El otro día digo: me apetecen unas pipas, así que fui a inspeccionar armarios a ver si encontraba una bolsita. Y efectivamente, la encontré. Como podéis ver en la imagen en la bolsa pone que son pipas con sal, no hay dudas de que en el interior hay pipas y hay sal, aunque tampoco hubiera hecho falta ser tan bestias con la sal, porque se supone que debe ir adherida a la cáscara de las pipas, no ir a su bola.
Fijaros en que además de pipas, la sal también quiere ser la protagonista
Además algunos malpensados podrían considerar que la referencia de la bolsa a su contenido no es del todo cierta, y podrían montar un pollo al fabricante. Quizás lo mejor es que el producto se llamara así:
Por cierto, he visto por ahí que hay pipas con sabor a bacon. No se a dónde vamos a llegar.
Como todos sabemos, los virus, esos bichejos que se introducen dentro de nosotros e intentan invadirnos, también viajan en transporte público. Aunque seguramente algunos vayan en coche, la gran mayoría prefieren el metro, tren o autobús. Esto está claro, ¿pero sabéis dónde se acumula un mayor número de virus? Pues yo os lo voy a decir: en los periódicos gratuitos que dan por las mañanas. Sip, amigos y amigas, acabo de descubrirlo hoy mismo.
La cosa es sencilla, y real como que lo he visto esta misma mañana. Un señor va leyendo el periódico en el tren, sujetándolo abierto con las dos manos a pesar de invadir el espacio vital de la chica que está sentada a su lado. De repente siente un picor en la nariz y estornuda con todas sus fuerzas. ¿Qué creéis que hace? Pues sí, pone el periódico abierto de barrera, impregnándolo de babas y virus. Muchos diréis: bueno y qué más da, el periódico es suyo y puede hacer lo que quiera con él. Efectivamente el periódico es suyo, pero vistas las circunstancias no debería hacer lo que quisiera con él, por ejemplo creo que no debería haberlo abandonado en las repisas de encima de los asientos cuando se bajó en la siguiente parada.
Seguro que los más espabilados ya habréis comprendido la situación. Dos paradas después un incauto pasajero cogió aquel periódico y comenzó a leerlo tranquilamente, sin comprender que mientras él lo hacía un numeroso ejército de virus con mala leche estaba desfilando ordenadamente hacia el interior de su organismo.
Pero..., ¿por qué este niño tiene la boca seca y por ello necesita urgentemente algo de líquido para llevarse al gargüero? ¿Acaso antes de entrar al cine se comió dos kebaps (a mi al menos me dan mogollón de sed), corrió esa misma mañana un maratón infantil y está totalmente deshidratado, tiene la extraña enfermedad del bebe-mea, o se ha confundió de frasco y en vez de echar azúcar al yogur le echó sal?
Seguro que vosotros podríais tener vuestras propias teorías, pero la única causa real de que el niño tenga la boca reseca es la siguiente, así que remontémonos unos minutos al pasado:
Dentro del cine y antes de entrar a la sala para ver la película, el niño, precavido que es él, le dice al padre que va a ir al baño para que no le vengan las ganas en medio de la peli. Así que entra y se pone a mear, en ese momento paso yo, evitando por supuesto tocar la puerta con la mano, un hombre acaba de salir y poniendo el pie en la puerta entro sin problemas. Camino a los meaderos me cruzo con el bambino, algo en mi mente me dijo en ese momento que debía vigilarle de cerca, era una criatura capaz de cualquier cosa. Eso sí, a mi me apremiaba más hacer pis.
Así que elimino lo que sobra y me dirijo a lavarme las manos, siendo en ese preciso momento cuando atónito observo cómo el niño se está resecando la boca. Con la cara bocabajo, mirando hacia arriba con la boca abierta, un chorro de aire caliente procedente de la máquina para secarse las manos le está resecando el gaznate. Me terminé de lavar las manos y salí del baño, de nuevo sin poner las manos en la puerta para abrirla, mientras observaba de reojo a aquel niño con carencia de tornillos en la cabeza.
Los que a menudo utilizáis el transporte público seguro que vais leyendo o escuchando música, pero si os fijáis, las viejunas no hacen nada de eso. La primera razón es para no llevar ningún tipo de peso y de esa manera ser más rápidas a la hora de lanzarse en plancha al primer asiento libre que ven; y en segundo lugar, ellas no necesitan nada para entretenerse, tienen las conversaciones ajenas para hacerlo.
Ayer por la tarde venía conmigo una compañera en el tren rumbo a casa después del curro, cuando una señora se sienta enfrente de nosotros. Mi compañera y yo hablamos como si nada de una compañera un poco pelota, cotilla, rastrera y que viste fatal. Al poco tiempo noto como si me estuvieran observando, levanto la cabeza y allí veo a la señora mirándonos fijamente. Desde ese momento ya nada fue lo mismo, la señora no apartaba la vista de nosotros, solo la faltaba intervenir.
Y como sólo la faltaba eso, al final acabó haciéndolo. Le pregunté a la compañera qué iba a hacer el fin de semana y me respondió que iba a Zamora (al pueblo de sus padres). Fue decir Zamora y la viejuna ya no pudo aguantar más: “Ahhh, ¿eres de Zamora?, yo también soy de allí, soy de Toro, ¿y tú?”. Mi compañera la respondió y siguió hablando conmigo como si nada pero ya era imposible estar a gusto, menos mal que solo me quedaba una parada sino le monto el numerito. Por lo que me ha dicho hoy la compi, la tía estuvo braseándola el resto del trayecto.
La cosa está muy mal, la crisis está afectando a todas y cada una de las personas humanas que viven en este país. ¿Y qué está ocurriendo? Que mucha gente se está dando a la bebida para ahogar sus penas.
Un ejemplo de esto, son unas pobres monjas, que agobiadas por la redución de ventas de sus dulces, se han dado a la bebida. Ahora se las conoce como las monjas bebidas.
Foto real, hecha por mí mismo en Salamanca, muy cerquita de la CatedralVieja
Llevo gafotas desde hace un huevo de tiempo, a lo mejor desde los diez o doce años, no me acuerdo. El caso es que para mi es natural llevarlas puestas, igual que llevar calzoncillos o la cabeza encima de los hombros, ni me molestan ni me dejan de molestar.
Sin embargo, cada dos por tres hay alguien que me recuerda la posibilidad de operarme de la vista y quitarme la miopía que me impide ver las cosas con claridad. Y la contestación es siempre la misma: paso. Que por muy sencilla que sea la operación siempre existe la posibilidad de un pequeño error y quedarte ciego, porque quedarte ciego por hacerte pajas, pues mira, al menos lo disfrutas, pero perder la vista de repente..., pues como que no me apetece. Además siempre escuchas historias acerca de lo incierto de la operación a la larga, que lo mismo se te resecan los ojos tanto que se te llegan a caer de sus órbitas como dos canicas.
Me veo yo en estas, y cago todo lo cagable
Pero imaginaros que sale mal la operación y no te quedas ciego, sino que al despertarte descubres un hecho milagroso: puedes ver a través de la ropa. La vida recobraría un nuevo sentido, aunque la adaptación seguro que no sería sencilla, todo el día palote no debe ser bueno. De todas formas, seguro que perdida la novedad me aburriría de ver a las mozas en bolas todo el día; además no sólo vería a señoritas de buen ver, también tendría que ver a las viejunas del metro sin ropa, y creo que no lo soportaría.
Con las mozas de los desfiles de moda no necesitas tener ningún poder para ver debajo de la ropa
Cuando digo que el transporte público es un submundo lo digo por algo, donde puedes ver de todo y personajes de lo más variopinto, incluso hay algunos que a pesar de estar rodeados de personas a su alrededor piensan que están en su casa.
Me estoy refiriendo a gente que tienen la facilidad de abstraerse de su entorno, y yo creo que llegar a pensar que están solos en el vagón. Porque hay cosas que están mal vistas hacerlas en público, y seguro que lo saben, pero no deben darse cuenta porque si no, no me lo explico. Por ejemplo, hoy mismo he visto a un hombre en plena cacería.
El tío en cuestión, estaba de pie en un vagón lleno del metro, apoyado en una puerta y, entre otros, conmigo delante de él. Pero parecía que eso no era obstáculo para deshacerse precisamente de los obstáculos que le impedían respirar, y no eran otros que los mocos que tenía en su nariz. Allí estaba el tío dedo va, dedo viene, aquí hay materia, cachi que no sale, por qué me morderé las uñas, ahora no lo puedo enganchar, sí, sí, ya lo cacé, ven pacá que no te escapas, jajjaja, ya eres mío, ñam ñam qué rico.
En fin, que los hay a los que se les pegan las sábanas y para no llegar tarde al curro desayunan en el metro.
Ana, Lara y YeYe me han dado un premiecillo, y como otros tantos no pillo su significado, pero como viene de tres chicas tan majas se lo agradezco un montón.
Pero no todo iba a ser recibir el premio sin más, este va con deberes, así que los haremos como un niño bueno.
1) El trabajo o profesión más raro o atípico que he tenido.
Pues supongo que todos los trabajos que he tenido han sido normales, entendiendo normal como algo que no es para nada fuera de lo común.
Curioso fue una vez que estuve dando clases de matemáticas a la hija de una vecina, la niña era muy cortica. Me suelen decir que explico las cosas bastante bien, al menos cuando tengo que explicar tareas o trabajos a compañeros, creo que se enteran sin problema. Pero con esta niña no podía, menos mal que soy un tío muy tranquilo y que no suelo alterarme casi nunca, pero es que la niña en cuestión me ponía los nervios a prueba.
Duré un día dándole clase...
2)Decir 4 cosas que me llevaría si me fuera a vivir a una isla desierta durante un año y porqué.
- Una casa preconstruida con todo tipo de detalles para que se me hiciera la instancia lo más cómoda posible. Por supuesto, no faltaría una cama enorme donde poder dormir hasta hartarme.
- Un depósito enorme de pastillas purificadoras de agua para no pasarme toda la estancia en la isla cagando.
- Un trailer lleno de cerillas para que no tenga muchas dificultades para hacer fuego, que no sé yo si tendría mucha habilidad para hacerlo con dos palitos o dos piedras.
- Una granja, para que no me faltara comida.
Aquí todo el mundo dice cosas que no ayudan demasiado a la supervivencia, hay que ir a lo práctico.
3) Decir quién me ha premiado y qué 4 bloggers me llevarías a esa isla,así esos 4 bloggers recibirán el premio y podrán continuar pasándolo.
Ya he dicho al principio quién me ha premiado, así que ahora tocaría nombrar a cuatro amigos blogueros para que se vinieran conmigo una temporadita a la isla desierta, pero creo que me sería imposible hacerlo. En cambio, lo que molaría es irnos todos los que pasáis por aquí a una isla de vacaciones, eso sí, prefiero que haya habitantes que nos hagan la estancia lo más cómoda posible. ¿A que os apuntáis todos a la idea?
Este finde fui a ver Los abrazos rotos, la última peli de Almodóvar y bueno, estuvo bien, pero podía haber estado mucho mejor si no llega a ser por las de siempre: las viejunas. Sip, las viejunas que van al cine y piensan que están en su casa, comentan cualquier cosa. Por ejemplo, sale una playa de Fuerteventura y empiezan a hablar sobre si estuvieron allí, si es tal zona, o si corre mucho el aire. Y así todo el tiempo. Me pusieron de una mala leche las dos cotorras...
Pero es que precisamente este tipo de señoras, que no tienen la suficiente educación como para respetar a la gente que va a ver una película y no quiere escuchar sus comentarios, son las que después despotrican contra los imbéciles que van en el metro con el móvil a todo meter, escuchando sus mierdeces musicales. Ahora bien, si las viejunas no soportan a los imbéciles del móvil, los imbéciles del móvil seguro que odian a las viejunas que no les deja ver las pelis en el cine, yo que aglutino el odio a ambos, seguro que a mucha gente le fastidiará cosas que yo hago, y así sucesivamente…, al final vamos a acabar todos de morros y sin ser capaces de convivir en ningún sitio.
Me parece a mí que esto es causa del excesivo individualismo con el que vivimos actualmente, lo podríamos resumir en una frase: mientras yo esté a gusto, que se jodan a los que molesto.
Si hay un grupo en los sesenta al que podríamos calificar como gafapasta, ese es Manfred Mann. Pero a pesar de ese aire de superioridad e intelectualismo que emanaban, se encuentra una de las grandes bandas de la década, logrando mantenerse prácticamente en lo alto durante todo ese tiempo.
Su teclista, Michael Lubowitz, era un enamorado del jazz, adoptando el seudónimo de Manfred Mann para escribir artículos sobre la materia. De origen, sudafricano, Manfred viajó al Reino Unido para continuar haciendo lo que más le gustaba: tocar jazz. Sin embargo al llegar a tierras británicas se dió de bruces con sonidos muy distintos, el R&B era lo que sonaba en aquel momento y pronto, tras conocer al batería Mike Hugg (más afin al sonido en voga), nació un grupo que finalmente acabaría llamándose como el seudónimo del sudafricano, a pesar de sus reticencias.
En sus primeros trabajos, había una mezcla de sonidos R&B, con un toque jazz y algo de blues, pero sus singles no terminarían de cuajar entre el gran público. Sin embargo a medida que sus canciones se fueron haciendo más pop, el éxito no se les resistió. En 1964 llegó su gran éxito: Do Wah Diddy, megasuperarchiconocida canción con la que llegarían a lo más alto. A partir de aquí continuaron sacando buenas canciones, algunas excelentes, cambiaron de cantante, siguieron logrando éxitos, en resumen, acabaron siendo uno de los grupos con más ventas durante la década de los sesenta.
Sólo un pero, sus grandes éxitos no fueron canciones escritas por ellos mismos, sino de compositores ajenos a la banda. De hecho algunos de las canciones que llegaron a lo más alto eran versiones, por ejemplo de canciones de Bob Dylan. Y como muestra la canción que hoy os traigo, una estupendísima versión de Quinn The Eskimo (The Mighty Quinn) de Dylan. En mi opinión los Manfred Mann le dieron un estupendo toquecillo, para convertirla, junto a Do Wah Diddy, Ha Ha Said The Clawn, Sha La La o Superstitious Guy, en mi canción favorita de la banda.
Disfrutad del gafapastismo de Manfred Mann, versionando a Bob Dylan: The Mighty Quinn.
A veces el Metro de Madrid nos sorprende con uno de esos días especiales en los que nada funciona, y en los que además tienes la sensación de que te están tomando el pelo.
Lo mejor para empezar el día es llegar a la estación y tener que esperar 15 minutos a que llegue el metro, con la correspondiente acumulación de gente en el andén y la molesta competencia por situarse en un lugar idóneo para tener posibilidades de coger asiento. Como ya he comentado alguna vez, tengo la suerte de coger el metro en la primera parada de una línea, así que me suelo sentar, o en casos como el sucedido ayer, al menos entrar en el metro, ya que a la cuarta parada ya hubo gente que se quedó fuera. En todo el trayecto, nos fuimos parando antes de las estaciones y aunque pareciera increíble, se bajaban 5 personas de cada vagón y entraban 7 (esto es digno de estudio). Hasta este momento no habían informado del motivo del retraso, mientras que los constantes parones, la falta de oxígeno y la limitada capacidad de movimiento iban pasando factura en todos los que estábamos allí metidos.
Ya en una estación escuchamos por el megáfono: ‘Por incidencia con un usuario, el servicio se encuentra con retrasos de 10 a 15 minutos’. Seguro que el usuario sufrió aplastamientos múltiples y ahora le echan la culpa a él por los retrasos (¡¡¡no saben ná!!!). El caso es que estuvimos parados en la dichosa estación, la anterior a la que yo me bajaba, unos quince minutos; allí estábamos todos aprisionados unos contra otros, como peces en una pecera con el cuello y la boca hacia arriba buscando los últimos restos de oxígeno, envidiando a los suertudos cercanos a las puertas que podían respirar aire fresco.
Con la gente ya muy calentita y con un ambiente a punto de estallar se escuchó la esperada voz que anunciaba que el tren iba a arrancar. Y la verdad es de agradecer que en situaciones como estas, el simpático (e hijo de puta) conductor añada al cóctel una nota de humor, diciendo por los altavoces: “El servicio se va a reiniciar, por favor vayan pasando”. Os podéis imaginar las caras y los comentarios de la gente cuando dijo que fuéramos pasando.
Seguro que en más de una ocasión os ha ocurrido ir a comentar algún post que habéis leído y no saber qué decir. Al menos a mi me produce una sensación extraña, ¿qué ocurre, que no soy capaz de comentar algo que he leído? Cuando hice la selectividad, no sé si ahora también, había que hacer un comentario de texto, si me llega a caer uno de esos posts que escribís, me habría hecho caquita.
La causa principal, quitando que soy unineuronal y no doy para mucho, es que no entiendo nada de lo que se dice en el post, es decir, el texto sólo lo comprende el autor o autora del mismo. Generalmente suelen ser de tipo intimista, un tanto oscuro, lleno de metáforas y con cierto pesimismo, supongo que buscando liberar un poco el regomeyo que le corroe a esa persona por dentro. En estas entradas no tengo ni idea qué comentar, me quedo pensando un rato, y al final desisto porque seguro que pongo una chorrada y encima la cago.
Pero a pesar de ello, hay gente que comenta estos textos y, quitando aquellos comentarios simplones de blogueros que comentan por comentar, hay algunos realmente buenos y acertados según mi criterio. Pero no sólo en los posts complicados de comentar aciertan, sino que en los demás también dicen algo acorde con el texto, complementándolo o incluso dejándolo por los suelos por la brillantez del mismo. A lo que voy, me quito el sombrero ante algunos comentaristas, un blog es creado por una persona pero se nutre de los comentarios, y en muchos casos estos superan a los textos que apostillan.
En mi caso, estoy seguro que con vuestros comentarios a un post cualquiera podría hacer uno nuevo, mil veces mejor que el original.
Herel me ha endosado un nuevo meme con el fin de que os cuente cinco cosas que me fastidian. Y la verdad es que ha elegido a la persona idónea porque a medida que me voy haciendo viejuno la lista de cosas que me fastidian van en aumento. Pero como sólo tengo que poner cinco voy, a elegir las siguientes:
- Una de las cosas que más me fastidian es tener que ir a trabajar, el trabajo ni dignifica ni leches, es una mierda pinchada en un palo del café, que me gustaría doblar para quedarme a gusto.
- Me fastidian mucho los vagos, siempre y cuando su vaguería me afecte a mí. Porque si alguien es vago y no molesta a nadie con su forma de vida, pues estupendo, mejor para él; pero por ejemplo, tener un compañero en el curro, cuyo pasotismo y holgazanería pueden afectarme negativamente, como que no lo soporto. Y encima si te quejas, eres un mal compañero.
- Me molesta mucho la gente que no tiene unos mínimos modales mientras come, me resultan desagradables las personas que engullen la comida a toda velocidad, sin levantar la vista del plato hasta que no terminan con todo.
- Me joroba un montón la gente que en el metro apoya su espalda contra las barras para agarrarse. Además es que aunque vaya el vagón hasta arriba ellos no se dan cuenta, o mejor dicho, no quieren darse cuenta.
- Y por último, no soporto a los que escupen continuamente en la calle, además es que ni cortos ni perezosos, echan el salivazo en medio de la acera. Siempre me he preguntado si en su casa harán lo mismo y tendrán el suelo todo babeado.
Ahora me toca nominar, esta vez los elegidos van a ser Ainhoa, Laura, Eva, Sacris y Satie, que creo que nunca le he pasado ningún meme.
Lo prometido es deuda así que aquí está el vídeo que estabais esperando. En él demuestro que la leyenda del Chasky doblador es cierta y que para nada las imágenes estaban trucadas.
Para todos los escépticos va dedicado este vídeo, que como podéis comprobar va en consonancia con el blog, y es cutre hasta decir basta (me pilló un día nublado y por eso se ve tan oscuro, así que poned el brillo de la pantalla a tope). En cualquier caso, creo que queda bien clarito que soy capaz de doblar un palo del café en diez segundos, aunque puedo hacerlo en menos tiempo pero no quería arriesgar demasiado porque sólo tenía dos palos para hacer el vídeo.
Y ahora, después de ver el vídeo, no quedando ninguna duda de mis superpoderes acepto varias cosas:
1. Propuestas para actuar en directo en fiestas y celebraciones varias, como cumpleaños, despedidas de solteros/as (preferiblemente solteras), y a pesar de mi alergia cristiana, puedo hacer el esfuerzo de asistir a bodas, bautizos y comuniones, siempre con un incremento del 20% de mis honorarios por los riesgos que pueda sufrir mi salud mental. Aparte de euros en metálico y en billetes, también se estudiara en cada caso los pagos en especie.
2. Propuesta de algún director de cine famoso para hacerme un vídeo de mejor calidad con el fin de convencer a todo el mundo de mis superpoderes, y aprovechando la crisis, convertirme en el salvador del mundo, dominándolo en última instancia en armonía y paz, y defendiéndolo de los inminentes ataques extraterrestres.
Como reza el título, aunque más bien no reza porque dice ser agnóstico, en breve podréis disfrutar de un vídeo en el que se me ve haciendo lo que mejor sé.
En un momento de locura neuronal me he visto arrastrado al formato vídeo, para que me veáis en carne y hueso; y disfrutéis viéndome hacer algo que más de uno me había pedido.
Hoy traigo aquí una nueva prueba de que los extraterrestres llevan en la tierra estudiándonos desde hace mucho tiempo. Sé que esto que estáis a punto de ver puede herir sensibilidades, es bastante duro recordar este tipo de cosas, por ello os pido por favor que no le deis al click del vídeo si no estáis con la suficiente fortaleza mental.
Si os creéis preparados para la irrefutable prueba de que los extraterrestres están aquí, y lo que es más jodido, para no veros afectados mentalmente por ver a Torrebruno cantando (en play back) Tigres y Leones, ved el vídeo y luego lo comentamos.
¿Os habéis fijado en el chavalico rubio? Pues bien, según mi opinión es bastante evidente que esto es un ser de otro planeta, por los siguientes motivos:
1. Sólo unos padres extraterrestres pueden vestir a su hijo de esa manera, lo del cuello de la camisa es para marcar al niño de por vida.
2. Es imposible que no lo esté gozando cosa bárbara en ese fantástico ambiente, fijaros sino como todos están poseídos por la música.
3. No me puedo creer que alguien en plena actuación de Torrebruno, uno de los grandes ídolos de toda una generación, le dé por bostezar.
A mi la única explicación que me cuadraría, a parte de que el chaval rubio es un extraterrestre, es que les dieran a todos los niños un tripi antes de entrar y este, que es un poco cortico, se pensara que es un supositorio y se lo metiera por el lugar equivocado.
Para ponernos un poco en situación: 1967, Estados Unidos, en medio de la Guerra de Vietnam algo estaba cambiando en aquel país, un grupo de personas, con ideales pacifistas, protestaron enérgicamente en contra de de esa guerra en la que estaban muriendo sin sentido sus familiares y amigos, pero no sólo eso, las protestas también se extendían a otros ámbitos de la sociedad, hubo manifestaciones a favor de las mujeres, de los homosexuales o de las minorías étnicas. Y el epicentro de todo esto, de la contracultura, de la libertad espiritual, de vida en comunidad y en general del cambio en los ideales que se habían apoderado de las sociedades occidentales, estaba en San Francisco.
En medio de este ambiente, John Phillips (líder de The Mamas & The Papas) organizó un festival en el que reuniría a las estrellas musicales del momento y cuya recaudación iría íntegramente a causas benéficas. Entre las bandas que finalmente pudieron asistir al festival, que tendría lugar en Monterey, estaban The Animals, Simon and Garfunkel, The Byrds, Jefferson Airplane, Buffalo Springfield, The Who, Jimmy Hendrix y, como no, The Mamas & The Papas. Este sería el inicio del denominado summer of love.
Precisamente para promocionar el Festival de Monterey, precursor de Woodstock, John Phillips escribió una canción para su amigo Scott McKenzie, animando a la gente a visitar San Francisco. Con esta canción Scott McKenzie saltó de inmediato a la fama, convirtiéndose un una de esas canciones imprescindibles, un himno generacional, la droga del hippysmo inyectada en vena, reflejo de una época en la que parecía que algo podía cambiar en el mundo.
Seguro que la canción os sonará porque entre otras películas, forma parte de la banda sonora de Forrest Gump. Teletransportémonos a la cuna del movimiento hippy, de las drogas, el amor libre, los pies negros y los piojos, vamos a disfrutar de Scott McKenzie y su San Francisco (Be Sure to Wear Flowers in Your Hair).
Hoy ha ocurrido un hecho que me ha llenado de dudas, llego a casa y mi madre me comunica que nos han hurtado el felpudo. Muchos pensaréis que el felpudo era de esos con una frase original o con un dibujo molón, pero ni mucho menos, era el típico felpudo marrón asqueroso. Es por ello que no logro comprender quién ha podido ser capaz de robar algo así.
Pero es que aquí no queda la cosa, hace una semana una vecina sufrió el mismo hecho que nosotros, también se quedó sin su apestoso felpudo. Así que nos estamos planteando la existencia de una banda organizada de ladrones de felpudos, cuyo centro de operaciones se encuentre situado en estos momentos en mi barrio. Tendremos que preguntar a más vecinos si conocen otros casos similares.
De todas formas, la pregunta del millón es: para qué leches quiere alguien una montaña de felpudos. La verdad es que estoy muy preocupado porque a pesar de haber tenido siempre mucha capacidad deductiva, en esta ocasión no se me ocurre una causa medianamente probable, sólo tonterías: ¿nos los estarán quitando los extraterrestres para sus viviendas marcianas?, ¿habrá algún modisto en bancarrota que esté confeccionando un abrigo hecho de felpudos?, ¿alguna empresa de limpieza de suelos pretende aumentar sus ventas dejando a la gente sin felpudos?, ¿los limpiarán un poco y los venderán después en alguna tienda en la otra punta de España?, ¿los habrá robado un constructor, enriquecido por el boom inmobiliario, y ahora como no vende los pisos está que se sube por las paredes y para no mancharlas las está forrando de felpudos?...
No tengo ni idea qué está ocurriendo, en cualquier caso cuando sepa algo más os mantendré informados.
Por favor, alguien que suela coger el autobús a menudo, que me baje de esta nube porque basta que utilice el autobús para que ocurra algo insólito. La penúltima vez fue el conductor de rallies, yendo a toda pastilla con la carretera congelada, y esta última vez el espectáculo lo ha dado una señorita con su chico.
Ambos estaban sentados donde hay cuatro asientos, ella era una calamidad en cuanto a buen gusto vistiendo: pantalón rojo a juego con los labios, pintados con una intensidad que hacía daño y con un abrigo de leopardo; además era más fea que el demonio. El chico, sentado en el asiento que da al pasillo, era lo que se dice un tipo normal, un poco gordito, pero con ningún rasgo destacable, sólo señalar que iba jugando con una PSP y tenía una bolsa entre las piernas.
Iban sentados en la zona del autobús con cuatro asientos como en la de la imagen
Todo parecía tranquilo hasta que el conductor tomó una rotonda un poco rápido y al pobre chico se le escapó la bolsa y salió rodando hasta el pasillo. Ese fue el motivo por el que comenzó la fiesta y el inicio del ridículo que tuvo que pasar el bueno de Juanjo, al que le borraron el nombre en poco tiempo:
- Si es que no estás a lo que tienes que estar, Juanjo – comenzó a decir la de los labios rojos.
El chico no dijo ni mu, se limitó a coger la bolsa, sentarse de nuevo y centrar la vista en la maquinita, pero la leopardo no iba a dejarle tranquilo durante todo el viaje, con un tono de voz para nada bajo:
- Te has visto, mira que tripa tienes, si es que no estás a lo que tienes que estar. Siempre te pasa igual, lo que no puede ser es que estés todo el rato con la maquinita. Es que Juanjo, no sé lo que voy a hacer contigo, si estuvieras a lo que tienes que estar.
No sé la de veces que le dijo “no estás a lo que tienes que estar” y “Juanjo” pero fueron unas cuantas. Juanjo levantó un poco la vista y observó que sólo había un sitio a dónde se dirigían todas las miradas del autobús, y ese era él. Supongo que para que la bolsa no volviera a salir rodando, se cambió de asiento al de enfrente, al lado de la ventana, con tan mala suerte que pisó a su acompañante.
Aquello ya fue el detonante, sus ataques hacia Juanjo se intensificaron, parecía que su objetivo aquella tarde era dejar en ridículo al pobre chaval:
- Joder Juanjo, pero quieres tener cuidado. Lo ves como no estás a lo que tienes que estar, eres un desastre, lo que no puede ser es que estés todo el día con la maquinita, mira que gordo te estás poniendo, y a ver si te cortas el pelo que pareces un gitano. Ay Juanjo, no sé lo que voy a hacer contigo, si estuvieras a lo que tienes que estar.
Así estuvo la leopardo hasta que se bajaron, mientras el Juanjo a pesar de apagar la PSP, continuaba sin levantar la vista.
Recientes investigaciones del Centro Internacional de la Calvicie situado en Woodchester (Reino Unido), ha determinado que aparte de los genes, un factor clave para perder pelo es el sitio hacia el que duermas. En el estudio formaron parte 7.500 voluntarios y la gran mayoría cumplían la hipótesis propuesta por el grupo de científicos encabezados por el doctor Peter Beast y Michael Ears.
Cómo estamos hablando del cartón aprovecho para poner una Lambretta hecha con este material
No sé en el vuestro, pero en mi caso se cumple al 100%, yo duermo de lado hacia la derecha, aunque también de vez en cuando lo puedo hacer a la izquierda. Pues efectivamente, en mi caso tengo entradas, siendo un poco más avanzada la de la derecha que la de la izquierda. Aunque de momento no han avanzado demasiado hacia el interior me preocupa qué hacer cuando aumenten, supongo que será algo instintivo comenzar a dormir bocabajo y luego boca arriba para igualar.
Sí, eso debe ser lo mejor, porque no me molan estos ejemplos:
Nicolas Cage antes de transplantarse una mata de pelo de rata en la cabeza
Modelo franciscano
Y el que más me gusta, el look cortinilla
En definitiva, si hay que quedarse calvo pues se queda uno, que no pasa nada y lo que te gastas en gorros te lo ahorras en champú, así que para qué ocultarlo. Eso sí, si me quedo calvo a ver si es del todo porque desde que me cortaron un poco la oreja y me afeitaron la frente en la peluquería las tengo pánico.
Seguro que habéis visto en multitud de ocasines unas zapatillas colgadas de un cable o de la rama de algún árbol. Ahora ya no es tan habitual verlo pero recuerdo que cuando era pequeñajo te las encontrabas a porrillo. De hecho en mi barrio había un cable en una plaza cercana a mi casa que estaba lleno de zapatillas, yo por si acaso no pasaba por allí, sólo porque pensaba que había un grupo de imbéciles esperando a gente indefensa para arrebatarle su calzado y unirlo a su colección.
Zapatillas colgadas en un callejón de Granada que encontré el año pasado
Aunque me daba miedo pasar por allí, una de las ilusiones que tenía de pequeño era ver en persona el momento en el que colgaban las zapatillas del cable en cuestión, porque tenía muchas interrogantes al respecto:
1. ¿De quién eran esas zapatillas?, ¿era de algún zumbado con alto poder económico y podía permitirse perder un par de zapatos?, como he dicho antes, ¿un grupo de malotes le hacían una encerrona a alguna víctima indefensa, seguramente algún empollón o el más débil de un grupo, para quitarle las zapatillas y reírse un rato de él?
2. ¿Colgarían las zapatillas a la primera?, ¿necesitarían varios intentos, llegando incluso a pensar en abandonar la empresa, por no acertar en la diana?, ¿habría un especialista colgador de calzado?
3. En caso de que le quitaran las zapatillas a algún mártir, ¿haría la penitencia yendo a casa descalzo mientras los gamberros se reían de él?
4. ¿Cuánto tiempo pueden durar unas zapatillas colgadas antes de que sus cordones se pudran y se caigan al suelo?
El caso es que jamás he visto cómo se colgaban estas zapatillas, así que si alguien tiene alguna respuesta a mis preguntas le agradecería enormemente que la compartiese conmigo.
Si habéis levantado la mano los que tenéis la cabeza como una sandía de grande podéis bajarla porque no me estaba refiriendo a los de amplia circunferencia melonar, sino a los testarudos. Pues si os consideráis cabezones seguro que no es nada comparado con una señora surcoreana de 68 años que ha decidido sacarse el carné de conducir.
La viejuna, que según he leído se apellida Cha, si se llamara Cha y su segundo apellido fuera Cha sería genial (para los corticos = Cha Cha Cha; acepto insultos por el chiste tan malo). El caso es que la señora se ha presentado al examen teórico 772 veces, todos los días del año, excepto festivos, desde el 2005 para nada. Para aprobar la prueba necesita obtener al menos 60 puntos sobre 100 y ella se viene quedando entre 30 y 50, y ya sabemos como son esta gente de Tráfico, aunque saques 59 puntos no te dejan ni ir a revisión a que les llores un poco para aprobarte.
La pobre tiene un carrito de comida y chucherías varias y, según dice, si tuviera una fregoneta daría un impulso a su negocio, aparte de que no se deslomaría arrastrando el carro. Pero por otro lado me temo que a este paso se desloma por completo antes de que se saque el carné, no me quiero ni imaginar las veces que necesitará presentarse al práctico si algún año consigue aprobar el teórico.
La señora, en sus tiempos mozos, con su carrito de comida (fabricada por ella misma con animales callejeros). Cuando prueban sus perritos calientes la gente dice: ¡¡¡Guau Guau, qué rico!!! (segundo chiste malo, ahora sí, apedreadme)
Además como dato curioso, la viejuna ya se ha gastado 3.000 dólares, que no parece mucho pero si lo transformamos a wons (moneda surcoreana) estamos hablando de 4.478.031,51 wons. Una pasta gansa que por ejemplo podría haber empleado la señora en un masajista cachas para masajearle el lomo todos los días después del curro.
¿Seríais capaces de elegir los mejores posts de tu blog? Yo reconozco que me sería imposible, sobre todo cuando te vas acercando a las 1.000 entradas.
Por eso me ha molado una página en la que te dice cuáles son tus mejores posts, no tengo muy claro en qué se basan para decidirlo (y tampoco me he parado a leer demasiado), pero resulta curioso ver tu ranking con los posts mejor puntuados. Lo extraño es que las diez primeras entradas que me aparecen a mi son de los últimos seis meses.
En cualquier caso, podéis ver esas diez primeras entradas en la barra lateral de la derecha, justo entre el libro que estoy leyendo ahora y la nube de etiquetas.
Y si queréis curiosear con vuestros blogs, esta es la web: http://www.postrank.com. Ahora dadme envidia con la puntuación de vuestro mejor post.
Seguramente para muchos un grupo llamado Tomorrow os suene a chino, de hecho su único disco pasó casi desapercibido en 1968, pero para mi es uno de los grandes discos de los sesenta. El grupo surgió en pleno apogeo de la psicodelia británica, donde todos y cada uno de los grupos del momento se apuntaban a la corriente, auspiciada por el consumo de LSD y otras sustancias estupefacientes. Quizás el más conocido integrante del grupo es Steve Howe, sobervio guitarrista que tras Tomorrow fundó Yes, con los que sí consiguió saltar a la fama mundial y tener un gran éxito comercial.
Con una clara influencia beatlemana y con una música parecida a The Move, The Pretty Things, Pink Floyd y demás grupos psicodélicos, grabaron dos tremendos singles: My White Bycicle y Revolution, con ambas canciones se pudieron hacer un huequito (menor del que se merecieron) en la poblada escena musical británica, tocando en salas como el Club UFO de Londres.
Joe Boyd, productor y copropietario del Club UFO, narra el momento en el que Tomorrow saltó al escenario una noche, con un eufórico Twink, batería de la banda:
El largo paseo de la noche, las miradas de los “normales” y las amenazas de la policía nos habían enardecido a todos, con lo que el club estaba abarrotado y bullicioso cuando Tomorrow saltó a escena a eso de las cuatro de la madrugada. Twink había ido a la cabeza de nuestra columna de doscientas personas. Se lanzaron sobre “White Bycicle”: nunca habían sonado más conjuntados. Hubo un momento en que Skip, de los Pretty Things, sustituyó a Twink en la batería mientras éste agarraba el micrófono y se sumergía entre el público. La guitarra de Howe ascendió a un nuevo nivel de intensidad mientras empujaba a los que bailaban hacia los conos de luz y Twink se arrastraba por el suelo abrazando a la gente y canturreando “Revolución, revolución”. Todos iban colocados con sustancias químicas, adrenalina o ambas cosas. En aquel momento, uno verdaderamente creía que “cuando el modo de la música cambia, tiemblan los muros de la ciudad”. La marea de la historia estaba de nuestro lado y la música era la clave. Blancas bicicletas: creando música en los 60, Joe Boyd. Barcelona: Global Rhythm, 2007.
La canción escogida para adentraros un poco en la banda es My White Bycicle, un homenaje a un grupo anarquista holandés que creía que todo debería ser libre. Este grupo tenía unas bicicletas, de color blanco, que les servían para moverse por la ciudad y que eran de uso libre para aquel que necesitara una. Es decir, si querías ir a la otra punta de la ciudad podías usar una de las bicis y dejarla de nuevo en la calle cuando ya no fueras a utilizarla.
Lo dicho, recomendable al 100% el disco de Tomorrow, que lleva por título el propio nombre de la banda: Tomorrow. Y ahora a disfrutar con esa tremenda canción que invade mi neurona al escucharla: My White Bycicle.
Algo que siempre me ha llamado la atención es cómo todos y cada uno de los que crecimos en los ochenta nos sabemos la canciones de los dibujos animados. Es curioso cómo doblaban las canciones, o incluso se inventaban una totalmente nueva, para engancharnos desde el principio. En los 90 ocurría más de lo mismo, cualquier serie que venía de fuera rápidamente tenía una canción en castellano (o en el resto de lenguas españolas) con la que abrían el capítulo.
Una de aquellas series con una apertura más o menos decente era el Príncipe de Bel Air, me encantaba la serie y siempre quedará en la memoria aquella escena con Tom Jones en la que Carlton cantaba y bailaba con su ídolo. El caso es que comparando esa intro con la de otro país de lengua hispana, te das cuenta de que podemos estar orgullosos. Fijaros sino en la letra de la canción con la que se abrían los capítulos en Sudamérica.
Ya he explicado en más de una ocasión que en general no tengo nada contra las viejunas, sólo contra ese tipo de viejunas que piensan que por el hecho de ser mayores pueden hacer lo que les dé la gana. Y como prueba de que hay viejunas que me parecen fantásticas (al menos en momentos puntuales), hoy quiero rendir homenaje a una de ellas.
Resulta que la protagonista de hoy le dio una lección de civismo a un individuo, y además nos alegró el día a los que vemos la misma situación a menudo. Estaba ayer en el andén esperando el metro y a mi lado había un chico negro con medidas 4x4, espalda como un armario y brazos con biceps más grandes que mi cabeza. Llega el metro y mientras se va parando, empieza a dar al botón de apertura a toda prisa, como si tuviera unas ganas locas de entrar y tirarse en plancha a un asiento. Allí estuvo pulsando al botón cuatro o cinco segundos hasta que por fin se abrió la puerta.
Iba decidido a entrar como un torbellino pero algo se plantó en su camino, una señora de unos setenta y tantos años comenzaba a salir lentamente. Cuando la mujer estaba prácticamente fuera, el señor cagaprisas intentó entrar, pero se lo impidió un veloz manotazo en el brazo:
- ¡Quieres esperar a que baje la gente, maleducado! – le dijo la señora con una contundente voz.
El tipo se empezó a reir, pero mucho más nos reímos los que vimos la escena. Al final el armario se sentó y aún así quedaron más sitios libres. Sólo espero que aprendiera la lección que le dio la señora y tenga el brazo dolorido durante unas semanas para que no olvide lo sucedido.
Continuamos con los carteles del metro de Tokio y sus advertencias para mantener el civismo dentro de sus instalaciones.
El póster que podéis ver a continuación presenta a un mozo con pantalones cagaos leyendo los artículos de una revista porno. Como podéis leer, piden que por favor se lean estas revistas en casa porque como sabéis el metro va siempre hasta arriba, y no es plan de que el palotismo se apodere del vagón y haya inevitables roces.
Para el siguiente cartel tengo dos teorías: 1. La señorita ha visto al viejuno y ha pensado que para ver semejante aberración de la naturaleza prefiere sacarse los ojos. 2. Le han molado los ojos del viejuno y quiere ponérselos como él de grandes. En cualquier caso, como siempre, mejor hacerlo en casa.
Este cartel es anticotillos, en Japón llevan tiempo luchando contra los cotillos y chismosos desde que un usuario del metro escuchó como un tío que se parecía al primer ministro japonés decía por teléfono que iba a romper el matrimonio con su mujer. El tío en cuestión lo contó en la tele y estuvo a punto de liarla buena. Por eso previenen de que las conversaciones personales se tengan en casa.
Esta la entiendo a la perfección porque la sufro diariamente. Por favor, los que escuchen bakalao, reguetón o música mierdosa en general, que lo hagan para ellos, para eso existe un botón con el que regular el volumen. El de este cartel seguro que estaba escuchando a Melody y su asquerosa canción de Eurovisión, normal que el viejuno esté a punto de reventar.
Esta quiere decir lo mismo que la anterior pero en su versión móvil, si quieres quemarte el cerebro con sucedáneos de música hazlo en tu casa y no martirices al resto de usuarios del metro. Y por supuesto, vale que el viejuno te caiga gordo y que estés harto de verle en todos los carteles, pero no es plan de que le hagas la zancadilla.
El otro día navegando sin rumbo fijo por la red me encontré con un link del metro de Tokio, donde puedes ver los carteles que tienen puestos por allí, mediante los cuales intentan concienciar a la gente de que el metro no es tu casa. Vamos, que tienen los mismos problemas que aquí e intentan adiestrar a la gente mediante carteles.
Vamos a ver algunos de ellos:
- Este no está muy claro pero por lo que sé en Japón están medio zumbados con la puntualidad, incluso si ven que llegan tarde a trabajar prefieren suicidarse que fichar tarde. En el cartel, y gracias a mi inglés, deduzco que intentan convencer a la gente para que vaya a suicidarse a la playa porque no es plan de que si uno se quiere matar, lleguen tarde todos los que hay dentro del metro.
- Este otro es más sencillo de entender, está pensado para mantener el monopolio de venta de alimentos y chucherías en el metro. Con este cartel dicen que está prohibido vender alimentos dentro de los vagones y que si alguien tiene hambre, hay máquinas de comida repartidas por toda la red de metro. Además advierte a los que venden comida que se vayan a hacerlo a la montaña.
- En este poster las autoridades japonesas les dice a la muchachada que no está bien montar una fiesta dentro de un vagón y no invitar a los viejunos. Está claro que el respeto a los mayores es un valor que se transmite a los jóvenes, y que porque sean viejos no por ello no les va a gustar el alcohol. Además el cartel dice que te los lleves contigo también a los pubs para que no estén tristes.
- Esta imagen es complementaria a la anterior y viene a señalar que, aunque no pase nada por pillarse un pedo garrafal a primera hora de la mañana antes de ir al curro, no hay que tirar las latas de cerveza al suelo medio llenas. Por eso al viejuno le da pena ese delicioso alcohol vertido en el suelo del metro.
Por cierto, os habéis fijado en los ojos del viejuno que sale en todos los carteles, yo creo que se pone de ácido hasta arriba y por eso tiene esos ojos. En fin, luego se meterá con los jóvenes.
En breve, el pase número dos de carteles del metro de Tokio.
El segundo pemio me lo ha dado la simpática Hada Azul.
Este premio consiste en un bonito preservativo Wally, por lo que se ve ya usado, pero que aunque de momento no sé qué voy a hacer con él, se agradece de igual modo. Lo malo de este premio es que tiene reglas, vamos a ver cuáles son:
1. Citar seis cosas que nos hagan felices.
2. Pasarlo a seis blogs.
Pues vamos allá con esas cosas que me hacen felices:
- Disfrutar de la compañía de una amiga muy especial. - Poder disfrutar de una rica cerveza (soy un fan de la Guinness). - Y qué mejor, que acompañar la cervecita con algo para picar. Me encanta comer. - Como sabéis todos los domingos juego al furgol, así que soy de lo más feliz cuando gano un partido, aunque este año vamos de mal en peor. - Me encanta cuando las cosas salen como yo me las imagino y todo va rodado. - Y por último, aunque parezca una tontería, soy feliz cuando salgo de casa y un rayo de sol me saluda. Qué leches, la vida es bella así que a disfrutar de ella.
Últimamente no sé porqué pero me ha dado por no tragar a los hombres y mujeres del tiempo. ¿Será porque no atinan ni una con esto de las nevadas? Pues seguro que influye, porque no es normal que cuando ni siquiera dicen que va a nevar en Madrid, caiga en un solo día tal cantidad de nieve como para hacer muñecos de un metro de altos. Sin embargo, cuando dicen que tengamos mucho cuidado y no cojamos el coche, no nieva ni una hora seguida, si es que nieva.
Pero no, no es lo que más me repele de ellos, lo que no soporto es que se tiren un buen rato fundamentando sus predicciones. ¿A mí qué me importa si viene un frente por aquí o por allá, que si hay un centro de bajas presiones o nubes de tipo alto? Es que no soporto esto, si yo lo único que quiero es que pongan el mapa con los solecitos o nubecitas. ¿No sería mejor dejarse de monsergas, poner el mapita y san se acabó? Aunque mirándolo bien, a saber con qué rellenan ese espacio, lo mismo es peor el remedio que la enfermedad.
Por cierto, no sólo los del tiempo están quedando como el culo este año, los refranes tampoco se libran. Me estoy refiriendo concretamente a este: Año de nieves, año de bienes.
Os comenté que La canción de la semana, como sección fija, iba a desaparecer del blog, pero la música continuaría estando presente porque me encanta, y como forma parte de mi, al igual que este blog, la tendréis que seguir soportando. De esta manera, cada cierto tiempo veréis pasar por aquí canciones de una década que dejo cientos de joyitas musicales para la posteridad, me estoy refiriendo, cómo no, a los sesenta.
Una amiga me comentó que estaría genial que pusiera canciones que nos suenan a todos, y que sin embargo muchos no conocemos ni siquiera sus autores. Me gustó la idea y mayoritariamente es lo que hiré haciendo, aunque a buen seguro voy a poner mis canciones favoritas, sean o no muy conocidas. Y como por alguna canción había que comenzar, qué mejor que sean los más grandes: The Beatles.
La canción que he elegido es una de esas perlas no demasiado conocida de la banda, se trata de Rain. Esta canción fue la cara B del single Paperback Writer en 1965 y es considerada por muchos como la mejor cara B del grupo, ya que finalmente no pudo formar parte de su álbum Revolver. Además la canción tiene unas cuantas anécdotas a su alrededor, algunas de las cuales os voy a intentar contar.
Lo primero que distinguimos al escuchar la canción es que estamos en ese punto de inflexión de los Beatles, pasan de canciones de amor a hablar de muchas otras cosas, se produce el salto de calidad de George Harrison y su guitarra comienza a destacar de manera sobresaliente, la psicodelia hace acto de presencia debida en parte al comienzo del consumo de LSD, dejan de subirse a los escenarios centrando todos sus esfuerzos en las grabaciones, donde las nuevas técnicas tendrán un papel fundamental. Centrándonos en la canción en si, he de señalar que una de las cosas que más me gustan es la voz de Paul mezclándose con la de John, y qué decir de la fantástica bateria de Ringo, además según él mismo ha manifestado la considera como su mejor actuación.
Para muchos, Rain es una de las primera canciones psicodélicas de la historia, aplicándose técnicas de grabación insólitas en aquella época, y en la que se usaron los conocimientos adquiridos tras grabar una semana antes el gran Tomorrow Never Knows. Por ejemplo, cada una de las voces se grabaron por separado, además se relentizó la grabación posteriormente para dar ese efecto envolvente. Y al final de la canción podemos escuchar por primera vez en la historia de la música la inclusión de sonidos vocales al revés (porque en Tomorrow Never Knows ya se hizo esto mismo con sonidos instrumentales). De esta manera Lennon acaba la canción tal y como la empieza, pero cantando al revés "If the rain comes they run and hide their heads", lo que no queda claro es a quién se le ocurrió semejante idea, si al propio John o a George Martin.
Además tenemos la suerte de que la canción haya sido inmortalizada para la posterioridad en uno de los primeros vídeos musicales de la historia, sí, sí, estos chicos fueron los primeros en muchas cosas. Como sabéis en 1966 los Beatles decidieron no volver a tocar en conciertos por diversos motivos, sin embargo necesitaban promocionar su música (sobre todo fuera del Reino Unido y principalmente en Estados Unidos). Es por ello por lo que grabaron los videoclips de Paperback Writer y Rain, de esa manera podrían promocionarse en Estados Unidos sin necesidad de acudir a todos los programas de televisión. El video de Rain fue emitido por primera vez en el programa de Ed Sullivan, donde posteriormente irían a interpretar la canción en directo.
Os podría contar unas cuantas cosas más sobre la canción pero tampoco os quiero aburrir, mucho mejor será que veáis el videoclip y que disfrutéis con ella, y cuidado porque es adictiva.
- Creo que el título de este post no es del todo exacto, más bien debería ser: El problema del vino conmigo. Porque el problema lo tiene esta bebida con mi exagerada torpeza para manejar las manos sin liar alguna.
El caso es que como haya alguna comida o cena más o menos formal me cargo las copas con vino. Ya sé que una de las causas son mis manos-raquetas pero digo yo que no debe ser la única, debe haber alguna fuerza desconocida que no puedo controlar y que me lleva a destrozar las copas con vinacho caro. También puede ser por la copas, demasiado grandes y finas, que se rompen con sólo mirarlas.
En cualquier caso, esta torpeza me hace pasar malos ratos. He roto copas de vino en bodas, comuniones y bautizos, cenas de empresa (la de este año concretamente) y la última en una comida que tuvimos esta semana con un cliente de la empresa. Fuimos a comer a un restaurante de una pijería abrumadora, con unos precios astronómicos y con un vino que costaba un riñón. Así que sólo se me ocurrió a mí tirar mi copa, con el caro brebaje en la mesa. Al menos, hay que reconocer que fue espectacular como dos camareros acudieron raudos a limpiar el estropicio de cristales y secar la mesa.
No sé cómo lo voy a hacer pero tengo que controlar como sea estas manazas.
Yo que no soy muy dado a los subidones de adrenalina, el sábado tuve una dosis extra gracias, como no, al metro de Madrid.
Pero antes de contar lo realmente interesante, me quería quejar de los teatros, cines, autobuses y demás lugares con asientos o butacas. Por favor, dejen un espacio mínimo entre asientos, por lo que he leído por ahí la altura media de los hombres es alrededor de 1,75 (la de las mujeres unos diez centímetros menos) y con esa altura media seguro que ya tienes problemas de espacio en muchos sitios. Yo tampoco es que supere por mucho la media, pero hay veces que lo paso fatal.
El caso es que el sábado volví a salir del teatro con las piernas adormecidas, después de pasar casi dos horas con las rodillas pegadas al asiento de delante. Y qué mejor para revitalizarlas con una cervecita en un bar tranquilo, mientras roban el bolso a una viejuna desconfiada ante las narices de todos los allí presentes. Una vez recuperada la movilidad de las extremidades inferiores fuimos al metro.
Serían en torno a las 22:30 cuando comenzamos a bajar confiados por las escaleras hacia la puerta de entrada. Ante nuestro asombro la puerta se estaba cerrando lentamente, pero ¿qué hacer ante una situación así?, ¿ir hacia otra boca de metro o bajar corriendo las escaleras e intentar entrar antes de que se cerrara?, ¿qué leches, somos jóvenes, si Indiana Jones puede siendo viejuno, nosotros seguro que también? Y efectivamente, pudimos, yo entré de lado esquivando la puerta con una elegancia innata, sólo me faltó llevar sombrero que se me cayera y cogerlo entre los barrotes.
La verdad es que pensándolo bien, Indiana Jones 5 se podría hacer en el Metro de Madrid.