
Desde hace unas semanas (o al menos desde entonces me consta) tengo nuevos vecinos. Según me ha contado mi madre, que dice que no es una cotilla pero se entera de todo, son de origen marroquí y en el piso deben vivir ciento y la madre. Viven en el edificio pegado al mío y justo su salón, donde hacen vida, da hacia mi dormitorio, aunque ellos están en un segundo y yo en un tercero. Además da la casualidad de que deben ser inmortales, robots o extraterrestres porque no necesitan dormir; o eso es lo que a mi me parece porque por la noche, sea la hora que sea, siempre tienen la luz del salón encendida.
Todo esto no tendría nada de particular si no fuera porque los moradores de esta vivienda se hacen notar. Por un lado porque cada dos por tres están con broncas entre ellos, o eso, o hablan a gritos. Hace unos días por ejemplo escuché gritos y me asomé a la ventana, no me podía creer lo que estaba viendo, una chica de no más de 18-20 años estaba con una pierna por fuera de la ventana y en ese momento sacando la otra, pocos segundos después se debió tranquilizar y volvió al interior. En este caso hubo suerte y no se la ocurrió tirarse, sin embargo lo que se les cae continuamente (esto chivateado por mi madre) es la ropa que tienen tendida, enganchándoseles muchas veces en las cuerdas de la ropa de los vecinos que tienen debajo. Mi madre dice que es porque no deben conocer la existencia de unos instrumentos generalmente de madera que sirven para sujetar la ropa.
De momento estas cosas son las que menos inciden en mi vida pero lo que si me fastidia y bastante es que ponen música a las tantas de la noche. La semana pasada pusieron a las 2 de la madrugada música a tope, ¿y qué escuchaban?, ¿música marroquí? Nop, pusieron ni más ni menos que a María del Monte, sip, como lo estáis leyendo, la hermana de Falete, y encima se sabían de memoria la de
cántame a la sombra de los pinos. ¡Acojonante! Yo al menos me quedé acongojado, tragaba saliva con dificultad, un sudor frío recorrió mi frente, me eché la sábana por encima mientras comenzaba a temblar. ¡¡¡Sin duda era un grupo de invasores interestelares!!!
Pero ya la confirmación llegó ayer a las 00:30, cuando de repente me desperté sobresaltado por una música infernal, canciones interpretadas por una voz capaz de reventarte las neuronas como cuando explotas las pompas de plástico de los envoltorios de burbujas. Me estoy refiriendo a Mónica Naranjo. Sorprendentemente una voz masculina que venía del interior de la vivienda habitada por extraterrestres acompañaba al unísono a la Naranjo. Así estuve, anaranjado, sin poder dormir y con los ojos como
discos chinos, chinos, filipinos, durante por lo menos media hora, momento en el que supongo alguien les debió de dar un toque.
María del Monte-Mónica Naranjo: combinación mortal
Según me cuenta mi madre, la paciencia de los vecinos se está empezando a acabar así que a ver en qué acaba todo esto.