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martes 2 de septiembre de 2008

Chasky vs. Viejuna (one more time)

Estaba hoy en el metro rumbo al curro cuando entra una señora de alrededor de 60 años y se sienta a mi lado. No lleva el móvil en la mano escuchando música a toda leche, no huele mal y tampoco invade mi espacio vital así que perfecto. Perfecto a priori.

Aquello que parecía un viaje donde iba a poder leer tranquilamente se convirtió en una tortura, así que mi consejo de hoy es que no os fiéis de las apariencias. Las primeras paradas con aquella señora al lado pasaron volando, estaba totalmente metido en mi libro así que no me enteraba de nada de lo que ocurría a mi alrededor. Pero llegó un momento en el que comencé a sentir el brazo congelado, parece que también es casualidad, uno de los pocos días que llevan puesto el aire acondicionado en el metro y encima tengo a una tía al lado abanicándose (y abanicándome).

Sin exagerar, tenía el brazo helado y con la piel de gallina de la ventisca a la que se veía sometido, y no de aire caliente como suele suceder, en este caso gracias al aire acondicionado lo que me llegaba era aire frío. Comencé a mirarla, a fijar mi atención en su puñetero abanico negro con flores, la miré nuevamente para ver si se daba cuenta que tenía el punto de mira desviado y que no quería recibir aire fresco; y vaya si se dio cuenta de ello: dos segundos después aumentó la velocidad de su objeto del infierno y ya no sólo helaba mi brazo derecho sino que ahora un chorro de aire frío era proyectado a un ritmo constante cada medio segundo por todo mi cuerpo. ¡¡¡Me cago en la puta vieja, en sus putos calores y en su puto abanico!!!

Finalmente llegué a mi destino, bajándome con un carámbano colgando de mi nariz y con un frío atroz; además fue estupendo el contraste con la temperatura de la calle. Y nada más llegar al curro me dicen:

- Hostias Chasky, ¿qué te ha pasado en el pelo que lo tienes pa un lao?

Así da gusto comenzar el día, pero lo peor es que después de comer empezó a dolerme la garganta y ahora tengo un ejército creciente de mocos haciendo una orgía en mi pobre garganta, reproduciéndose mientras adoran a un abanico negro con flores.

martes 24 de junio de 2008

Llegó el calor y con él las peleas

Pues sí, ya tenemos el calor aquí entre nosotros y con él las peleas en la oficina por culpa del aire acondicionado. En esta época las oficinas se dividen en tres bandos: los calurosos, los antiaire acondicionado y los neutros.

Los calurosos: suelen decir indirectamente que hace mucho calor en la oficina, van tirando pullitas poco a poco a los antiaire acondicionado y queriendo ganarse a los neutros. Suelen decir continuamente frases como: “qué calor hace aquí”, “esto es una sauna”o “tengo un rodalazo perenne en la camisa de lo que me suda la sobaca”.

Los antiaireacondiconado: estén o no malos no paran de toser, te contarán mil y una historias sobre lo malos que son estos aparatos y que por su culpa estamos todos enfermos. Dirán frases como: “qué frío hace aquí”, “qué derroche innecesario de energía” o “acabo de venir de echar un caño y en vez de echar el meao líquido ha salido en cubitos”.

Y por último los neutrales: como en muchos otros temas de la oficina no se mojarán ni aunque les vaya la vida, y a pesar de sufrir las presiones de los otros grupos para que se unan a ellos seguirán diciendo: “a mi me da lo mismo” o la repetida “podemos poner un rato el aire y quitarlo otro, así todos estamos conformes”. Pero eso es lo que el cree, el armisticio entre los dos bandos es imposible, la guerra por el aire acondionado no tiene fin.

domingo 25 de mayo de 2008

La vida moderna

Si echamos la vista atrás, al inicio de los tiempos, el ser humano lleva en la tierra dos millones de años y en todo este tiempo ha evolucionado de manera sorprendente en todos los sentidos. Pero no tenemos que irnos tan atrás, ni si quiera siglos, para percibir cambios en la sociedad y más en este momento en el que los avances tecnológicos modifican nuestra vida de la noche a la mañana.

Es evidente que estos avances son positivos puesto que nos facilitan muchas tareas pero tienen una vertiente perversa, poco a poco y sin darnos cuenta van acelerando nuestra vida. Ahora todo se hace con mucha más urgencia, en algunos casos ni si quiera nos paramos a pensar en lo que tenemos que hacer, simplemente lo hacemos. En el trabajo vamos a mil por hora; no comemos, engullimos; consumimos música sin escuchar un disco más de dos veces; vamos al gimnasio a machacarnos en el menor tiempo posible; paseamos por centro comerciales siguiendo al culo al de delante y mirando ropa en tiendas atestadas de gente. ¿Acaso no estamos nosotros mismos convirtiéndonos en máquinas?

Un ejemplo de que cada día utilizamos menos el cerebro lo tenemos en el cine. No voy a entrar a valorar la calidad de las películas de ahora con las que se hacían en décadas precedentes, sino en la actitud con la que vamos al cine. Nuestros padres y/o abuelos cuando se acercaban al cine iban a ver una película, sólo eso, centraban toda su atención en ello porque probablemente sería la única vez que la podrían ver. Atendían a cada palabra de los diálogos y no se perdían el más mínimo detalle, sin embargo ahora prestamos más atención al tanque de palomitas o a meterle mano a nuestra pareja en la oscuridad de la sala, como siempre nos podremos bajar la peli o alquilarla no hay problema. Antes si querías ver una película de nuevo debías pagar otra entrada en el cine, además no te podías dormir porque una vez la quitaran de la cartelera se acabó, las cintas dormirían en el fondo de armarios fuera del alcance de la gente común.

A veces es inevitable vivir acelerado si se quiere subsistir, pero dedicarle diez minutos al día en reflexionar hacia donde vamos es muy sano.

jueves 15 de mayo de 2008

Un niño a un abrigo pegado

Yo creía que era un vago, toda la vida lo he pensado aunque ahora me doy cuenta de que comparándome con otros no es así, sobre todo si lo hago con mi primo.

Es el colmo de la vaguería y en parte por la videoconsola pequeñica que tiene que no deja descansar. Lo más impresionante es que llega a cualquier casa y el tío no se quita el abrigo, sólo si su estancia va a ser larga lo hace, en caso contrario puede aguantar con él puesto aunque los churretones de sudor le llenen la frente. Es más, yo creo que ni se da cuenta de que está sudando de lo concentrado que está en matar zombies.

Siempre he pensado que jugar con la videoconsolsa un rato está bien y que a veces es inevitable viciarse un poco, o un mucho, pero esto ya me parece demasiado. Sin embargo los padres no le dan importancia: "Tranquilos, no se suele quitar el abrigo en ningún sitio". Muy bien pero si se queda pequeñico porque no puede crecer por culpa del abrigo no le echéis la culpa a los videojuegos, a lo mejor la culpa es vuestra.

jueves 13 de marzo de 2008

Champú para lo que más quieres

Es increíble la cantidad de productos para la higiene que hay, antes con un sólo jabón te servía para tu aseo personal, para lavar la ropa e incluso para lavar los platos; sin embargo ahora te pierdes con tantos champús, geles, desodorantes o cremas hidratantes.

Al final seguro que llegamos a tal grado de especialización que nos harán los productos a medida, y por supuesto nos cobrarán una pasta por ello. Dentro de esta especialización existirá un gel específico para cada parte del cuerpo: para los brazos, la planta de los pies, los sobacos, la nariz. Sí, sí, reiros pero los hombres ya podemos comprar jabón para lavarnos los huevos. Se encuentra a la venta en internet y el frasco de 350 ml. te sale por 4,50 euros, un poco caro así que supongo que te dejará las partes nobles bien limpitas.

jueves 27 de diciembre de 2007

Practicando mi última manía

Por qué se me ocurriría contaros ayer lo de mi manía de quitarme la camiseta cuando voy al baño a plantar un pino. Lo digo porque ayer, y hoy aún sigo igual, estoy con gastroenteritis, motivo por el cual me paso bastante tiempo con el culo pegado a la taza del váter.

Tampoco quiero entrar en demasiados detalles marranos pero sí quería contaros que AYER FUE UNO DE LOS PEORES DÍAS DE MI VIDA.

¿Por qué os preguntaréis? Muy fácil, yo os lo cuento. Ayer fui a cambiar las cuerdas de mi raqueta a pesar del dolor de barriga, tampoco iba a tardar tanto, fui a una tienda a 4 paradas de Metro de mi casa. Llegué a la tienda sin problemas, les dejé mi raquetita y de vuelta a casa, pero mientras iba a entrar al metro me entró un retortijón de los chungos, un goterón de sudor cayó lentamente por mi espalda mientras sentía una tremenda presión en el ojete. Uffff, me parece que lo iba a pasar realmente mal. Pero no lo pasé mal, lo pasé peor, las cuatro estaciones más largas de mi vida, aguantando como un campeón a riesgo de reventar, al final pudo ser peor el remedio que la enfermedad pero logré llegar a mi estación.

Una vez en la calle debía andar alrededor de 5 minutos para llegar a mi casa y al ansiado trono, aceleré el paso, no, no, mejor no porque al andar deprisa el problema era menos controlable. Al final logré encontrar un buen ritmo, que acompañado por una acompasada respiración me permitieron llegar al portal. Subí las escaleras quitándome el abrigo, abrí la puerta y en menos de dos segundos estaba en el baño bajándome los pantalones; solté todo el sufrimiento de manera inmediata mientras fiel a mi manía me quitaba el jersey y la camiseta para estar más cómodo.

Esa fue la tercera de las seis veces que en el día de ayer senté el culo en mi querido baño. Hoy ya llevo una.

jueves 20 de diciembre de 2007

Razones por las que no soporto al dentista

- Tienes que tener la boca abierta todo el rato y aunque soy un poco bocazas no tengo la culpa de no tenerla enorme, sin embargo mi amigo dentista no para de decirme que la abra más. Hasta los cojones acabo de abrir tanto la boca.

- El puñetero sonido del torno, veinte minutos escuchando el tzuuuuuuuuuu del aparato son suficientes para tener veinte días de pesadillas. En estos sueños malos los personajes que aparecen en ellos no hablan, sólo emiten un sonido: ¡¡¡tzuuuuuuuu!!!.

- Odio cuando mi amigo dentista me dice: "Te va a doler un poquito, aguanta". Y una leche un poquito, si te dice eso, malo, no le creáis, te va a hacer soltar lágrimas de dolor.

- No soporto cuando mi amigo dentista y su asistente femenina traman maldades para hacerle a mi maltrecha muela. La asistenta dice viendo la radiografía: "¿Hacemos un loquesea, verdad?; mi amigo que es un cabroncete (requisito indipensable para ser dentista) diría: "Creo que mejor vamos a arreglar la avería con una ñapaqueduelemás". Estoy seguro que de dos opciones escogería la que más duela porque le gusta ver sufrir a la gente.

- Pero la peor de todas es cuando mi amigo dentista habla con la asistente sobre cosas banales: "Pues sí, en esta emisora echan más o menos la misma música que en Kiss FM, alguna cosa rara de vez en cuando pero es muy parecida a la otra". Joder yo estoy desencajándome la mandíbula para abrir la boca lo más posible, temblando de miedo escuchando el torno, aguantando el dolor, acojonado por las próximas maldades a las que voy a ser sometido y él hablando de la puta música que ponen en la radio. Se me ocurre que él podría abrir la boca, un poquito más, abre, abre a tope, muy bien, ahora vas a sentir la radio dentro de tu enorme bocaza.

Al final pienso en que es por mi salud porque sino ya le habría torneado el pescuezo a mi amigo dentista.

lunes 17 de diciembre de 2007

Bonita conversación

Contexto:
- Fin de semana
- Un vagón del metro.
- Hay un grupo de adolescentes, chicos y chicas.
- Una de las chicas tiene un herpes en los labios.
- Los chicos se ríen del herpes.
- La chica está mosqueada porque con el herpes no está todo lo mona que ella querría.

Conversación a gritos:

- Chico tocapelotas: Lucía, ¿qué te pasa hoy?.
- Lucía (alias La Herpes): Que te den por culo.
- Chico tocapelotas: ¿Dónde tienes el herpes?
- La Herpes: En el coño, gilipollas.


Consejo: Es importante la higiene íntima.

domingo 18 de noviembre de 2007

Las tragaperras

Si os fijáis en el nombre de la máquina en cuestión lo dice todo: "tragaperras", es decir, es un cacharro que se traga tu dinero. Y a pesar de ello ¿por qué hay gente que se deja sus euros en ellas? Este es un ejemplo de los muchos que hay en nuestra sociedad, gente con una enfermedad que les provoca no ser capaces de controlarse ante ciertas cosas: son adictos al juego, al alcohol, al tabaco o cualquier otra droga, al sexo...

Hoy he visto a una señora, en el bar al que vamos a tomarnos una cervecita después del fútbol (por cierto después de 3 partidos seguidos ganando hemos perdido), jugando en una máquina. Una tras otra iban cayendo las monedas por la ranura, cuando se le acabaron metió un billete y luego otro hasta que se quedó sin dinero. ¿Pero qué hizo? Pues le pidió al camarero que apagase la máquina mientras iba a por más pasta porque tenía el premio a puntito de salir. A los 5 minutos vuelve con dinero fresco, enciende la máquina y se vuelve a meter en su mundo.

Sin duda es un trastorno psicológico, provocado en primer lugar por una sociedad hipócrita que dice "pobrecitos estos enfermos" pero que después no incita a todos a jugar. Pero la pregunta clave es ¿qué lleva a estas personas a no ser capaces de dominarse? En mi opinión se debe a una falta de equilibrio en sus vidas, seguramente tengan un vacío provocado por alguna situación concreta y para no enfrentarse a ella pasan un rato echando dinero en una máquina, sin embargo al final se encontrarán con dos problemas. Además seguramente el nuevo sea aún más complicado de resolver puesto que los afectados no suelen reconocer que lo tienen, como en cualquier adicción dirán frases como "yo controlo".

Lo que tengo claro es que en estas enfermedades psicológicas podemos caer todos, lo único que nos queda es fortalecernos mentalmente y buscar un equilibrio que incluso el problema más gordo no sea capaz de derrumbarlo.

domingo 28 de octubre de 2007

La plaza de la vida y la muerte

Estábamos a mediados de los años 80, llegaba a casa después del colegio, hacía corriendo los deberes, rápidamente me calzaba mis zapatillas, cogía mi balón y me largaba a jugar un rato al fútbol o a las canicas. Eran días felices, en el colegio me lo pasaba bien, me gustaba aprender y tampoco necesitaba esforzarme demasiado, de forma que no era un suplicio pasar gran parte del día allí metido. Por otro lado el colegio estaba a 1 minuto de mi casa y salíamos a jugar a la plaza en el que estaba situado.

Pero dicha plaza era la cara por la mañana y la cruz por la tarde, además la cruz se iba haciendo cada vez más grande según avanzaba el día, por la noche era mejor evitar la zona. La plaza y un pequeño callejón cercano con un jardín pelado se llenaban de zombis, merodeadores de las sombras, apestados de la sociedad que encontraron un lugar en el que saciar su sed de heroína, una plaza en la que horas antes un grupo de niños la llenaban de ganas de vivir.

Siempre recordaré las advertencias de mis padres de que no me acercara a los drogadictos y que no tocara las jeringuillas que a veces nos encontrábamos. He de decir que no vivía ni vivo en ningún barrio marginal, es simplemente un barrio de gente humilde y trabajadora, pero en aquellos años 80 la droga enganchó a una generación de jóvenes. Faltaba información, se quería vivir a tope, había ansías de rebeldía y algunos cayeron en la trampa. Muchos de aquellos yonkis murieron, otros siguen vivos aunque no podrán borrar las secuelas de aquellos días en los que se pinchaban en la plaza de mi barrio. Pero a pesar de las advertencias yo no sentía peligro en ellos, nunca se metieron con ninguno de los críos que jugábamos al fútbol, de hecho en alguna ocasión nos pedían la bola para dar unos toques, dos o tres como máximo puesto que se tambaleaban en sus patas de alambre terminadas en zapatillas J’hayber.

Me pregunto si habría acabado como ellos si en aquella época en vez de tener 7 u 8 años hubiera tenido diez más, nunca lo sabré pero lo que sí tengo claro es que nadie estaba a salvo del peligro de la droga. Por eso este post de reconocimiento para aquellos pocos vecinos que lograron salir del agujero y consiguieron rehacer su vida.

miércoles 29 de agosto de 2007

Noches con ritmo

Generalmente en verano uno duerme algo menos: hace más calor, al haber más horas de sol te acuestas un poco más tarde, muchas veces hay chavales hablando en el parquecillo de debajo de mi casa...; pero hay una cosa que no soporto y que me impide conciliar el sueño, es algo superior a mi: no soporto los ronquidos. Y os preguntaréis quién es el causante cuyos ronquidos no me dejan dormir, pues creo que es un tío de enfrente, le he visto alguna vez y es hermosote, más que un 4 x 4 parece un 5 x 5, con su buena barriga y pecho amplio para generar potentes reverberaciones al roncar.

Con la llegada del verano el hombre abre la ventana para no asfixiarse, como hacemos todos, pero lo que no se ha debido dar cuenta aún cuando pasea por el barrio es que las ojeras que llevamos todos los vecinos son causadas por él, en cambio el menda está tan fresco. Lo que no me imagino es a la pobre mujer soportando semejantes berridos a escasos centímetros del mastodonte, lo mismo es sorda. ¿Y la hija que hará para dormir? Lo digo porque la tía está potentorra, no tiene bolsas en los ojos y se la ve fresca y lozana algunas veces que la veo por la mañana. A lo mejor la moza se pone unos tapones cojonudos para los oídos o ha insonorizado su habitación, no tengo ni idea pero debe tener superpoderes para dormirse estando tan cerca de la mala bestia.
En cambio yo lo he intentado todo, con tapones en las orejas le oigo igual y si cierro la ventana no me puedo dormir por el calor, así que ya como último recurso he tenido que recurrir a la imaginación. Comenzé contando ovejitas, cerditos y Rajoys pero no funcionaba, incluso con los Rajoys el insomnio se complicó; a continuación pasé a adaptar mi respiración a los ronquidos del tío, parece que la cosa iba mejor pero no me acababa de relajar del todo. De todas formas ahí debía estar la solución así que poco a poco fui perfeccionando una técinca que me permite dormir aunque sea después de un tiempo considerable. Lo que hago es utilizar el sonido más o menos uniforme y rítmico de los ronquidos para añadirle una serie de sonidos procedentes de mi cabeza, el resultado son lindas tonadas que no recuerdo a la mañana siguiente pero con las que al menos pude conciliar el sueño. Aún así espero que pronto llegue el frío y el tenor cierre las putas ventanas porque nos tiene fritos a todo el barrio.

lunes 27 de agosto de 2007

Los niños-crema

Seguro que esto os ha ocurrido a vosotros también porque me parece a mi que todos hemos tenido que pasar por una situación similar: ¿por qué nuestras madres tenían la manía de embadurnarnos todo el cuerpo con una capa de varios centímetros de grosor de crema protectora cuando íbamos a la playa?

Mi madre me decía: "Hay que protegerse bien del sol porque sino te vas a quemar". Yo no le llevaba la contraria porque tampoco suponía demasiado esfuerzo para mi que me echara crema, pero en seguida me daba cuenta de que me había echado medio bote de protector solar.

- Mamá, ¿no me has echado demasiada crema?
- Que va hijo, eso lo chupa la piel en seguida.

Y una leche absorve la piel eso en seguida, ibas con una capa blanquecina sobre ti y haciendo el ridículo en la playa, todo el mundo decía: "Mira un niño-crema"; sí, era un niño crema pero por poco tiempo porque rápidamente le daba una lección a mi madre. Me tumbaba en la arena por arriba, por abajo, de lado y daba una voltereta, resultado: pasaba de ser el niño-crema a ser el niño croqueta. Ahora la gente decía: "mira un niño-croqueta". Mi madre me miraba pensando que lo había hecho a posta:

- ¿Ya te has rebozado de arena?
- Claro mamá, con el porrón de crema que me has echado se me pega toda la arena, la próxima vez échame menos.

La próxima vez había olvidado el susto de ser madre de un hijo-croqueta y volvió a convertirme en su hijo-crema.

martes 3 de julio de 2007

Os lo vengo avisando pero no me hacéis caso

Hoy traigo un documento que espero que sirva para haceros entrar en razón a todos esos jovenzuelos que os la meneáis todos los días. Por mucho que ahora los sexólogos digan que masturbarse no tiene peligro y que es muy sano hacerlo he encontrado algo que lo desmiente.

Se trata de Las fatales consecuencias de la masturbacion, publicado en el Livre sans titre, 2ª ed. Paris, 1844. Aquí podemos encontrar como un zagal de 17 años muere porque tiene el feo vicio de andarse pajeando día sí, día también.

A mi hay varias cosas que me han hecho abrir los ojos, por ejemplo creía que con una pajilla antes de irte a la cama dormías mucho mejor, pues no, el libro este dice que tendrás pesadillas y no podrás dormir. Además en el proceso de deterioramiento físico hasta morir se te caerán los dientes y el pelo, escupirás sangre, vomitarás la comida, se te cubrirá el cuerpo de pústulas, hasta que al final mueras en un horrible tormento. Bueno mejor que veáis vosotros lo que cuenta que es la mar de entretenido seguir la evolución de la enfermedad con sus contundentes imágenes que nos harán abrir los ojos.

De todas formas yo ya he pasado de los 17 y aún sigo aquí haciéndome mis gallolas, aún puedo andar y tengo pelo, no sé, no sé si en realidad lo que querían es meter miedo en el cuerpo a los chavalitos del siglo XIX o soy inmortal. Aún así supongo que si la masturbación se considera una enfermedad debe ser la más extendida del mundo.


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martes 26 de junio de 2007

Al rico pelotazo, oigaaaa!!!!!

Como sabéis los que me lleváis leyendo un tiempo además del furgol hay otro deporte que practico frecuentemente, el frontenis. También sabéis que por culpa del fútbol estoy casi siempre con algún golpe, herida o rasguño, es lo que tiene esto, lo llevo con resignación.

El frontón en cambio al no ser un deporte de contacto la probabilidad de magulladoras son menores aunque ni con esas me libro de los golpes. Mirad que bonito costado me han dejado tras pegarme un pelotazo este fin de semana:

Estoy seguro que alguien en los comentarios dice que el deporte es malo, si ya lo sé pero no aprenderé nunca. Por cierto, me encontré al Julián, y como no, iba con su cartón de vino y coca-cola para prepararse un rico calimocho, menudo pedo que se pilló el colega. Me contó algunas cosas muy pero que muy interesantes, a ver si hago un post con algunas de ellas.

jueves 21 de junio de 2007

Vicente: ¿por qué el agua del mar no quita la sed?

Seguro que muchas veces os habréis preguntado por qué cuando vamos al mar y al venir una ola echamos un trago de agua nos entra más sed. Evidentemente a nuestro cuerpo no le gusta el agua con una abundante cantidad de sal pero no solo eso, sino que como nos pasemos en su ingesta podríamos incluso morir deshidratados.

¿Pero cómo puede ser esto sin en realidad lo que estamos metiendo en el organismo es agua en su mayor parte? Sí, agua pero con sal. Vamos a explicar de manera sencilla qué ocurre en nuestro cuerpo.

El agua de mar tiene una concentración de sal mayor a los líquidos que se encuentran en nuestro organismo, de esta forma si bebemos agua marina se producirá un desequilibrio osmótico. En este momento deberemos eliminar ese exceso de sal, de ello se encargarán nuestros riñones a través de la orina pero para eso es necesario disponer de agua. El riñón no podría producir orina si la concentración de sales es de más de un 2 % y en el caso del agua de mar estamos hablando de un 3 %. Así pues, si no ingerimos agua el cuerpo no tiene otra alternativa que desprenderse de agua para disolver esa sal y así eliminarla. Y si nos desprendemos de demasiada agua podemos correr el riesgo de morir ya que como todos sabemos el cuerpo humano está compuesto en su mayor parte por el líquido elemento.

Como dato curioso comentar que para eliminar un litro de agua de mar habría que beber alrededor de litro y medio. Así pues si os veís perdidos en medio del océano no se os ocurra beber agua del mar porque lo que estaréis es disminuyendo vuestra cantidad de agua en el cuerpo y aumentando en breve la sensación de sed.


Fuentes:
http://www.lcc.uma.es/~ppgg/html/cvida.html

http://www.answersingenesis.org/espanol/docs/mas_agua.asp

jueves 14 de junio de 2007

La mujer con una bala en la cabeza

Hace unos día leí que habían descubierto en China una bala de la Segunda Guerra Mundial en la cabeza de una mujer que sufría migrañas. Al parecer en 1943 la chavala, de nombre Jin (y no se apellida Tonic que sino nos la habría puesto a huevo para hacer unas risas), recibió un tiro por una patrulla japonesa cuando iba a ver a su abuelo, miembro de la resistencia china. La muchacha se recuperó de aquello aunque poco después sintió un montón de dolores de cabeza y fijaros por donde que eran causados por una bala que tenía metida en la chola. Para profundizar más sobre el tema he enviado al Minga a ver si nos cuenta algo más de este sorprendente caso, solo espero que no acabe como siempre.

Muy buenas, aquí me encuentro de nuevo en mi tierra, un día de estos tengo que pedir al Chasky que me deje hacer un reportaje sobre las bellezas de este país, al estilo de los programas que echan por la tele de viajes. Mientras tanto vamos al tajo, en cuanto llegué a la casa de la Jin Guangying (vale sí, el nombre parece de coña pero también lo parecen los de los frikis de la cabecera del Chasky) me recibió su hijo Ron con Coca-Cola (este es más normal, lo véis):

- Minga: Hola buenas, venía a ver a la señora Jin, vengo de Madril para hacerle una entrevista para un blog que se llama Chasky's friki blog.

- Ron con Coca-Cola: Sí, tenía noticias de ello; no hemos ofrecido entrevistas a nadie pero cómo vamos a negarnos a aceptar la solicitud de tan importante medio. Por cierto a mi me gusta las cosas que cuenta el Vicente y la Señora Jacinta.

- ¿Y mi sección no?

- Usted es un guarro.

- Pues no le digo que no, bueno a lo que vamos que tampoco tengo mucho tiempo y quiero pasarme antes de pillar el avión por un puti para hacer el viaje relajadito. ¿me puedes contar algo de cómo actúaba Jin con una bala entre las cejas?.

- Claro, nosotros notamos algo raro porque además de decir que le dolía el tarro echaba espuma por la boca y decía chorradas del tipo: "Jacinta, ¿te echas unas manitas al cinquillo?" o "Chasky majete, guapetón, me gusta tu Morcilla".

- Joder, ¿pero cómo la dejáis leer el blog del Chasky? eso es que le ha leído demasiado y ya estaba delirando, si con que lea mi sección tiene más que suficiente. Seguro que la bala no tenía nada que ver.

- Ya, es que en nuestra familia estamos enganchados a su blog. Además quisimos llevarla al médico pero es que no tenemos casi pelas ni para comer, antes de saber lo de la bala creíamos que era un tumor. Cuando ahorramos un poco la llevamos al médico y descubrieron después de unas pruebas que tenía metida una bala en la cabeza y que los problemas eran debidos a eso. Malditos médicos, se la han quitado pero dos años después sigue igual, diciendo incoherencias y payasadas.

- ¿Podría verla?

- Vamos.

Aquí con una vecina de la Jin que se quiso hacer una foto conmigo

En una salita se encontraba la viejuna Jin enganchada al ordenador con el blog del Chasky en la pantalla y escuchando la canción de la semana con sus altavoces del año la tana. El ordenador no era para menos porque debajo de la mesa tenía a dos nietos dándole patadas a una rueda que al parecer era la que transmitía la energía al equipo, de aquí viene la expresión el ordenador me va a patadas (jódete Vicente que sé más que tú).

- Hola señora, ¿qué tal está después de que la quitaran la bala?.

- De puta pena hijo, ¡¡¡¡¡¡¡coño!!!!!!! si eres el Chino Minga, mi ídolooooooo!!!!!!!!!

- Sí, soy un guarro... ¿ein? ¿cómo? ¿tú ídolo?

- ¿Un guarro? pero si eres el tío más majo que hay, lo que me puedo reir con tus historias, estoy enamorada de ti, quiero un hijo tuyo Minga de mis amores, enséñame tu cosita de procrear majete y hazme una mujerona.

- Esto, gracias pero tenía cita en la peluquería para hacerme un repasito en los pelos de la nariz y llego tarde, taluego.


Ufff, corriendo tuve que salir de allí porque la vieja los cojones salió detrás de mi, supongo que este es el precio que tengo que pagar por ser famoso, pero a veces es duro. Mi conclusión es que esta señora estaba fatal por leer al Chasky y la bala no tenía nada que ver así que yo que vosotros pasaría por aquí con cuentagotas.

miércoles 6 de junio de 2007

Muchas horas de curro

Esto de currar todo el puto día me está matando pero bueno al menos me gano un buen puñado de pelas. Lo único que espero es no joderme la espalda porque estar sentado un montón de horas seguidas es algo insoportable. Yo intento levantarme cada poco tiempo, hacer estiramientos, mirar a lo lejos para que no se te caigan los ojos y todas estas cosas. Aún así es complicado evitar que te pique el culo y encontrar la posición idónea de forma que poco a poco tu ojete se va arrastrando hacia el borde de la silla.


Eso sí, como vea que no puedo atender correctamente el blog tendré que tomar una decisión pero de momento puedo con lo que me echen. Aunque tranquilos que lo último que dejaría sería el blog, además siempre me quedará tiempo para que mi amigo surrealista me invite a una caña y me haga una entrevista:

Aquí la hojita que traía el Chico Surrealista, dice que no se le entiende la letra pero a mi me parece muy legible

martes 5 de junio de 2007

¿Se lavan los tíos después de mear?

Hoy pienso desvelar algo que me puede causar la enemistad de la mitad de la población pero me da exactamente igual porque escribo lo que me da la gana, además en esta vida hay que arriesgarse y por ese motivo no me lo he pensado dos veces. Chicas que leéis esto, estad muy atentas porque lo vais a flipar.

Para que no salgan los listos de turno e intenten refutar mi teoría, he pensado que lo mejor es tomar datos y de esa manera poder apoyarme en los resultados que obtenga para hacer mis conclusiones. Vamos allá: ¿se lavan los tíos las manos después de mear?. Para el estudio tengo la suerte de trabajar en un lugar por cuyos baños pasan distintas personas de forma que la muestra puede ser mayor que si la reducimos a los compañeros de curro, además de este lugar he tomado datos de baños de pubs. Vamos con los datos obtenidos:

- Muestra: 50 personas humanas de género masculino.
- Tíos que se han lavado las manos después de mear: 23 (46 %).
- Tíos que no se han lavado las manos después de mear: 27 (54 %).

Yo solo digo una cosa tras estos resultados, a partir de ahora quiero que cuando me presenten a alguien me dé dos besos antes que la mano. Pero es que además me he emparanoiado de tal manera que no toco el pomo de la puerta del baño y si lo hago es con un cacho de papel, ¿os dáis cuenta de la cantidad de pollas que podemos tocar a lo largo del día? las barras del metro tienen que tener restos de polla humana, los productos que compramos en el supermercado, que asco, ¿tanto cuesta lavarse las manos? pero si se tarda 10 segundos. Y ahora venga, a ver cómo os defendéis los que no os laváis las manos después de echar un caño.

miércoles 30 de mayo de 2007

Banquete de almóndigas

Como sabéis curro por la mañana en un lado y por la tarde en otro, trabajo con mi compañera María en ambos sitios y solemos comer generalmente en el segundo curro, en una habitación que nos sirve de cocina y comedor. Ayer era el cumpleaños de dos compañeros y ya el día anterior nos recordaron que iban a invitarnos a comer, llevarían un poco de embutido, unas tortillas, en fin algo para picar y un par de tartas. Sin embargo a María se le olvidó y se trajo comida de casa, en concreto un táper de almóndigas (sí, digo almóndigas porque la RAE también reconoce la palabra y sin duda saben mejor que las albóndigas).

Terminamos de trabajar a las tres y hasta las tres y media no llegamos a la cocina que antes os mencionaba y en la cual devoramos la comida que llevamos todo el día en nuestra mochila. El caso es que a eso de la una yo estaba que me moría de hambre, “¡¡¡uffff que regomello tengo!!!” – no paraba de decir hasta que ya harta, María me dijo: “pues si quieres puedes comerte mis almóndigas”. Me lo pensé un poco pero finalmente accedí a ello con la condición de que me acompañara a semejante festín; ella, en una situación gástrica similar a la mía, es decir, salivando ya con la solo idea de echarse una almóndiga al gaznate no se lo pensó mucho y dijo: “al ataqueeeeeeee”. He de apuntar que tenemos la suerte de disponer de un despacho para nosotros solos.

Aquí las protagonistas del post

Pero había un problema, bueno más bien un pequeño escollo que separaba a las almóndigas de nuestras bocas salivantes y era que no disponíamos de tenedores, evidentemente el hambre es más poderoso que las buenas maneras y los dedos son unos perfectos utensilios para enganchar bolas de carne picada. Y allí nos pusimos los dos a comer almóndigas con unas estupendas patatas fritas cortadas en daditos que servían de perfecta guarnición. Entre bocado y bocado soltaba expresiones como: “ufff que ricas están”, “joder que hambre”, “a tu madre habría que hacerle un monumento por lo bien que cocina”.

En este momento de éxtasis llaman a la puerta, se me resbala una almóndiga que intentaba pescar, mi compañera cambia el color de la piel hacia un tono rojizo y yo me quedo petrificado. “Hola chicos, venía a comentaros que…” – dice la jefa entrando en el despacho. No sabemos qué hacer, hay un momento de tensión, me resbala un goterón de sudor desde la coronilla hasta el cogote y solo a mi se me ocurre decirle a la jefa: “¿Quieres una almóndiga que están muy ricas?”. Ella se me queda mirando y me responde: “No, muchas gracias, voy a comer dentro de un rato”. Al final nos explicó una cosilla y se marcho mientras yo volvía a dirigir la mirada hacia la almóndiga que antes huyó entre mis dedos, ya habrá tiempo después de pensar en el ridículo hecho.

viernes 11 de mayo de 2007

Nuevo capítulo de mi cruzada contra el Metro de Madrid

Hace unos meses le puse una hoja de reclamación al Metro porque el tren en el que iba estaba lleno de gente, estaba todo el rato parándose, no abrieron las puertas en una estación y el calor en los vagones era insoportable, pero lo que más me fastidió es que no informaron sobre las causas del problema.

Me respondieron a la semana comentándome que se había producido una avería en nosequé historia, en cuanto a que no informaron decían que fue porque no tenían datos suficientemente fiables como para darlos a conocer inmediatamente. Pos vale, pensé.

Pero esta semana he decidido ponerles otra hoja de reclamación porque le he cogido gustillo al asunto, y más ahora que sé que puedo hacerlo por internet. La queja en cuestión es un poco gilipollas pero me da exactamente igual, ya que yo soy gilipollas y además la gilipollez me fastidia un poco. El problema es que en la estación de Sol de la línea 3 huele fatal, como a alcantarilla y es algo que llevo percibiendo desde hace unos meses. Tengo una compañera del trabajo que dice que cada vez que nos bajamos en la estación se la quitan las ganas de comer, a mi tanto como eso no, porque uno tiene hambre a todas horas pero un poco de asquito sí que me da.

Ya solo queda esperar la respuesta pero más importante aún es que deje de oler mal en la susodicha estación.