Y así fue como desde entonces el Chino Minga estuvo encerrado entre rejas hasta hace más o menos un mes, momento en el cual se reintegró a la sociedad con una idea clara: recuperar el éxito perdido tras dejar de aparecer en el blog que estáis leyendo ahora mismo.
Y aunque parezca mentira, esa idea ya la ha recuperado en parte gracias a su amigo Claudio. Claudio, fue su sustento, su bastón y su mejor aliado dentro de la cárcel para mantenerse siempre erguido, el apoyo que necesitaba para comerse el mundo cuando fuera libre. Y aunque al principio la bajona se apoderó de él, poco a poco fue recuperando el ánimo y gracias a Claudio encontró su sitio en la vida: había nacido para ser artista.
Y así es como en la cárcel Claudio, artista medio zumbado, famoso por sus performances haciendo el pino, con falda y sin calzoncillos, mientras recita poemas de corte obsceno, introdujo al Minga un montón de tontadas y mamarrachadas en la cabeza. Sin embargo, por muy insólito que parezca, ahora el Sr. Minga, aquel personaje inculto, ahora es un artista de culto. Y todo gracias a sus creaciones con papel de aluminio (mejor no decir papel albal porque damos publicidad a la marca).
Debajo podéis ver algunas de las obras por las que el Chino Minga se está forrando:
Chasky comentario: Si alguien está interesado en alguna de las obras aquí expuestas (y paga bien), todo esto puede dejar de ser ficción inmediatamente, el Chino pasar a mejor vida y ocupar su lugar una persona de carne y hueso (mocos, caca, pelos y demás substancias), es decir, yo.












































