El segundo pemio me lo ha dado la simpática Hada Azul.
Este premio consiste en un bonito preservativo Wally, por lo que se ve ya usado, pero que aunque de momento no sé qué voy a hacer con él, se agradece de igual modo. Lo malo de este premio es que tiene reglas, vamos a ver cuáles son:
1. Citar seis cosas que nos hagan felices.
2. Pasarlo a seis blogs.
Pues vamos allá con esas cosas que me hacen felices:
- Disfrutar de la compañía de una amiga muy especial. - Poder disfrutar de una rica cerveza (soy un fan de la Guinness). - Y qué mejor, que acompañar la cervecita con algo para picar. Me encanta comer. - Como sabéis todos los domingos juego al furgol, así que soy de lo más feliz cuando gano un partido, aunque este año vamos de mal en peor. - Me encanta cuando las cosas salen como yo me las imagino y todo va rodado. - Y por último, aunque parezca una tontería, soy feliz cuando salgo de casa y un rayo de sol me saluda. Qué leches, la vida es bella así que a disfrutar de ella.
Últimamente no sé porqué pero me ha dado por no tragar a los hombres y mujeres del tiempo. ¿Será porque no atinan ni una con esto de las nevadas? Pues seguro que influye, porque no es normal que cuando ni siquiera dicen que va a nevar en Madrid, caiga en un solo día tal cantidad de nieve como para hacer muñecos de un metro de altos. Sin embargo, cuando dicen que tengamos mucho cuidado y no cojamos el coche, no nieva ni una hora seguida, si es que nieva.
Pero no, no es lo que más me repele de ellos, lo que no soporto es que se tiren un buen rato fundamentando sus predicciones. ¿A mí qué me importa si viene un frente por aquí o por allá, que si hay un centro de bajas presiones o nubes de tipo alto? Es que no soporto esto, si yo lo único que quiero es que pongan el mapa con los solecitos o nubecitas. ¿No sería mejor dejarse de monsergas, poner el mapita y san se acabó? Aunque mirándolo bien, a saber con qué rellenan ese espacio, lo mismo es peor el remedio que la enfermedad.
Por cierto, no sólo los del tiempo están quedando como el culo este año, los refranes tampoco se libran. Me estoy refiriendo concretamente a este: Año de nieves, año de bienes.
Os comenté que La canción de la semana, como sección fija, iba a desaparecer del blog, pero la música continuaría estando presente porque me encanta, y como forma parte de mi, al igual que este blog, la tendréis que seguir soportando. De esta manera, cada cierto tiempo veréis pasar por aquí canciones de una década que dejo cientos de joyitas musicales para la posteridad, me estoy refiriendo, cómo no, a los sesenta.
Una amiga me comentó que estaría genial que pusiera canciones que nos suenan a todos, y que sin embargo muchos no conocemos ni siquiera sus autores. Me gustó la idea y mayoritariamente es lo que hiré haciendo, aunque a buen seguro voy a poner mis canciones favoritas, sean o no muy conocidas. Y como por alguna canción había que comenzar, qué mejor que sean los más grandes: The Beatles.
La canción que he elegido es una de esas perlas no demasiado conocida de la banda, se trata de Rain. Esta canción fue la cara B del single Paperback Writer en 1965 y es considerada por muchos como la mejor cara B del grupo, ya que finalmente no pudo formar parte de su álbum Revolver. Además la canción tiene unas cuantas anécdotas a su alrededor, algunas de las cuales os voy a intentar contar.
Lo primero que distinguimos al escuchar la canción es que estamos en ese punto de inflexión de los Beatles, pasan de canciones de amor a hablar de muchas otras cosas, se produce el salto de calidad de George Harrison y su guitarra comienza a destacar de manera sobresaliente, la psicodelia hace acto de presencia debida en parte al comienzo del consumo de LSD, dejan de subirse a los escenarios centrando todos sus esfuerzos en las grabaciones, donde las nuevas técnicas tendrán un papel fundamental. Centrándonos en la canción en si, he de señalar que una de las cosas que más me gustan es la voz de Paul mezclándose con la de John, y qué decir de la fantástica bateria de Ringo, además según él mismo ha manifestado la considera como su mejor actuación.
Para muchos, Rain es una de las primera canciones psicodélicas de la historia, aplicándose técnicas de grabación insólitas en aquella época, y en la que se usaron los conocimientos adquiridos tras grabar una semana antes el gran Tomorrow Never Knows. Por ejemplo, cada una de las voces se grabaron por separado, además se relentizó la grabación posteriormente para dar ese efecto envolvente. Y al final de la canción podemos escuchar por primera vez en la historia de la música la inclusión de sonidos vocales al revés (porque en Tomorrow Never Knows ya se hizo esto mismo con sonidos instrumentales). De esta manera Lennon acaba la canción tal y como la empieza, pero cantando al revés "If the rain comes they run and hide their heads", lo que no queda claro es a quién se le ocurrió semejante idea, si al propio John o a George Martin.
Además tenemos la suerte de que la canción haya sido inmortalizada para la posterioridad en uno de los primeros vídeos musicales de la historia, sí, sí, estos chicos fueron los primeros en muchas cosas. Como sabéis en 1966 los Beatles decidieron no volver a tocar en conciertos por diversos motivos, sin embargo necesitaban promocionar su música (sobre todo fuera del Reino Unido y principalmente en Estados Unidos). Es por ello por lo que grabaron los videoclips de Paperback Writer y Rain, de esa manera podrían promocionarse en Estados Unidos sin necesidad de acudir a todos los programas de televisión. El video de Rain fue emitido por primera vez en el programa de Ed Sullivan, donde posteriormente irían a interpretar la canción en directo.
Os podría contar unas cuantas cosas más sobre la canción pero tampoco os quiero aburrir, mucho mejor será que veáis el videoclip y que disfrutéis con ella, y cuidado porque es adictiva.
- Creo que el título de este post no es del todo exacto, más bien debería ser: El problema del vino conmigo. Porque el problema lo tiene esta bebida con mi exagerada torpeza para manejar las manos sin liar alguna.
El caso es que como haya alguna comida o cena más o menos formal me cargo las copas con vino. Ya sé que una de las causas son mis manos-raquetas pero digo yo que no debe ser la única, debe haber alguna fuerza desconocida que no puedo controlar y que me lleva a destrozar las copas con vinacho caro. También puede ser por la copas, demasiado grandes y finas, que se rompen con sólo mirarlas.
En cualquier caso, esta torpeza me hace pasar malos ratos. He roto copas de vino en bodas, comuniones y bautizos, cenas de empresa (la de este año concretamente) y la última en una comida que tuvimos esta semana con un cliente de la empresa. Fuimos a comer a un restaurante de una pijería abrumadora, con unos precios astronómicos y con un vino que costaba un riñón. Así que sólo se me ocurrió a mí tirar mi copa, con el caro brebaje en la mesa. Al menos, hay que reconocer que fue espectacular como dos camareros acudieron raudos a limpiar el estropicio de cristales y secar la mesa.
No sé cómo lo voy a hacer pero tengo que controlar como sea estas manazas.
Yo que no soy muy dado a los subidones de adrenalina, el sábado tuve una dosis extra gracias, como no, al metro de Madrid.
Pero antes de contar lo realmente interesante, me quería quejar de los teatros, cines, autobuses y demás lugares con asientos o butacas. Por favor, dejen un espacio mínimo entre asientos, por lo que he leído por ahí la altura media de los hombres es alrededor de 1,75 (la de las mujeres unos diez centímetros menos) y con esa altura media seguro que ya tienes problemas de espacio en muchos sitios. Yo tampoco es que supere por mucho la media, pero hay veces que lo paso fatal.
El caso es que el sábado volví a salir del teatro con las piernas adormecidas, después de pasar casi dos horas con las rodillas pegadas al asiento de delante. Y qué mejor para revitalizarlas con una cervecita en un bar tranquilo, mientras roban el bolso a una viejuna desconfiada ante las narices de todos los allí presentes. Una vez recuperada la movilidad de las extremidades inferiores fuimos al metro.
Serían en torno a las 22:30 cuando comenzamos a bajar confiados por las escaleras hacia la puerta de entrada. Ante nuestro asombro la puerta se estaba cerrando lentamente, pero ¿qué hacer ante una situación así?, ¿ir hacia otra boca de metro o bajar corriendo las escaleras e intentar entrar antes de que se cerrara?, ¿qué leches, somos jóvenes, si Indiana Jones puede siendo viejuno, nosotros seguro que también? Y efectivamente, pudimos, yo entré de lado esquivando la puerta con una elegancia innata, sólo me faltó llevar sombrero que se me cayera y cogerlo entre los barrotes.
La verdad es que pensándolo bien, Indiana Jones 5 se podría hacer en el Metro de Madrid.
Por lo que se ve estamos en época de memes, hay unos cuantos pululando por la blogosfera así que no hay más remedio que hacerlos. En esta ocasión mi amiga Hada Azul me ha elegido para un nuevo meme.
Las reglas son: - Quien ha sido nominado debe escribir sus respuestas en su Blog,y reemplazar cualquier pregunta que no le guste por una nuevay original (sólo he cambiado una). - Nominar a su vez a otros cinco blogs.
¡Vamos allá!
1-¿Qué apodo tienes? Chasky.
2-¿Cómo te arreglas el pelo? No me lo arreglo, como lo tengo corto me lo echo un poco para arriba con la mano y ya está.
3-¿Qué hay de nuevo en tu vida? Todos los días hay algo nuevo en mi vida y en la de cualquiera, porque si no vaya coñazo.
4-¿Cuántos colores luces hoy? Cuatro: negro, gris, blanco y azul.
5-¿Introvertido o Extrovertido?Introvertido al principio y según voy cogiendo confianza puede ser que me abra un poquito más. Prefiero analizar el entorno antes de soltarme, no sea que meta la pata hasta dentro, aunque por otro lado seguro que la cago.
6-¿El ultimo libro que has leido?Blancas bicicletas, la biografía de Joe Boyd, un productor de música de los años 60 y que además fue copropietario del club UFO, local londinense en el que tocaron tremendas bandas psicodélicas en el año 67 (el local no duró ni un año a causa del daño que aquel antro podía ocasionar a la sociedad británica, redordad: música, drogas y revolución).
7-¿Duermes mucho? Menos de lo que me pide el cuerpo y aún así la gente dice que duermo demasiado, según me dicen debo ser de las pocas personas adultas (esto es matizable) que se va a la cama a las 11:00 de la noche.
8-¿Si la persona que te gusta está cogida, qué haces? Ahora mismo estoy muy a gusto con la moza de mis amores así que veo casi imposible que me guste otra.
9-¿Hay algo que te haya hecho infeliz estos dias? Pues la verdad es que no, llevo un tiempo que soy inmune a la infelicidad, como mucho hay momentos que no puedo decir que sean felices, pero infelices ninguno.
10-¿Tu postre favorito? Tarta de tiramisú.
11-¿Cuánto tardas en prepararte por las mañanas? Tardo una hora desde que me levanto hasta que salgo por la puerta, pero hay que tener en cuenta que me preparo un sandwich todas las mañanas con las sobras que encuentro en la nevera, y entre que lo preparo y me lo como junto con el zumo y los cereales o yogúr, se me va un tiempo.
13-¿Qué asignaturas estas estudiando ahora mismo?Acabé los estudios hace tiempo así que, aunque no me gusta trabajar, es lo que toca.
14-¿Te gustar conducir, y limpiar? Ninguna de las dos cosas.
15-¿Cuál es la ultima canción que se te ha quedado en la cabeza?Rain de The Beatles.
16-¿Cuál es la ultima pelicula que has visto?Revolutionary Road.
17-¿Cuál es tu momento favorito del día? Cuando me saco el libro y me pongo a leer en el metro (es importante decir que para ir al curro cojo el metro en la primera parada de una línea así que me siento siempre).
18-¿Qué es lo que detestas de tus tareas diarias? Tener que trabajar.
19-¿Cuál es tu helado favorito? Fresa.
20-¿Qué es lo que esperas con más ansias los proximos treinta dias? Que me toque la lotería, últimamente lo comento mucho pero es que estaría genial que me tocara para gastármelo en un piso.
El agua, esa sustancia compuesta por dos átomos de hidrógeno y una de oxígeno, imprescindible para cualquier ser vivo, necesaria para nuestro organismo, compuesto por tres cuartas partes del líquido elemento. El agua, por definición inodora, insípida e incolora, sin embargo quién puede resistirse a un buen vaso de agua fría en verano, es algo tan delicioso que nos revive los sentidos.
--Fin de momento poético--
--Comienzo de la paranoia--
Entonces vamos a ver que me entere yo, si el agua no sabe a ná, no huele a ná y es transparente por qué en mi colegio sabía a lápiz, olía a óxido y tenía a veces color marrón. Además eso de que el agua sabía a lápiz lo he contrastado con más personas, de distintos colegios y distintas poblaciones, y ellos también tenían que beber el agua con ese sabor.
Además de dar sabor al agua, en esta imagen el lápiz crea un efecto muy bonito llamado refracción
Algunos me daréis la respuesta fácil: seguro que las tuberías estaban hechas un cascajo. Hay una teoría (de la que no me acuerdo su nombre) que dice que ante un dilema siempre hay que decantarse por la hipótesis más sencilla hasta que se demuestre científicamente algo más complejo. En este caso, no puedo demostrar que el sabor a lápiz del agua del colegio fuera por otra causa, pero como esto no es un blog científico y sí un lugar para dejar que a la neurona se le vaya la pinza, diré (y además convencido) que nos echaban alguna sustancia en el agua. Seguramente era una conspiración de los políticos de aquel entonces (o incluso del rey) para reducir nuestra capacidad neuronal y darles menos problemas; por eso en mi caso me queda una neurona, no por las pajas como me decían, sino por la sustancia que echaban al agua.
Pero no os creáis que los chavales de ahora no ingieren esa sustancia, al parecer ahora el agua de los colegios no sabe a lápiz, sin embargo beben mucha Coca-Cola.
Adicto a la Coca-Cola queriendo rellenar su cerebro, escaso de neuronas, con este brabaje
Ya he perdido la cuenta del número de posts en los que hablo del transporte público pero es que lo que he visto hoy no tiene nombre.
¿Quién puede imaginar que al entrar en el metro se iba a encontrar con esta imagen?
La imagen tampoco es que sea una maravilla pero creo que se puede apreciar lo que está pegado en el cristal. ¿Pero quién ha sido capaz de pegar una compresa en el cristal del metro?, además precisamente la línea 3 suele ir bastante llena de gente.
Imagínate que llegas todo empanado, te sientas en un asiento después de pegarte con tres o cuatro viejunas con movimientos felinos, y cuando te has acomodado se te cae una compresa a la cabeza. Para que luego digan que la vida no es surrealista.
Cuando os mostré mi poder doblador seguro que más de uno pensó que estaba como un cencerro, que eso no era poder ni leches. Pues bien, para los escépticos mi poder sigue aumentando, desde hace años estoy notando en mi interior una intensa fuerza que poco a poco va fluyendo hacia el exterior. Cuidado con los que se metan conmigo, maleantes o calaña seguidora de César Vidal porque les puedo dejar churrascados con un solo toque. Por ejemplo si alguien me da la mano para saludarme y le meto un calambrazo es que no es fiable.
Desde hace aproximadamente un año y medio, tiempo en el que cada día me siento en el curro en un CASP (Cacharro Amplificador de SuperPoderes), estoy desarrollando esa energía. La máquina en cuestión tiene forma de silla, incluso algunos dirían que es una silla, pero en realidad es un sofisticado mecanismo para incrementar mi fuerza electrostática. El problema es que para ello es necesario pasar malos momentos, no todo va a ser glorioso en la carrera de superhéroe, pero seguro que merece la pena.
A esta alturas muchos os estaréis preguntando cómo funciona el CASP en cuestión. Os lo voy a explicar de manera sencilla, lo único que hay que hacer es sentarse desconfiadamente en la máquina y en seguida verás cómo fluyen tus poderes en forma de calambrazos. Eso era al principio pero ahora, que puedo decir que me encuentro en un nivel avanzado, he llegado hasta a ver chispazos entre mi mano y el brazo de la supuesta silla.
Cuando desarrolle mis poderes por completo todos estos se irán al paro
Seguro que dentro de nada soy capaz con solo tocar a alguien de dejarlo con los pelos de punta, aturullado, paralizado o si es un ser maligno, frito como un simple calamar. Ya me estoy viendo vestido con un traje ceñido con capa, salvando al mundo con mi poder doblador y electrostático. Además lo mismo aprovecho estos días de aire para aprender a volar.
Como ya os comenté la semana pasada, La canción de la semana llega a su fin con este Chasky's friki music 5. Vamos a repasar las últimas 22 canciones que han pasado por aquí y que podréis escuchar tranquilamente cuando os lo bajéis.
01. The Stooges - I Wanna Be Your Dog 02. Vetusta Morla - Un día en el mundo 03. Tachenko - Hacia el huracán 04 -Spiritualized - Soul On Fire 05. The Music - Strength In Numbers 06. Coldplay - Violet Hill 07. The Smoke - My Friend Jack 08. Donovan - Colours 09. Oasis - The Shock of the Lightning 10. The Fratellis - Look Out Sunshine 11. Death Cab For Cutie - I Will Possess Your Heart 12. Locksley - Dont Make Me Wait 13. Sugarplum Fairy - The Escapologist 14. The Verve - Love Is Noise 15. Elbow - On a day like this 16. The Hours - Back When You Were Good 17. Mercury Rev - Opus 40 18. Paul McCartney - Maybe I'm Amazed 19. David Bowie - Life On Mars 20. No and the Maybes - Monday 21. Inspiral Carpets - Saturn 5 22. John Lennon - Whatever Gets You Thru the Night
No sé si os habéis percatado, al menos a mi me ha ocurrido en bastantes ocasiones en las que he ido a un hotel de cuatro estrellas (aún no he estado en ninguno de cinco pero debe ser similar), que la habitación está genial, con una cama fenomenal, una tele con tropecientos canales, los cuadros suelen ser medianamente soportables… Y por último vamos al baño, modernos, con mucha luz, con un pequeño espejito de esos de aumento para poder reventarte los granos de la cara; vamos, todo genial pero en los que hecho en falta algo esencial: la escobilla.
Imaginaros que te has ido de fin de semana con una moza con la que llevas poco tiempo saliendo, vas al baño a descomer, terminas y tras tirar de la cadena ves que no ha funcionado tan bien como debería ser. Para esos casos está la escobilla, un objeto de lo más útil para estas situaciones, y como no vas a dejar el carrilillo en el váter para que la chica no piense que eres un cerdo (se dará cuenta con el tiempo pero eso ya está fuera de nuestra manos), te toca coger un cacho de papel y limpiarlo a mano. Un asco.
Todo muy bonito pero no hay escobilla
Así que me pregunto si la gente con pelas que va a hoteles caros también son finos hasta cagando y no dejan huella de ello, porque en cualquier hostal encontrarás la escobilla. Además una cosa en la que me fijo últimamente en todas las fotos de hoteles es que aunque pongan fotos del baño, jamás verás la escobilla, ¿qué pasa que es un objeto despreciable, indigno o infame? Pues no, es de las cosas más simples pero a la vez más útiles que ha inventado el ser humano, así que no entiendo cómo puede haber gente que viva sin ella.
SantaPecadora me ha elegido para otro meme, he estado un montón de tiempo sin hacer ninguno y ahora me llegan todos de golpe. En este caso se trata de contestar a unas preguntillas de un meme que tiene mascota (lo nunca visto, no sé a dónde vamos a llegar con las cadenas estas).
1º- La mascota del meme.
2º- La foto de mi escritorio.
Como podéis ver no es nada del otro mundo
3º- 3 cosas que nunca he hecho pero me gustaría hacer:
- Dar la vuelta al mundo, pero ya puestos estar más que 80 días, pongamos por ejemplo uno o dos años.
- Ver en directo a los Beatles cuando tenían veintitantos (ya sé que esto es difícil pero molaría).
- Comprar un décimo de la lotería que coincida con el primer premio.
4º- 3 cosas que nunca he hecho y que nunca haré:
- Tirarme en paracaídas o hacer puenting, no le veo mucha gracia al tema así que como sé que lo pasaría fatal y no me apetece, me quedo con mis pies en tierra que estoy más tranquilo.
- Ponerme en el metro a escuchar música con el móvil, jamás de los jamases imitaré a los garrulos que lo hacen.
- Y por último, ni loco (puede que ya lo esté) leería un libro de César Vidal, me da asco este tío con su cara de sapo.
Casandra, muy maja ella, me ha seleccionado para un meme, hace siglos que no hago una cosa de estas y aunque no me gustan demasiado me es imposible negarme a su amable nominación.
En este en concreto tengo que citar siete secretos sobre mi persona, en un post hablaba de que es difícil no repetirse cuando uno tiene un blog desde hace tiempo. Y en este caso ocurre lo mismo, ya no sé las veces que he hecho un meme similar a este pero por lo menos dos veces, aunque como se suele decir, no hay dos sin tres así que vamos a por la tercera.
1. No me gusta ni el paté ni los ahumados, y cuando vas en grupo a cenar es muy común que como entrante se pida una de las dos cosas.
2. Soy bastante perfeccionista, así que cuando me cuadran los números en el trabajo me pongo de lo más contento.
3. Aunque pueda parecer lo contrario por el blog, en persona soy más bien serio, eso sí, chorradas puedo decir a cascoporro.
4. No me gustan nada los ascensores, creo recordar que jamás he tenido una experiencia traumática con ellos pero si puedo evitar utilizarlos mejor que mejor, y mientras tenga patas y fuerza seguiré subiendo las escaleras.
5. No soporto a los vagos, supongo que como siempre me ha tocado esforzarme para conseguir cualquier cosa me jode que algunos las logren tocándose los huevos o con fortuna. Es que hay gente por ahí que han nacido con una flor en el culo, y lo peor de todo es que encima van presumiendo de lo que han conseguido. No hay cosa que más rabia me dé que eso.
6. Soy un tío diurno, la noche es para dormir y así me lo hace saber mi cuerpo, raro es el día que a las 10:30 de la noche no esté que me caigo de sueño. Una vez me han atacado los bostezos lo mejor que puedo hacer es irme a dormir.
7. El siete es mi número favorito, que no de la suerte porque nunca he ganado nada con él. En cualquier caso como nunca he tenido suerte seguiré currándome las cosas, eso sí, de momento no me puedo quejar para nada de la vida. Y siempre pienso que mejor no tener suerte que tener mala suerte.
Y ahora toca nominar y a los agraciados van a ser: Mosquetera Jessi, Mohikana y Pegotitos, y por supuesto cualquier que quiera hacerlo.
Sí, habéis leído bien, esta va a ser la última canción de la semana y la que además va a cerrar el Chasky's friki music 5.
Como ya os decía unas semanas atrás cada vez me aburren más las canciones que sacan los grupos actuales, incluso he quitado en la barra lateral la sección que contenía los discos que escuchaba. Además como habéis podido comprobar últimamente la mayoría de las canciones que pongo son viejunas. Pero tranquilos, que aunque termine aquí esta sección para nada va a dejar de haber música en este blog, ya os contaré más adelante.
Pero mientras tanto, disfrutemos de para mi el mejor músico moderno de la historia y que curiosamente en solitario solamente obtuvo un número uno (ni siquiera con la archiconocida canción antireligiosa, antinacionalista, anticonvencional y anticapitalista llegó a este puesto). Precisamente ese número 1 es el que vais a poder saborear, en la canción participó al piano y en los coros Elton John; y si cogemos este apellido, lo ponemos como nombre y añadimos Lennon obtenemos al autor de la misma.
La canción del gran John Lennon es Whatever Gets You Thru The Night.
Por cierto, la semana que viene tendréis disponible para descargar este Chasky's friki music 5 con las 22 últimas canciones que han pasado por aquí.
Hace tiempo el gran PeterPsych comentaba la grandeza de Chiquito de la Calzada y cómo había hecho populares expresiones como "pecadorl de la pradera" o "ese pedazo de...". Otros grandes humoristas que están provocando el uso de palabras un tanto desconocidas son los chavales de Muchachada Nui (a ver si empieza ya la tercera temporada), por ejemplo yo digo palabras que salen en sus programas a cascoporro: viejuno, ojete, zanguango, pestuzaca, cascudo, forrondosco, hostieja...
Todo esto es complicadísimo, sí, pero más difícil si cabe es hacer uso de una palabra en uno de tus sketchs siendo utilizada posteriormente a nivel mundial, y seguramente cientos de miles de veces todos los días en cualquier rincón del mundo. Me estoy refiriendo a la palabra spam.
La empresa americana Hormel Foods sacó al mercado en 1937 una carne en lata llamada Spam, mezcla de las palabras spiced y ham. La lata tuvo un enorme éxito, tanto que fue alimento de los soldado soviéticos y británicos en la Segunda Guerra Mundial.
Pues bien, los Monty Python hicieron un sketch en el que la protagonista era esta carne de cerdo enlatada. Después llegaron los frikis informáticos, a los que les encantaban los Monty Python, y adoptaron esta palabra para referirse a los correos no deseados. Pero lo mejor es disfrutar del vídeo en cuestión para entender todo:
Hacía mucho que no cogía un autobús, soy más de tren y metro, pero este sábado viniendo del Circo del Sol tuve que pillar uno para llegar a casa. Y por poco no fue el último que cojo en mi vida.
Siguiendo con el post anterior, el autobusero estoy seguro de que no era humano, fijo que también era extraterrestre o robot. El tío en cuestión debía de venir de un planeta cercano al sol o a alguna estrella con potente estufa porque nos traía con la calefacción a todo meter.
Temperatura exterior: 0º C Temperatura en el bus: 30º C.
Para alucinar..., y para sudar porque a los cinco minutos iba todo el autobús en manga corta o sudando como pollos. Es que luego hay epidemia de gripe, pasar de repente de un lugar a otro con 30 grados de diferencia no puede ser bueno.
Subid humanos, entrad a la caldera robot
Y por si este calor infernal no fuera poco, normalmente el trayecto en autobús desde la primera parada hasta la que yo me bajo dura unos 25 minutos, pues en este caso creo que no llegamos ni a los 20. El tío debía estar acostumbrado a conducir naves espaciales o algo por el estilo porque iba a toda ostia, aprovechando las placas de hielo para derrapar en las curvas y haciendo adelantamientos a todo el que se ponía a su alcance.
Al final puedo contaros la experiencia, pero también quiero decir que me pillé un generoso mareo. Y termino igual que el anterior post, cuidadín porque están entre nosotros, no os confiéis.
Ayer estuve viendo Varekai, el último espectáculo del Circo del Sol. Una fiesta para el espíritu porque sales de allí feliz como una perdiz y flipando por el derroche de imaginación, color y música, al final terminas babeando y con la boca abierta.
Por todo ello es imposible mantenerse hierático ante algo tan sorprendente, aplaudir hasta terminar con las palmas de las manos rojas o eharte unas risas con los números cómicos. Pues bien, seguramente en toda la carpa había una única persona que no exteriorizaba ningún tipo de sentimiento (si lo tenía) ante lo que estaba viendo. ¿Y dónde se fue a sentar? Efectivamente, a mi lado.
La tía no hacía nada, ni se inmutaba por los ejercicios en la altura, la flexibilidad de la moza que al final se casa con el prota (si has leído esto último te he fastidiado el desenlace), la potencia en las piernas de los que dan volteretas a un tío encima de sus extremidades, la fascinante belleza visual de un mundo onírico lleno de colores y de seres formidables, o a los niños chinorris dando saltos y volteretas. Nada, la tía era inmune a todo, ¿a todo?, bueno a todo no, vino del descanso con palomitas y se puso morada, eso sí que la gustó porque las últimas no las compartió con su acompañante.
En fin, que estoy acojonado, no hay persona humana que no aplauda, se ría o se le quede la boca abierta con algo así. Estoy seguro de que esa tía es una extraterrestre o un robot, una de las dos cosas, no me cabe la menor duda.
Amigos, amigas, cuidado porque están entre nosotros.
A finales de los 80 y principios de los 90 surgió en Manchester una corriente musical en la que predominaba la psicodelia, el rock, el garage, el funk y la música dance, además de una clara influencia de grupos de los sesenta. A aquel movimiento se le conocío como Madchester, como consecuencia de la publicación del disco Madchester Rave On (Hallelujah) de los Happy Mondays. Como grupos destacables de este movimiento manchesteriano se encuentran los antes mencionados Happy Mondays, Stone Roses (sin duda, mis favoritos), James y los Inspiral Carpets.
Y hoy nos vamos a quedar con estos últimos para rescatar su gran éxito, que curiosamente sacaron cuando Madchester estaba llegando a su ocaso. Por cierto, otra curiosidad, a principios de los 90 Noel Gallagher hizo de roadie de la banda (le llamaban monobrow), y aunque siempre ha reconocido que aprendió mucho con ellos también manifestó (seguro que le pillaron en un momento calentito) que “el paraíso está bien para los Inspiral Carpets y para las monjas”.
En fin, vamos a escuchar el Saturn 5 de los Inspiral Carpets.
Este año los reyes magos me han traído un regalo 2 en 1, se trata de un suéter azul con rayas rojas y blancas con libro incorporado.
Imagen del libro
Aunque parezca increíble el libro cosido al jersey, mide nada menos que 14,4 centímetros de largo por 4,7 cm. de ancho, uno de los libros de ropa más grandes que jamás haya visto. De hecho me lo puse para probármelo y el libro iba asomando por debajo, esto unido a que lo vio mi madre ha sido clave para su sentencia de muerte.
Y es que con las madres no hay mucho que discutir en este aspecto, me lo he ido a poner hoy y ya no tenía libro, además mira que me fastidia porque aún no me lo había leído. Ahora estoy intrigado acerca del contenido del mismo, seguro que explicaba detalladamente cómo ponértelo y por no leerlo me lo he puesto mal; que uno piensa que sabe todo acerca de la forma de ponerse un jersey y el día menos pensado el concepto cambia y la hemos cagado por no estar al día.
El otro día un primo nos contaba cómo unos niños le quitaban el sandwich, que cada mañana se llevaba un tal Matías, para comérselo en el recreo.
Pues bien, ya hay solución para eso sin necesidad de enfrentarte a ellos y al final llevarte una paliza. Sólamente hay que pintar una bolsa de plástico de esas que te dan ahora en los aeropuertos con un rotulador verde.
Y fijaros en el resultado, un sandwich con moho nada apetecible. Seguro que los malotes no se atreverán ahora a quitarte tu rico sandwich de mortadela con aceitunas.
Iba la pasada Nochevieja disfrutando del frescor nocturno cuando me topé con este buzón de correos al que le habían añadido un complemento circunstancial de lugar:
Y es que yo creo que todos nos hemos fijado alguna vez en que el chiste con Correos es extremadamente fácil, sólamente hay que hacer uso de la acepción número 44 del Diccionario de la Real Academia de la Lengua del verbo correr. Pero al ver este buzón lo que no terminaba de quedarme claro es en la cara de quién, aunque en internet he encontrado otro que parece que lo aclara:
Seguramente cuando nació Correos hace tropecientos años, si llegan a saber que muchos años después existiría esa acepción 44 se habrían hecho llamar de otra forma. Y es que, aunque algo no aparezca en los primeros puestos, no por ello deja de tener su importancia.
Llevo una temporadita en la que cualquier disco nuevo que escucho no me llena en absoluto, esto me lleva a pensar si será un síntoma de que me estoy haciendo viejuno. El caso es que añoro aquellos años (cuántas eñes) en los que me compraba un disco y lo escuchaba una vez tras otra. Me podían preguntar por la pista número 6 del disco X y era capaz de decir el nombre de la canción, ahora no sólo no podría hacerlo con los últimos 200 discos que he escuchado sino que además he olvidado el orden de las pistas de los que antes me sabía.
En fin, supongo que influye el ritmo de vida, internet o la falta de tiempo, para devorar música y tragarla sin masticarla suficientemente. Pues al parecer mi cuerpo ha dicho basta, así que llevo como cosa de dos meses que escucho poca música del momento. Eché la vista atrás y recuperé los grupos que me engancharon a esto que se denomina música, así que una vez más he vuelto a escuchar a los Oasis, Blur, Kula Shaker y compañía.
Pero ahí no queda la cosa, una vez repasados aquellos discos estoy de nuevo de viaje en el tiempo y creo que me voy a quedar una buena temporada en los años sesenta. No sé cuánto durará esto pero la estancia de momento será de manera indefinida.
Para recordar aquellos años noventa británicos que me engancharon, vamos a ver a Blur y su Charmless Man.
Estamos en crisis y eso se nota hasta en las papeleras, hay que ahorrar como sea así que los ayuntamientos rebañan pelas de donde pueden para que los alcaldes puedan mantener su nivel de ingresos, o incluso si se da el caso subirse el sueldo en breve.
Para lo que no hay crisis es para las compras navideñas, era alucinante cómo estaba hoy Madrid de gente, y mientras una marabunta de vacaciones está de compras yo currando, qué asco de vida. Por cierto que paséis una buena Nochevieja, cuidado con la cena, las uvas, el alcohol y la juerga; y que el año que viene sea un poquito mejor que este, aunque en mi caso recordaré el 2008 como un año cojonudo.
Lo dicho, feliz 2.009 a todos y todas por aguantar durante este año toda la cantidad de gilipolleces que me ha dado tiempo a escribir...
Esto de la navidad es harto peligrosa para nuestra barriguilla. Entre unas cosas y otras cometemos un montón de excesos de los que luego cuesta librarse: comemos bastante más de lo que solemos hacerlo, la ingesta de dulces es incontrolable y el alcohol está presente en cualquier comida o cena, por no decir en esas noches del 24 y el 31.
Cinturón-metro para controlar el aumento de nuestra barriga
¿Pero qué podemos hacer para no tener que autoproponernos la obligación de ir al gimnasio el año que viene?, ¿alguién tiene una respuesta?, es que está tan rico todo que es imposible privarse de las deliciosas viandas que se sirven en mi casa estos días.
Ya habrá tiempo de preocuparse el año que viene si no me caben los pantalones. Por cierto, ayer tiré unos que reventaron a la altura del culo, mi hermano dice que es por los gases pero no tengo yo muy claro que puedan rajarse por ese motivo.
Entre lo del eructo y ahora lo del agujero en el pantalón estoy dando una imagen lamentable.
Este post de hoy no lo escribiría nunca a menos que un mono con una careta de Marujita Díaz me estuviera apuntando con un tirachinas. Y eso es lo que tengo ahora mismo en mi espalda, así que allá va.
Esto ocurrió hace unos años, cuando era un joven zagal que era capaz de salir a mover la maquinaria el viernes, sábado y algún que otro domingo. En una de esas noches de botellón y pub inmundo conocí a una chica bastante maja, nos pusimos a hablar, que si de esto que si de aquello, en definitiva, que al final quedamos para ir el domingo a tomar algo más tranquis.
Yo estaba con una resaca tremenda, de esas que no tienes ganas de comer y encima tu madre te pone un buen plato de judías. Fijaros si estaba jodido que incluso fui incapaz de ponerme las lentillas, nada más tenerlas en los ojos me picaban mucho, así que al final desistí y me puse las gafotas. No había excusa, había que ir a la cita. Salí de mi casa una hora antes para darme una vuelta a ver si me despejaba un poco, y algo más espabilado sí que me encontré. Llegué a la cafetería donde habíamos quedado a la hora en punto, esperé diez minutos hasta que apareció la chica. Todos sabemos que no es lo mismo ver a alguien en la oscuridad de un pub o discoteca, con el cerebro hecho gominola por el alcohol (y algún porrete), que al día siguiente. Y la verdad es que la chavala estaba muy rica.
Entramos a la cafetería, ella se pidió una Coca Cola Light y yo que no estaba para tomar de nada, me pillé otra Coca Cola. Estuvimos hablando de a qué dedicábamos nuestras vidas, nuestros gustos, aficiones y demás estupideces, mientras bebía la Coca Cola a pequeños sorbitos. A estas alturas, muchos ya me conocéis y estáis esperando alguna torpeza por mi parte, pues que sepáis que…, bueno sí, la torpeza llegó. Al intentar rascarme un ojo porque me picaba, me puse un dedazo en las gafas. Pensaréis, tampoco es para tanto, pues sí, fue para tanto, si no llega a ser por esto seguro que habría acabado bien la cita. El caso es que me saqué un clínex del bolsillo con el propósito de limpiarme las gafas, pero tuve la mala suerte de que al intentar echar vaho a los cristales, además de esto salió un eructo bastante poderoso (y no fue algo más consistente de chiripa).
Me quedé blanco, la gente dirigió sus penetrantes miradas hacia mí, la muchacha me miró con cierta repugnancia y la cita se fue al garete. Ya se sabe, después de la tempestad llega la calma, así que se hizo el silencio, nos tomamos la Coca Cola, nos despedimos y nos piramos cada uno por nuestro lado.
Tengo muchas ganas de que comience Muchachada Nui de nuevo. Pero hasta que eso tenga lugar tendremos que soportar estas fechas navideñas one more time, además mañana y el viernes toca currar. Eso sí, se agradecen los días festivos, algo bueno tienen que tener estas fechas...
Estas son fechas de cenas y entre ellas están las cenas de empresa. Supongo que dependiendo del grupo de compañeros con los que te toque trabajar será más o menos llevadera, yo en ese sentido, a pesar de pequeños piques o malos rollos, no me puedo quejar.
De momento en las cenas que he estado con mis compañeros he cenado y bebido bastante a gusto, pero eso no quiere decir que no se deba bajar la guardia. Digo esto porque el mayor peligro que hay en una cena de este tipo es sentirse cómodo y relajado, dejarse llevar y beber más de la cuenta. Y precisamente eso es lo que le ha pasado a una compañera en la de este año.
En su caso no sé si comenzó a beberse los vasos de vino como agua porque se sentía a gusto, o más bien para ahogar penas por tener que sentarse al lado del jefe. El caso es que comenzó bebiendo mucho vino, para seguir la noche matando las copas que se cruzaban en su camino. Copa que veía en una mesa, sin nadie que la custodiara, copa que iba a parar a su organismo en dos o tres tragos. Bailó como una loca, fumó, se desmadró, se cayó al suelo, se levantó, cruzó la castellana por medio de la carretera a las 4 de la madrugada con dos compañeros detrás para evitar un atropello, se negaba a decir dónde vivía, y tras averiguarlo por el DNI, una vez en su casa no quería cerrar la puerta.
En fin, toda una odisea para los compañeros que velaron por su seguridad hasta que salió el sol, y se quedó sobada en la cama de su casa. Me parece que va a ser un día que no olvidará nadie en mucho tiempo.
Iba este sábado camino al teatro (por cierto si váis al Teatro Albéniz ni se os ocurra coger entradas de entresuelo, si medís más de metro y medio os lo agradecerán vuestras rodillas) cuando vi a un chinorri detrás de un coche.
Como todos los chinos, iba vestido con abrigo negro, un jersey de punto y un pantalón gris claro de tergal, como he dicho antes, estaba detrás de un coche pero eso no quiere decir que le ocultara en absoluto. De los cuatro flancos por los que podía ser atacado sólamente tenía cubiertos dos y precisamente eligió posicionarse mirando al lado por el que más personas venían, entre ellas yo. Seguro que a estas alturas ya estaréis diciendo: "Joder Chasky, déjate de rollos y cuenta qué cojones estaba haciendo el chino". Tranquilos que ya lo cuento, pero comprended que tengo que darle algo de emoción a la escena.
El chino estaba en posición de mear, con las piernas ligeramente abiertas y las dos manos a la altura de la pichurrilla. Joder el chinorri, qué discreto, menudo sitio ha elegido para descargar - pensé según iba acercándome. Lo siguiente que pensé es que a pesar de estar enfrente no lograba verle la colita (no tenía ningún interés por vérsela, es que era inevitable no mirar en su dirección). Me fui aproximando aún más hasta estar a escasos metros pero nada, que no se veía pichurrilla, a lo mejor la tenía botón por el frío, o simplemente va a ser verdad que la tienen chiquitaja.
Ya más cerca, pude comprobar que llevaba un pedete muy rico y parte de la pernera derecha del pantalón de un gris más oscuro que el resto. Este suceso me ha llevado a pensar que los simples gestos no sirven para nada si no van acompañados por acciones, es decir, te puede quedar superestética la posición de mear pero si no te la sacas la cosa no funciona.
Parece que no, pero cuando llevas con el blog más de tres años corres el riesgo de caer en la repetición. Aunque en este tiempo puedas pasar por distintos estados de ánimo, cambiar algo la forma de pensar, y espero que mejorar un poco en la forma de escribir, son ya muchos posts en la espalda y hay que andar con cuidado para no repetirse.
Por ejemplo en estas fechas, creo que todos los años digo lo mismo: odio el concepto navideño actual = gastar, gastar y malgastar, odio que pongan miles de luces desde noviembre, odio la marabunta humana lamiéndole el culo al capitalismo disfrazado de Papa Noel o de los reyes magos, odio los estúpidos villancicos religiosos, las panderetas y a los niñatos con pelos en los huevos pidiendo el aguinaldo, odio la Nochevieja y la patética estampa de gente borracha tirada en la calle a las 7 de la mañana al lado de una pota calentita, odio a todos y cada uno de los grupos y músicos que salen en los programas de Nochebuena y Nochevieja, odio las estúpidas preguntas de los familiares que no ves desde hace un año, odio la Lotería de Navidad y que te miren mal si no coges una participación que te ofrecen, odio el momento en el que el rey sale en la tele diciendo obviedades. Y sobre todo, odio el falso buenrollismo de las fechas, no nos engañemos, la gente no deja de ser una cabrona por arte de magia.
Pero este año os prometo que voy a evitar escribir un post contando estas cosas.
Pero esa leve sensación de seguridad no duró demasiado, lentamente y como por arte de magia la persiana de mi habitación comenzó a levantarse. Me pellizqué con fuerza el moflete derecho para asegurarme de que aquello no era una pesadilla, provocada por el sopor de una película del oeste en blanco y negro. Efectivamente aquello no era un sueño, y si lo era, estaba ante el más real de mi vida. La persiana subió hasta arriba, a través de la ventana pude ver la oscuridad, una oscuridad pura, ideal, no garabateada ni mancillada por ninguna luz, reflejo o sombra, sólo oscuridad, la perfección del negro mirándome a los ojos. No me gustó para nada aquella visión, así que cuando logré apartar la vista de las tinieblas volví a bajar la persiana hasta abajo. No llegaron a diez los segundos en los que me encontré de nuevo a salvo, la persiana comenzó nuevamente a subir.
La desesperación se estaba apoderando de mi interior, una bola de nervios procedente del estómago subía hacia el corazón, que comenzó a bombear con mayor rapidez y fuerza. Notaba como las articulaciones se llenaban de energía y aprovechándolas, junto a mi nula capacidad de control sobre el cerebro, abrí la ventana y comencé a dar puñetazos hacia el exterior. El resultado fue negativo, no conseguí impactar con nada sólido, ¿pero entonces, qué o quién estaba levantando mi persiana?, ¿cómo era capaz de hacerlo?, ¿había perdido la cabeza o acaso la imaginación se había apoderado del control de mi cuerpo? No sabía lo que estaba ocurriendo, no sabía qué hacer, ¿acaso podía hacer algo?
Entre estas interrogantes volví a bajar la persiana, obteniendo el mismo resultado que en las anteriores ocasiones. Seguro que esta vez pillaba a alguien ahí fuera, saqué mi tronco por la ventana dando puñetazos con toda la fuerza que podía, pero nada, sólo le daba guantazos al impenetrable aire. Volví a meterme hacia dentro, esperé unos segundos y pensando que cogería desprevenido al causante de toda aquella locura, me lié de nuevo a puñetazos con la nada. Aquello era frustrante, me senté en la cama, sudando y con el corazón a cien por hora, me llevé las manos a la cabeza y me puse a llorar, ¿cuánto duraría aquella pesadilla?, no podía aguantar mucho más, la cabeza me iba a reventar.
Pero aquella terrorífica noche me tenía guardada una última sorpresa, una extraña fuerza me estaba envolviendo, arropándome en un cálido manto de ingravidez. Me sentía a gusto, protegido, las pulsaciones fueron disminuyendo y hasta comencé a cerrar los ojos. Mientras, la misteriosa fuerza estaba llevándome en volandas hacia la abierta ventana, que me transportaría al reino de la oscuridad.
Estaba en estas cavilaciones cuando las interrumpió otro fuego artificial, igual de paupérrimo que el que vi anteriormente. Oye, y si en vez de fuegos artificiales fueran cohetes o misiles, aunque no esté muy al día en temas políticos creo que no teníamos ningún enemigo como para ser atacados. Al escuchar una nueva explosión, el miedo fue en aumento, tanto que mi mente, hasta ese momento con casi nula actividad, comenzó a buscar explicaciones de manera frenética. Seguía mirando al cielo, esperando nuevos fogonazos y estos no tardaron demasiado en llegar, de hecho cada vez se hacían más frecuentes. En ese momento podía ver hasta dos resplandores a la vez, presentía que algo estaba ocurriendo pero desconocía el qué.
La tensión iba en aumento cuando de repente las luces se apagaron, tanto las de las farolas como la luz de todas las casas del barrio, dejando todo a oscuras. Lo que no cesaban eran los estallidos allá en el cielo, aumentando la frecuencia a un ritmo desconcertante. En un momento en el que las explosiones se sucedían continuamente presencié ráfagas de luz que salían del suelo de la calle, como si hubiera allí ubicadas defensas antiaéreas. ¿Pero qué había en el cielo que representaba una amenaza? Yo por más que mirara, sólo veía las luces provocadas por los estallidos de los supuestos fuegos artificiales, aunque cada vez tenía más claro que se trataban de misiles o algún tipo de arma similar.
Llegado este punto, y viendo que ocurriera lo que ocurriera yo no podría hacer nada, pensé que lo mejor sería cerrar todas las ventanas y persianas de la casa. ¿Qué iba a adelantar bajando a la calle a ver de cerca de dónde salía la artillería o presenciar el espectáculo lumínico asomado a la terraza? Así fue como, ayudado por una vela, comencé cerrando las ventanas y persianas de la terraza para continuar por el resto de habitaciones, terminando por último por la mía. Cuando estaba en ello se hizo el silencio, un silencio denso y frío, en contrapunto con el tremendo ruido reinante hace tan solo unos segundos y el sofocante calor de aquel verano. Por si acaso, a pesar de cesar los estampidos, preferí bajar por completo la persiana de mi habitación. Pensado fríamente no creo que aquello sirviese de mucho, si una bomba fuera a parar a mi piso ni las ventanas ni las persianas cerradas serían un escudo suficientemente sólido como para salvarme de sufrir daños. En cualquier caso, yo me sentía un poco más seguro.
La oscuridad se había apoderado de la ciudad, el silencio en la calle era inquietante, parecía extraño que ni si quiera los pasos de una persona rompieran aquel ambiente turbador. Mientras tanto, yo disfrutaba de una buena película del oeste sentado en mi cómodo y acogedor sillón, comprado recientemente a mitad de precio en una tienda que los estaba liquidando por cierre de negocio.
En cambio no podía decir lo mismo de la televisión, un cacharro que tardaba un buen rato en encenderse y que mientras se calentaba se apagaba constantemente. El protagonista de la película, un tal Jimmy, estaba pegando tiros hacia unas rocas, detrás de las cuales se encontraba el malo, un tío con barba cerrada y sombrero al más puro estilo del oeste. De repente escuché un disparo que sonó con una potencia tremenda, más que el disparo de una pistola parecía el estallido de un cañón. Joder - pensé – las dos hostias que le he arreado a la tele para que se encendiera han servido de algo, la he transformado en un home cinema. Pero al rato escuché otro boom, y en este caso no coincidió con un disparo de Jimmy ni del ladrón de barba cerrada. Empezaba a tener sueño y lo mismo mi pérdida de concentración me había jugado una mala pasada, o eso o ahora la dichosa tele emitía las imágenes antes que el sonido; eso sí, el sonido seguía siendo de lo más real.
A los pocos segundos escuché otro boom, esta vez ya con mis sentidos alerta, concluí que estas explosiones no procedían de mi vetusta televisión sino del exterior. Hacía calor y tenía abiertas las ventanas de par en par, también la puerta de la terraza, hacia la que salí para observar si se estaba produciendo algo extraño allí fuera. La calle seguía desierta, ni si quiera se veía pasar un coche, me quedé allí un buen rato esperando algún acontecimiento hasta que una deflagración en el cielo me hizo levantar la vista. Así que era eso: fuegos artificiales un tanto pobres. Bueno, más bien sólo uno que emitió una luz anaranjada al explotar, produciendo un efecto para nada espectacular. ¿Pero dónde sería fiesta?, que yo supiera en mi ciudad no podía ser y en los alrededores tampoco me sonaba. Quizás era un grupo de jóvenes que se habían hecho con un arsenal de fuegos artificiales y estaban quemando su artillería, con la excusa de celebrar el inminente matrimonio de alguno de ellos.
Queramos o no nuestra escritura absorbe el estado de ánimo en el que nos encontramos, tanto en los temas como en la forma de escribir es complicado separarnos de las preocupaciones o sentimientos.
A mi modo de ver el mejor estado de ánimo para escribir es cuando estás triste, apenado o dolorido. El dolor del desamor es buenísimo para indagar en nuestro interior y sacar al exterior, en forma de texto, cosas profundas, bellas, sinceras y con un potencial lírico bestial. Evidentemente, todo esto no se podría hacer sin unas mínimas habilidades lingüísticas, pero por experiencia creo que estas sensaciones de pesadumbre te ayudan bastante a mejorarlas.
Los que lleváis un tiempo siguiendo este blog recordaréis aquellos posts de hace un año, o año y medio. No solían ser muy habituales porque mi casi nula capacidad mental y literaria me exigían cierto tiempo escribirlos, además de darles la vuelta una y otra vez hasta encontrar lo que buscaba. En cualquier caso, la chispa que originaba el fuego eran esos sentimientos negativos, a la larga creo que positivos porque aprendemos un montón de ellos.
Pero lo realmente difícil, al menos para mi, es ser capaz de escribir un relato de agobio interior, desesperación y muerte, con los sentimientos que rodean mi ser actualmente. Y es que con total seguridad, ahora mismo me encuentro en el mejor momento de mi vida: seguro de mi mismo y con un equilibrio mental casi perfecto. Y en cuanto al amor, muy enamorado de una señorita que me ha hecho subir mil millones de escalones en la torre de la felicidad. Pero como a esta torre no se le puede ver el fin, mi intención es ser cada día más feliz.
Y todo esto a qué viene - pensaréis -, como anunciaba antes he sido capaz de escribir un relato haciendo uso de sentimientos que no manejo desde hace tiempo. Y es que, al menos a mi, no me había ocurrido nunca; jamás he sido capaz de escribir algo que no sintiera en ese momento. No sé si esto significará algo, pero me siento bastante orgulloso de ello.
En los próximos días podréis leer el relato, dividido en tres partes porque es un poquillo largo. Además quería aprovechar para dedicárselo a una amiga bloguera, tanto es así que lleva por título el nombre de su blog: En la oscuridad de la noche.
Viendo el post anterior cualquiera diría que los japoneses no tienen sexo, teniendo un Dios Pene la cosa debería ser fácil pero parece ser que no. Esta es otra razón para pensar que los dioses no existen, ni siquiera el Dios Falo.
Según un estudio del Ministerio de Salud y Trabajo japonés, una de cada tres parejas niponas no mantiene relaciones sexuales. Al parecer, la causa principal es que después de llegar del curro están muy cansados (un 24,6% de la población masculina cita esta razón, por un 15,1% de la población femenina). La segunda causa es la pereza y la desgana (a esta causa lo atribuye el 18,8% por ciento de las mujeres y el 9,3% de los hombres).
Los responsables del estudio, preocupados por los datos obtenidos han hecho una recomendación (y no es coña): "Señores y señoras, trabajen menos".
¿Os imagináis llegando a vuestro jefe o jefa y diciéndole que no puedes trabajar más porque sino no rindes al llegar a casa? Hay excusas que lo mismo cuelan pero con esta me temo que, por muy cierta que sea, no tendríamos nada que hacer. En cualquier caso no está de más añadirla a nuestro libro de excusas, que nunca se sabe si algún día tendremos que tirar de ella.