Si nos pusiéramos a hacer una lista de la cantidad de gente que ha pasado por nuestras vidas, a las que hemos conocido en mayor o menor medida, seguramente algunos de nosotros ya tendría tarea para varios años.¿Qué será de cada uno de ellos, cómo les irán las cosas? Seguramente habrá de todo, a los que les vaya estupendamente, mil veces mejor que a nosotros, y también indudablemente a los que les vaya mucho peor. Creo que en la vida la suerte es un elemento esencial, en muchas de las cosas importantes de nuestra vida no hemos intervenido para nada, por una casualidad no hemos topado con esa persona que nos hace tan feliz, con un trabajo en el que nos sentimos a gusto y ganamos una pasta, o ha salido ese número en la lotería que da un giro radical a nuestra vida. Esto es la suerte.
Creo en la suerte, sí, pero no creo que la suerte sea decisiva en la vida, cada uno de nosotros ha de buscarla, currárselo, y si nunca la encontramos no pasa nada, podemos ser igual de felices. Digo esto porque prefiero mil veces no tener suerte, tener que esforzarme por lograr algo y dar lo mejor de mi mismo en cada minuto de mi vida que tener mala suerte. Y para mí la mala suerte tiene un nombre: enfermedad. Puedes llevar una vida sanísima pero no estás a salvo de una enfermedad grave que condicione el resto de tu vida, o que incluso acabe con ella antes de lo que te gustaría.
Toda esta reflexión viene a cuento de que recientemente me han comentado que dos chavales con los que solía jugar al frontón están jodidos con sus enfermedades. Uno de ellos a los que hacía mucho que no veía tiene una extraña enfermedad en los huesos, parecida a un cáncer, ha sido tratado en EE.UU. y parece que está mejor pero el asunto parece muy serio. Con el otro últimamente coincidía de vez en cuando, pero le veía en muy baja forma, fallando bolas fáciles y la causa me la dijeron ayer: tiene esclerosis múltiple.No cabe duda de ellos han de seguir luchando por ser felices y que no es el fin del mundo pero es una puta mierda que la mala suerte de una enfermedad caiga sobre ti. A veces pensamos que no tenemos suerte en la vida, que nos podría tocar la lotería para que cambiara, pero sólo con pensar un poco podemos llegar a la conclusión de que en realidad muchos de nosotros somos muy pero que muy afortunados.



