Una de las tantas cosas que no soporto es ir a la peluquería, me parece una pérdida de tiempo, con lo bien que estaría por ahí haciendo otras cosas. Pero qué voy a hacerle, cada dos o tres meses me toca visitar algún sitio especializado en aligerar la cantidad de pelo de mi cabeza. Últimamente suelo ir a una peluquería que han puesto nueva hace un año cerca de mi casa, es así en plan moderna, al principio la mayoría de la gente que iba era gente joven pero ahora está plagado de viejunas. A lo que voy, que normalmente llegaba, esperaba como mucho quince minutos, me cortaba el pelo una chica en otros quince y me iba a casa habiendo perdido en torno a media hora. Pero el sábado hubo demasiados cambios y ahora me estoy replanteando cambiar de peluquería y probar otras.¿Pero cuáles fueron estos cambios? El primero y por el que me empecé a enfurruñar un poco es que aunque tenía cita estuve esperando 45 minutos; y el segundo fue que me atendió un tío con pinta de brasileño, al que no entendía lo que me decía. A mi que fuera brasileño, congoleño o chino me da exactamente igual pero es que el tío estuvo casi media hora, joder si sólo quería que me aligerara un poco la peluca, no que hiciera una obra de arte y más teniendo el pelo corto. Le digo, déjamelo cortito por detrás y por arriba un poco más largo para ponerme el pelo un poco de punta. Y así hizo, me metió la máquina por detrás, por arriba la tijerita, vale guay, ¿quieres las patillitas un poco de punta? - me dice, buahhh no te molestes - le contesto. Ya pensaba que había terminado cuando me dice que me quiere lavar otra vez el pelo; joder ¿este de qué va?, bueno me dejo lavar otra vez el pelo, me siento de nuevo y veo que pilla una cuchilla.
El tío se pone a afeitarme los abuelillos del cuello con sumo cuidado, por encima de la oreja sin tanto cuidado porque el cabrón me hizo un tajo en la derecha, y luego se pone con las patillas. Me cagüen tó, qué cojones está haciendo, no le he dicho que me deje las patillas en paz; pues nada, que se empieza a recrear así que como le veía disfrutar no le iba a cortar el rollo. Pero esto no fue nada comparado con lo que me hizo al final, el hijo de puta me pasó la cuchila por la zona que va de las cejas al nacimiento del pelo. ¿Sabéis lo que me puede ocurrir ahora? ¡¡¡Pueden acabar unidas las cejas al pelo!!! Pero la cosa no queda ahí, yo los fines de semana suelo pasar de afeitarme que bastante me jode como para tenerlo que hacer en mis días de descanso, pero en esta ocasión no me quedó más remedio que hacerlo. El peluquero superguay me dejó como un dedo y medio entre el final de la patilla y el resto de barba, y claro quedaba de puta pena así que no me quedó más remedio que invertir otros tantos minutos de mi fin de semana en hacer algo que odio.
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Que tio mas repelente, no?
Yo que tu le hubiera cortado el rollo de momento.
Ya ye te digo, yo la ultima vez que fui a la peluqueria fueron dos horitas de reloj, con decirte que ya hasta la chica me ofrecio un refresco y darme un masajito en la cara y todo. Estaba ya desesperada.
Besos y gracias por abrirme los ojos para descubrir cositas de los Beatles; espero que no te haya molestado que haya publicado el post. No creas que no me pense si publicarlo o no. Pense que a lo mejor te molestaba...