútbol estoy casi siempre con algún golpe, herida o rasguño, es lo que tiene esto, lo llevo con resignación.

El frontón en cambio al no ser un deporte de contacto la probabilidad de magulladoras son menores aunque ni con esas me libro de los golpes. Mirad que bonito costado me han dejado tras pegarme un pelotazo este fin de semana:

Estoy seguro que alguien en los comentarios dice que el deporte es malo, si ya lo sé pero no aprenderé nunca. Por cierto, me encontré al Julián, y como no, iba con su cartón de vino y coca-cola para prepararse un rico calimocho, menudo pedo que se pilló el colega. Me contó algunas cosas muy pero que muy interesantes, a ver si hago un post con algunas de ellas.

martes, 30 de enero de 2007

Zapatillas J'hayber

¿Quién no recuerda estas grandes zapatillas? Recuerdo haber visto las J'hayber allá a finales de los 80 cuando se empezaron a poner de moda y desde entonces siempre ves a alguien con ellas por la calle.

Ahora mismo ya no ves a la muchachada con ellas pero sí a aquellos adolescentes que las llevaron hace quince o veinte años y ya andan por la treintena y cerca de la cuarentena (cuarentena de tener cuarenta años, no de permanecer aislados por viejunos). ¿Qué podemos decir de estas zapatillas? Lo primero señalar el pedazo de suela que tienen de manera que te duran una eternidad hasta que te comes toda, además de eso son casi indestructibles, pero también tienen sus defectillos, por ejemplo pesan una barbaridad y parece que lleves dos bolas de esas de presos sujetas a ellas, y encima ya están un poco pasadas de moda.

A mi me compraron unas hace un porrón, iba al cole y mis padres me las pillaron a pesar de lo que costaban porque me cargaba todas las zapatillas en nada, culpa de eso la tiene mi irrefrenable impulso a pegar patadas a todo lo que veía en el suelo. Sin duda, fue un acierto porque me duraron un montón y además iba tan chulito con mis zapatillas de marca.

Otros especímenes de la sociedad que hacían uso de estas grandes zapatillas eran los yonkis de mi barrio, todos iban con sus zapatillitas llenas de suciedad, los más avispados decidieron comprárselas negras así no se notaba tanto la mierda y además iban a juego con sus pantalones negros hiperajustados a sus piernas de alambre. También podías ver a los heavys con estas zapatillas negras que combinaban perfectamente con sus camisetas de Iron Maiden o Manowar. Actualmente puedo ver a una legión de jhaiberos entre los flipados y viejos que van a jugar al frontón al que suelo ir.

viernes, 17 de noviembre de 2006

Julían y el messenger

El miércoles me encontré a Julián con un calimocho en la mano y le pregunté qué tal le iba, hacía tiempo que no le veía y parece que sigue sin curro el pobre. Sin querer acabamos hablando del messenger. Al parecer le da a los cacharros estos, solo espero que no entre en mi blog y descubra que hay algún cabrón que escribe sobre él. Bueno, pues me dijo que está viciado al messenger y que habla con unas cuantas chavalas para ver si se las liga.

- Uyyyyy, ¿pero entonces hablas por el messenger con tías para ligar?
- Pos claro, ¿para qué sino?
- Pues yo que sé, para conocer a gente maja por ahí.
- Buahh para eso ya tengo a mis colegas, yo quiero conocer a tías para follar.
- Jope tío, qué bestia eres, bueno ¿y has quedado ya con alguna?
- Queva, las cabronas no quieren quedar contigo si no les mandas la foto.
- ¿Y se la mandas?
- Pos claro, pero luego me dicen que no quieren quedar.